Una exempleada de Joe Biden le acusa de haberla agredido sexualmente en la década de los 90

Tara Reade trabajó brevemente para la oficina del precandidato demócrata en el Capitolio a inicios de los años 90, como asistente de personal. La campaña de Biden ha desmentido de forma tajante las acusaciones asegurando que nunca ha tenido una conducta sexual inapropiada con ella o ninguna otra mujer.

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Por Ali Vitali y Mike Memoli — NBC News

WASHINGTON. - Una mujer que trabajó brevemente como asistente del exvicepresidente Joe Biden en la década de 1990 ha ampliado sus afirmaciones de que el precandidato demócrata la acosó, al incluir ahora una acusación de agresión sexual. La campaña de Biden niega esa acusación y asegura que es falsa.

La mujer, cuyo nombre es Tara Reade, hizo pública por primera vez su acusación de agresión sexual contra Biden el mes pasado, cuando afirmó en una entrevista contenida en un podcast que él —en aquel entonces un senador veterano por Delaware y poderoso presidente de comité— la penetró con sus dedos por debajo de la falda cuando ella le alcanzó un bolso de gimnasio en la primavera de 1993. En ese momento, ella trabajaba como asistente de personal en su oficina del Capitolio.  

NBC News ha hablado con Reade varias veces desde que presentó la acusación de agresión el 25 de marzo y también con cinco personas con las que ella dijo haber compartido diversos grados de detalle, a través del tiempo. Tres de esas personas dijeron en conversaciones grabadas que no recuerdan ninguna charla con Reade.

Una cuarta persona, que habló bajo condición de anonimato, dijo que la mujer le contó sobre la presunta agresión en aquel momento. Esa persona, que pidió a NBC News ocultar su nombre por temor a afectar negativamente su negocio, dijo que recuerda que Reade le dijo que habló con sus superiores en la oficina de Biden sobre el acoso, pero no la agresión. También recordó que Reade le dijo que había presentado una queja formal por escrito ante una oficina de personal del Senado en ese momento.

Una quinta persona, que también habló con NBC News de forma anónima, recordó que Reade le dijo a mediados de la década de 2000 que Biden había actuado de forma inapropiada y la había tocado cuando trabajó en su oficina, pero que no detalló la presunta agresión. Reade dijo que también le contó a su madre, quien ya falleció, y a su hermano, quien le dijo a The Intercept que recuerda haber sido informado sobre el incidente en ese momento.

Reade mencionó a varios antiguos empleados de Biden, incluido su exjefe de gabinete, Ted Kaufman, y su asistente ejecutiva por mucho tiempo, Marianne Baker, quienes ella asegura que fueron informados sobre el acoso en ese momento, pero ambos dijeron que no recuerdan la queja. La campaña de Biden ha dicho que la supuesta agresión "no sucedió en lo absoluto".

En una nueva declaración el domingo, la campaña señaló su trayectoria de abogar por las sobrevivientes (de abusos) y su autoría de la Ley de Violencia Contra las Mujeres.

"Él cree firmemente que las mujeres tienen derecho a ser escuchadas, y a ser respetadas", dijo la subdirectora de la campaña, Kate Bedingfield. "Tales afirmaciones también deben ser revisadas diligentemente por una prensa independiente. Lo que está claro sobre esta afirmación es que no es cierta".

Otras mujeres

El jueves por la noche, Reade presentó una queja oficial ante la policía de Washington, D.C. NBC News obtuvo el informe del incidente público, que consta de una página y no menciona a Biden, y que relata un ataque ocurrido en un momento entre el 1 de marzo y el 31 de mayo de 1993. Reade confirmó que ella es el "Sujeto-1" el que habla el informe y que Biden es el "Sujeto-2". La falsificación de reportes policiales es ilegal, y el marco de tiempo legal para procesar estas acusaciones ya expiró.

La mujer también dijo que en el momento del incidente presentó una queja formal a través de una oficina de personal del Senado. En ella, dijo, se quejó de acoso pero no alegó que hubiera ocurrido un abuso.

El exvicepresidente y precandidato presidencial demócrata Joe Biden. AFP via Getty Images

En ese momento, la ley federal establecía procedimientos para las denuncias de acoso o discriminación en el empleo por motivos de género, lo que habría llevado a una audiencia por parte de una junta de funcionarios independientes. Pero este proceso no se puso en marcha luego de la queja de Reade.

La nueva acusación de la mujer llega en un momento muy sensible, no solo para Biden y su camino cada vez más claro como el aparente candidato demócrata a la presidencia, sino también en medio de un contexto social más amplio sobre cómo abordar seriamente los recuerdos de las personas sobre el acoso sexual y la agresión en la era del movimiento #MeToo.

Donald Trump ganó la presidencia en 2016 a pesar de enfrentar múltiples acusaciones de conducta sexual inapropiada y agresión sexual. En las semanas previas al día de las elecciones generales también surgió una grabación de Trump presumiendo sobre haber agredido sexualmente a una presentadora de Access Hollywood. El exabogado personal y ayudante de Trump, Michael Cohen, fue sentenciado a tres años de prisión en 2018, en parte por su papel haciendo pagos secretos a las mujeres que afirmaron haber tenido amoríos con Trump.

Hace poco más de un año, una exlegisladora de Nevada, Lucy Flores, contó que Biden la había tocado y besado inapropiadamente sin su consentimiento. Flores fue la primera de varias mujeres que pronto daría este paso al frente y, en entrevistas con NBC News y otros medios en ese momento, relataron cómo el contacto físico cercano a este político autodescrito como “con tacto” las hizo sentir incómodas.

Biden, quien estaba a punto de lanzar su campaña, reconoció entonces que "las normas sociales están cambiando" y "los límites de la protección del espacio personal se han restablecido", y dijo que sería "mucho más consciente" de su conducta en el futuro.

Ninguna de esas mujeres acusó a Biden de cruzar la línea y agredirlas sexualmente. Esto incluye a Reade, quien en un artículo publicado el 3 de abril de 2019 en The Union, el periódico de su localidad en el condado de Nevada, California, dijo que la había tocado inapropiadamente mientras trabajaba en su oficina, frotándole el cuello de una manera que la hizo sentir incómoda, y que le pidieron que sirviera bebidas en una recaudación de fondos porque le dijeron que Biden, entonces senador, pensaba que tenía buenas piernas.

"Quise decirle: 'detente'"

Reade dice que no se sentía cómoda contando su historia completa en ese momento. Ella también recibió críticas en las redes sociales después de hacer la denuncia de acoso en abril de 2019, en parte porque estaba apoyando abiertamente a otros candidatos presidenciales demócratas, pero también por sus publicaciones pasadas que hablaban de manera favorable sobre Rusia y el presidente Vladimir Putin.

En una publicación en Medium en 2018 que desde entonces ha sido eliminada, llamó a Putin "un líder compasivo, cariñoso y visionario" y dijo que esperaba que "Estados Unidos logre ver Rusia como yo, con ojos de amor". Reade explicó que en ese momento estaba trabajando en una novela y dijo que esos textos no representan sus sentimientos actuales hacia Rusia o Putin. Pero la reacción en internet "realmente me apagó", dijo. "No me sentía segura".

"Lo que es difícil para mí es que no quiero que Donald Trump sea presidente", dijo Reade, señalando que trató de contar su historia sobre Biden cuando aún quedaban otros demócratas disputándose la nominación.

En una entrevista, Reade recordó que le pidieron que entregara un bolso de gimnasio a Biden en algún momento de la primavera de 1993 y que se reunió con él en un pasillo vacío en algún lugar del Capitolio. No recuerda exactamente dónde o cuándo ocurrió el supuesto incidente, dijo.

"Lo saludé y no hubo charla. Me sonrió y luego me puso contra la pared". Dijo que Biden comenzó a besarla y que le pasó las manos por dentro de la camisa y por debajo de la falda, usando la rodilla para abrirle las piernas. Reade dijo que recuerda que él le dijo varias cosas en ese momento, incluyendo una pregunta en voz baja: "¿Quieres ir a otro lado?"

Cuando se apartó, Biden "solo me miró y dijo: 'No eres nada. No eres nada para mí'", dijo Reade. Según su versión, después de eso Biden trató de tranquilizarla, diciéndole: "No pasa nada, no pasa nada, no pasa nada". Luego, dijo ella, él se arregló la ropa y se alejó.

"Recuerdo que quise decirle 'detente'. Pero no creo que lo haya dicho. No sé si lo pensé o lo dije ", aseguró.

Reade dijo que se sintió "congelada" en ese momento, pero luego caminó hacia el baño, se limpió y regresó a la oficina del Senado de Biden para recoger su bolso. Luego llamó a su madre, quien dijo que la alentó a presentar un informe policial. Reade dijo que no lo hizo en ese momento.

Reade relató que si bien nunca habló del incidente con sus superiores en la oficina de Biden, describió sentirse acosada e incómoda durante los meses que trabajó allí. "Recuerdo haber dicho que estaba incómoda y por qué. Pero no pasó nada", dijo a Democracy Now en una entrevista en cámara, a fines de marzo.

Ella nombró a Baker, la exasistente ejecutiva; Kaufman, exjefe de gabinete de Biden; y Dennis Toner, quien también trabajó en la oficina del Senado, como tres personas con las que se quejó en ese momento.

A través de la campaña de Biden, Baker, quien fue asistente ejecutiva suya durante 20 años, dijo que "nunca fue testigo, ni escuchó, ni recibió ningún informe de conducta inapropiada, y punto final. Ni de la señora Reade, ni de nadie".

Toner dijo que no recordaba haber trabajado con ella y que las acusaciones eran contradictorias a todo lo que recuerda haber experimentado en más de 30 años trabajando para Biden.

"Es tan tonto pensar que algo de esto realmente ocurrió. Lo recordarías, Dios mío", dijo Toner.

Kaufman, entonces jefe de gabinete de la oficina del Senado de Biden, y quien continúa sirviendo como asesor informal, dijo que Reade "no vino a mí" con la acusación. "Lo habría recordado si lo hubiera hecho, y no lo recuerdo", dijo.

Pérdida de fe en el sistema político

Reade trabajó brevemente en la oficina del Senado de Biden, desde diciembre de 1992 hasta agosto de 1993, según una transcripción del historial laboral del Senado que ella proporcionó. Ella recuerda haber terminado su trabajo antes de eso, después de que disminuyeron sus deberes y le dijeron que no era una buena opción la oficina. Parece haber ofrecido diferentes explicaciones en el pasado para su decisión de irse de Washington, entre ellas su deseo de perseguir una carrera como actriz.

Poco después, Reade se convirtió en madre y, a fines de la década de 1990, cambió su nombre después de abandonar lo que describió como un matrimonio abusivo. Finalmente regresó a la costa oeste y, entre otras cosas, obtuvo un título en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad de Seattle, aunque dijo que nunca ha practicado. También trabajó como defensora contra la violencia doméstica, ayudando y asesorando a las víctimas.

Recientemente, dijo, comenzó a trabajar a tiempo parcial con familias que tienen niños con necesidades especiales en la ciudad de Nevada.

Reade dijo que se siente abandonada por un partido del que durante mucho tiempo se había considerado parte y obstaculizada por circunstancias que siente que provoca que algunas personas se muestran reacias a tomar en serio sus afirmaciones.

"Otras personas recibieron un trato diferente con menos cooperación", dijo Reade en una llamada telefónica durante el fin de semana, al describir cómo la experiencia de contar su historia ha sacudido su fe en el sistema político. "No puedo explicar ese sentimiento de abandono, solo existencialmente. Debido a quién es el responsable de lo que me sucedió, hay silencio".

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