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Estados Unidos acusó a Maduro de narcoterrorismo, ¿qué ha pasado desde entonces?

Un alto general venezolano se entregó en Colombia y dijo que estaba coordinando un plan contra Maduro, mientras Guaidó hizo un llamado para constituir un "gobierno de emergencia" y es investigado por las autoridades venezolanas.
El presidente venezolano Nicolás Maduro durante una conferencia de prensa en el Palacio de Miraflores, el jueves 12 de marzo de 2020.
El presidente venezolano Nicolás Maduro durante una conferencia de prensa en el Palacio de Miraflores, el jueves 12 de marzo de 2020. AP

El presidente venezolano Nicolás Maduro pidió este lunes a los mandatarios del mundo su “invaluable apoyo” ante la “insólita y arbitraria persecución” que, según él, ha iniciado el Gobierno de Estados Unidos contra su país en plena pandemia del COVID-19.

El 26 de marzo, las autoridades estadounidenses presentaron cargos criminales contra altos funcionarios del gobierno de Venezuela, incluido Maduro, a quienes se acusa de estar involucrados en el tráfico ilegal de drogas. Según los fiscales estadounidenses, el “Cártel de los Soles”, una organización delictiva integrada por miembros militares y civiles del gobierno venezolano, enviaba 250 toneladas de cocaína al año hacia Estados Unidos y convirtió a la estructura estatal del país suramericano en una plataforma para cárteles violentos y grupos rebeldes colombianos.

“Solicito su invaluable apoyo ante esta insólita y arbitraria persecución ejecutada mediante una refrescada versión de aquel rancio Macarthismo desatado tras la Segunda Guerra Mundial”, sostiene Maduro en una carta que fue leída por el canciller Jorge Arreaza.

El Departamento de Justicia ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por cualquier información que lleve al arresto del mandatario venezolano, y 10 millones de dólares por otros cuatro altos funcionarios del régimen chavista: Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC); Tareck El Aissami, vicepresidente económico; Hugo Carvajal, exgeneral; y Cliver Alcalá Cordones, exjefe militar.

Este último, se entregó en Colombia a las autoridades estadounidenses al día siguiente de las acusaciones. “Me despido por un tiempo. Enfrento mis responsabilidades de mis actuaciones con la verdad”, dijo Alcalá Cordones, quien residía en la ciudad de Barranquilla desde 2018, en un mensaje que publicó en las redes sociales.

Además, el militar venezolano dijo que un arsenal de armas incautado en Colombia el 25 de este mes, que incluía 26 fusiles de asalto así como visores nocturnos y silenciadores, iba a ser usado en una operación contra Maduro que él estaba coordinando junto al líder opositor Juan Guaidó y unos asesores estadounidenses. Alcalá Cordones se encuentra en Nueva York, donde se espera que colabore con los fiscales que trabajan en el caso contra Maduro.

Por su parte, Guaidó declaró que no tenía conocimiento, ni estaba relacionado con ningún plan para desestabilizar a Venezuela y el sábado hizo un llamado para conformar un “gobierno de emergencia nacional”, que incluya a todos los sectores políticos y sociales de Venezuela con el fin de enfrentar la propagación de la pandemia de coronavirus con una ayuda inicial de 1,200 millones de dólares de los organismos financieros internacionales.

Hasta ahora, las autoridades venezolanas han registrado 135 contagiados y tres muertes en el país, a causa de la COVID-19, pero especialistas y grupos opositores han denunciado que los contagios deben superar la cifra de 200.

Guaidó afirma que los aliados de Maduro “deben entender la gravedad de las acusaciones” y que “es absolutamente imposible que bajo su usurpación exista ningún tipo de solución para el país”. Actualmente, Guaidó es reconocido por más de 60 países como el presidente legítimo de Venezuela, argumentando que Maduro fue reelecto en unos comicios fraudulentos celebrados en mayo de 2018.

Según el diario español El Mundo, Hugo Carvajal, quien fue jefe de Inteligencia durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro y que se encuentra prófugo luego de que la Audiencia Nacional de España aceptara su extradición a Estados Unidos en noviembre pasado, también está negociando su entrega a las autoridades estadounidenses. De concretarse esta acción, sería el segundo de los altos miembros del gobierno venezolano que colaborarían en el proceso sobre narcotráfico en el país sudamericano.

Maduro podría negociar su salida

Eric Farnsworth, vicepresidente del centro de investigación Consejo de las Américas y Sociedad de las Américas, dijo a la Associated Press que las imputaciones aumentan el aislamiento de Maduro. Farnsworth informó que la acusación penal no inhibe la posibilidad de negociar la salida del mandatario venezolano a través de canales extraoficiales. Más bien, la recompensa por su captura podría incentivarlo a que considere abandonar Venezuela y buscar una nueva vida en otra parte.

“Tiene que estar cuidándose la espalda todo el tiempo”, declaró Farnsworth. “Hay una recompensa de 15 millones de dólares por tu cabeza en un país que está muriéndose de hambre y lleno de armas. Eso es algo a lo que debe estar todavía más atento”.

El mismo día del anuncio de las imputaciones estadounidenses, el fiscal general de Venezuela abrió una investigación contra Guaidó por presuntamente planear un golpe de Estado junto a Alcalá Cordones.

Sin embargo, el gobierno de Maduro ya ha emprendido otras investigaciones contra Guaidó y ha amenazado con ponerlo preso. A menudo, el líder opositor recibe amenazas de los simpatizantes oficialistas, pero no ha sido arrestado. Expertos han manifestado temor ante la posibilidad de que su captura podría provocar una intervención extranjera y Maduro ha advertido que, a la larga, Guaidó pagará sus presuntos delitos.

La debacle continuará

El futuro de Venezuela divide a los expertos. El colapso podría continuar durante años a medida que aumenta la emigración de venezolanos (según la ONU, la cifra de ciudadanos que han huido del país ya supera los 4,9 millones) o los gobernantes de los estados fronterizos podrían escindirse para administrar sus regiones de manera independiente, mientras el gobierno central pierde el control.

La caída internacional de los precios del petróleo y la incapacidad del régimen para enfrentar al nuevo coronavirus podría ocasionar una revuelta en el círculo más cercano de Maduro, las fuerzas armadas, según aseguran los analistas. “Venezuela va a ser un país muy diferente dentro de un año”, declaró Farnsworth.

Con información de AP y EFE

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