Como "una zona de guerra". Así definen los empleados de supermercados su trabajo durante la pandemia

Al menos 41 trabajadores de supermercados han muerto por coronavirus y miles han dado positivo en las últimas semanas.

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Solo hay una gremio laboral que ha demostrado igual ser casi igual de esencial que los médicos y sanitarios durante la pandemia de coronavirus: los empleados de alimentación. En Estados Unidos, son tres millones los que trabajan en supermercados y tiendas de comestibles y su relevancia se ha tornado imprescindible para mantener a la población abastecida. Sin embargo, su lugar de trabajo se ha convertido en una "zona de guerra": al menos 41 han muerto contagiados.

Muchos de estos empleados no podían imaginar el reto al que se iban a enfrentar. Es el ejemplo de Doug Preszler, que hace cinco meses aceptó un trabajo como cajero de un supemercado en Iowa, según publica The Washington Post. Para eludir este virus mortal no recibió ningún entrenamiento. Sus armas son un bote de desifectante y guantes desechables que trae de su casa.

La ansidedad por contagiarse le atenaza cada día y sus manos ya están agrietadas de usar tanto desinfectante. Tareas rutinarias como entregar el cambio o pasar una tarjeta de crédito le causan pavor. "Le han pedido a la gente que salga a comprar lo menos posible. Sin embargo allí voy todos los días", explicó al Post.

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En las últimas semanas, más de 1,500 trabajadores de supermercados en todo el país han dado positivo por el coronavirus, según la Unión Internacional de Trabajadores Comerciales y de Alimentos, que representa a 900,000 empleados de supermercados en cadenas como Kroger, Safeway y Giant. Casi 3,000 no están trabajando porque están en cuarentena, hospitalizados o a la espera de los resultados de las pruebas, dijo el sindicato.

Las pautas sanitarias para evitar el contagio son claras: distanciamiento social, confinamiento, salir de casa lo menos posible y, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inlgés), utilizar mascarillas, aunque el presidente Trump asegure que él no las empleará.

Sin embargo, la alta concurrencia de clientes a los supermercados provoca infecciones entre los empleados, al igual que entre los santiarios que atienden pacientes. El estrés que les produce esta situación tienen una cifra: 22,000 muertes solo en los Estados Unidos desde el inicio de la crisis.

Un empleado de Trader Joe en Nueva York, uno de Safeway en Seattle, un par de de Walmart cerca de Chicago y cuatro de Kroger en Michigan, son algunas de las víctimas que han muerto tras infectarse trabajando, así como empleados en plantas empacadoras de carne e instalaciones de procesamiento de alimentos en todo el país.

La demanda de alimentos se ha duplicado en las últimas semanas, según dijeron varios empleados al Post, mientras muchos de ellos han renunciado y otros exigen medidas adicionales para protegerse, especialmente los que hacen entregas a domicilio. Las ofertas para cubrir esos puestos de trabajo se han elevado un 60% en el último mes, según comentó Julia Pollak, economista laboral de ZipRecruiter, al Post. "Cada vez es más difícil convencer a los trabajadores de que se pongan en riesgo", señaló Pollak.

Una mujer cruzar Park Avenue este domingo en la ciudad de Nueva York. Anadolu Agency via Getty Images

Algunas cadenas han empezado a tomar medidas. La mayoría de supemercados han instalado pantallas protectoras en las cajas de cobro. Kroger y Safeway ya ofrecen manterial de protección y Walmart mide la temperatura de cada empleado antes de que empiece su turno. Para los trabajadores, expuestos a una pandemia que ya ha matado a más de 115,000 personas alrededor del mundo, no es suficiente.

"Están arriesgando su seguridad, a menudo por salarios de pobreza, para que el resto de nosotros podamos vivir tranquilos, refugiados en casa", señaló al Post, John Logan, director de estudios laborales y laborales en la Universidad Estatal de San Francisco. Los que trabajan en la caja registradora promediaron un salario de 11,43 dólares por hora en 2018, según datos del Departamento de Trabajo. "La única forma en que el resto de nosotros podemos quedarnos en casa es porque están dispuestos a ir a trabajar", recordó.

Los más preocupados son los que empleados que superan los 60 años, los más afectados por la pandemia. Pero no todos puede dejar de trabajar. "El panorama general es que los trabajadores están asustados", advirtió Marc Perrone, presidente del sindicato, y que pide prioridad para las pruebas y equipos de protección para el gremio.

Algunos empleados de Whole Foods Market en Virginia aseguran que tienen miedo de ir a trabajar. "Es como si estuvieras constantemente en modo de lucha o huida. Se siente miedo como si fuera una zona de guerra", declaró al Post una trabajadora de unos 50 años que habló bajo condición de anonimato para proteger su trabajo y su seguro médico.

La tienda recientemente instaló divisores de plexiglás entre las cajas registradores y los clientes y ofrece máscaras a los trabajadores que las desean. Sin embargo todavía no han establecido límites de aforo en los locales. La compañía también está controlando las temperaturas de los trabajadores y proporcionando guantes y máscaras antes de cada turno, según la empleada.

Amber Stevens, de 30 años, trabajador de la tienda un tienda de Forestville, (Maryland), donde recibe dos dólares extra por hora, se congratula de mantener su trabajo cuando el país ha entrado en una gran recesión económica que ya ha dejado más de 16 millones de parados y que no parece que vaya a remontar pronto, pese al paquete de estímulo economómico firmado por Trump el mes pasado.

Sin embargo, vive preocupado por contagiarse y se lamenta de la situación al Post: "Es aterrador estar con tanta gente y luego volver a casa con mi familia. Hay cosas que podrían haber hecho para protegernos mejor y antes", concluyó al Post.

Con información de The Washington Post.

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