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Los latinos del Valle Central de California ya están enfermos: el coronavirus llega a complicar la situación

Por la contaminación y los pesticidas, el Valle Central está lleno de personas con enfermedades respiratorias, los más vulnerables a sufrir complicaciones. Aquí los trabajadores agrícolas no pueden darse el lujo de quedarse en casa si tienen los síntomas. Esto hace que contener el contagio sea aún más difícil. 

Por Juliana Jiménez J. 

Las autoridades sanitarias del país repiten estas precauciones para evitar el contagio del coronavirus: lavarse las manos, no tocarse la cara, desinfectar superficies y quedarse en casa si siente síntomas. Pero esa última simplemente no es una opción para cientos de miles de trabajadores del campo en el Valle Central de California, el área entre Sacramento y Bakersfield, dos horas al norte de Los Ángeles.

En el Valle Central de California “se cultiva 1/4 de la comida de la nación, incluyendo el 40% de las frutas, nueces y otros alimentos”, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Este jueves el gobernador del estado, Gavin Newsom, anunció la orden ejecutiva que ordena a los 40 millones de californianos permanecer en sus casas, con la excepción de aquellos trabajadores considerados esenciales en la cadena de producción, entre los que están los trabajadores agrícolas.

Pero aún si se sienten enfermos o tienen los síntomas del coronavirus, para muchos de estos trabajadores del campo quedarse en casa es perder su trabajo y ser reemplazados. Otros no tienen seguro. Para otros, incluso con seguro, los costos del tratamiento para una enfermedad como el COVID-19 podrían representar enormes gastos, sobre todo si se toman en cuenta sus complicaciones preexistentes.

El Valle Central tiene las tasas más altas del país de enfermedades crónicas respiratorias, cifras altísimas de insuficiencia renal entre trabajadores agrícolas y una población vulnerable con poco acceso a servicios de salud. Ellos no pueden trabajar remoto y muchos viven de cheque en cheque, lo que les imposibilita quedarse en casa como piden los expertos y así “aplanar la curva” de contagios

Se trata de condiciones que crean una tormenta perfecta para que el contagio del coronavirus se multiplique rápidamente y tenga graves consecuencias.

Cuando los síntomas del coronavirus son cosa de todos los días

El otro problema es que los síntomas del coronavirus son los mismos de la exposición a los pesticidas, lo cual sufren los campesinos de manera crónica y aguda en esta zona. 

“Tos seca, fiebre, dificultad para respirar”: a eso mismo deben estar alertas los campesinos constantemente, según advierten las organizaciones que abogan por la salud de los trabajadores, como la Red de Justicia Ambiental del Centro de California (CCEJN).

Esta es la zona con más enfermedades respiratorias del país. Uno de cuatro niños sufre de asma. Más de 350,000 personas han sido diagnosticadas con esta enfermedad, en su mayoría latinos.

Muchos han crecido con estas enfermedades. El nieto de María Elena Martínez ha tenido tos desde que era un niño pequeño, dice ella cuando se le oye toser desde adentro de su casa en el pueblo de Arvin. En esta zona, en los patios, en los cafés, en los lobbies de los hoteles, en las oficinas, el sonido de fondo es alguien que tose. 

Para muchos aquí será difícil reconocer la diferencia entre esa tos por la contaminación de los pozos petroleros, de los camiones diesel, de los trenes, de los pesticidas, y una tos por coronavirus. Por eso es más probable que quienes tengan el virus no lo identifiquen a tiempo y lo contagien a otros. 

Un aire irrespirable: el peor de Estados Unidos

El Valle Central tiene el peor aire del país. Ciudades como Bakersfield, Fresno, Visalia y Arvin están año tras año entre las cinco primeras con peor calidad del aire, según el informe del Estado del Aire de la Asociación Americana de los Pulmones (ALA).

Eso no es asunto menor y, al contrario, es preocupante en medio de esta pandemia de coronavirus. En China los primeros datos sobre las muertes por el virus mostraban que más hombres que mujeres morían por complicaciones, hasta el doble. 

La razón es que en China más de la mitad de los hombres fuman y solo 2% de las mujeres lo hace. De las al menos 383,000 muertes por cáncer de pulmón en 2014 en China, 89% eran hombres y 11% eran mujeres, según estudios de los Institutos Nacionales de Salud. 

Por ende, quienes sufren complicaciones y hasta la muerte por el coronavirus son quienes tienen sistemas respiratorios en peor estado. 

¿Por qué está tan contaminado el Valle Central?

Al ser un valle, las montañas de la Sierra Madre no dejan circular el aire y se concentran las emisiones en el fondo. Pero también aquí es donde se produce el 75% de todo el petróleo que sale de California. La zona está en la intersección de las industrias que más contribuyen a la contaminación: la petrolera y la agrícola. Esto incluye los lácteos y la industria de trenes y camiones diesel que transportan esta carga pesada. 

Pozos petroleros en Bakersfield, California, en marzo 2020, que expelen gases tóxicos (cromo, bencina, metano, dióxido y monóxido de carbono) que causan enfermedades respiratorias, como asma, neumonía y cáncer.Juliana Jiménez J.

Los pozos petroleros, de compañías como Sun Mountain Oil, dispersos entre las casas, las clínicas y las escuelas, expelen una contaminación microscópica, las partículas PM2.5, llamadas así porque cada partícula mide menos de 2.5 micrómetros de ancho. 

Estas pueden evadir las defensas de nuestros cuerpos, penetrar profundamente en los pulmones e incluso entrar en el torrente sanguíneo. Se ha demostrado que exacerba el asma y otros trastornos pulmonares, y aumenta el riesgo de ataque cardíaco y accidentes cerebrovasculares. 

Estas son precisamente las enfermedades preexistentes que se encuentran en un 90% de las muertes por coronavirus, según han mostrado las autopsias en China, donde se originó el virus, y en Italia, donde se ha registrado el mayor número de muertes. 

Compañías multimillonarias como Wonderful (de los Wonderful Pistachios, Pom Juice y las mandarinas Halo), o Grimmway de las zanahorias, entre muchos otros, basan sus operaciones y sus campos de siembra aquí, donde rocían toneladas de pesticidas todos los días, año tras año.

Cuando Noticias Telemundo le preguntó vía email y por teléfono a Wonderful qué medidas o precauciones estaban tomando para evitar el contagio del coronavirus entre sus empleados, o qué ocurriría en caso de que se impusiera un toque de queda en los condados donde operan, el director senior de comunicaciones Mark Carmel respondió: “Gracias por comunicarse con nosotros, pero no tenemos nada que agregar a su historia”.

Lo cierto es que de por sí los trabajadores de estas industrias están expuestos a químicos cancerígenos de manera concentrada y prolongada y los efectos en su salud pueden ser devastadores, dice Gustavo Aguirre, Jr., director para el condado de Kern de CCEJN. 

Entre los químicos que contienen estos pesticidas está el 1,2,3-tricloropropano, o TCP, clasificado por el Programa Nacional de Toxicología como "que se puede esperar razonablemente" que cause cáncer, de estómago, hígado y otros. La Oficina de Evaluación de Riesgos para la Salud Ambiental de California ha dicho que "no hay absolutamente ninguna duda de que es un carcinógeno genotóxico". La EPA dice que la exposición a largo plazo al TCP está relacionada con daño al hígado y los riñones.

Los pesticidas se rocían en un sembrado, cruzan la calle con la brisa y entran por las ventanas de la gente. En ciudades como Arvin los campos de siembra y los de extracción de petróleo están esparcidos entre las unidades residenciales donde viven los latinos. 

Esto es lo que se conoce como injusticia ambiental: cuando los peligros ecológicos y los desastres climáticos tienen los impactos más severos en los latinos, los negros, las tribus nativas y las personas de bajos ingresos.

Quedarse en casa no es una opción

Estados Unidos es el único país industrializado que no ofrece días libres pagos por salud, lo que le va a hacer muy difícil a estos trabajadores faltar a los campos o a las empacadoras si sienten síntomas de COVID-19. 

Trabajadores del campo en Camarillo, California, considerados "trabajadores esenciales", toman las precauciones posibles para no enfermarse de coronavirus, en marzo 2020. Sin ellos, se interrumpiría la cadena de producción de comida del país. Noticias Telemundo

Además, el sistema de salud del país es criticado por ineficiente, enrevesado y hasta cruel. Deja a muchos sin cobertura, y es tan caro que incluso quienes tienen seguro prefieren no atenderse por miedo a las cuentas. 

En particular, muchos latinos inmigrantes en la zona, la mayoría de origen mexicano, o no dominan el inglés, o desconocen el complejo sistema de pagos y copagos, y les resulta muy difícil lidiar con las compañías de seguros.  

Cuando Yesenia –la hija de los Martínez– estaba pequeña, le dolía constantemente la espalda, lloraba en las noches y le daba fiebre, cuenta María Elena. Una noche no paró de llorar y la tuvieron que llevar al hospital. En Arvin solo hay una clínica, sin especialistas. Tuvieron que manejar hasta Fresno, a dos horas de allí. Yesenia tenía una infección renal. 

No son solo los que tienen enfermedades respiratorias aquí que estarían más expuestos a los estragos del coronavirus. Según estudios de 1,590 pacientes con COVID-19 en 31 provincias en China, las personas con deficiencias renales “están más en riesgo de morir si se infectan con el virus”, explicó Nicholas Christakis, médico y profesor de ciencias en Yale, en Twitter. 

Los trabajadores agrícolas están doblemente expuestos: tienen mayores posibilidades de contraer enfermedades renales crónicas causadas por temperaturas cada vez más altas, deshidratación, toxinas y pesticidas como el glifosato, concluyó un estudio el año pasado elaborado por investigadores del Anschutz Medical Campus de la Universidad de Colorado.

Esta enfermedad se ha convertido en una epidemia en zonas como el Valle Central, dijo el doctor Richard Johnson, co-autor del estudio publicado en The New England Journal of Medicine,

Una medida preventiva importante, dicen los autores, es mantener un suministro de agua limpia, libre de químicos tóxicos para los riñones. Eso es difícil en pueblos como Arvin, donde desde hace 14 años no tienen agua potable. 

En las tuberías se filtra calcio y sulfatos de hierro, y a veces cuando sale el agua huele a huevo podrido, dice Manuel Martínez. Una vez el agua salió completamente blanca. 

César Aguirre, organizador comunitario en CCEJN y hermano de Gustavo, explica que probablemente fuera cloro que inyectan en el suministro cuando hay una ruptura o filtración y hay peligro de contaminación de organismos como bacterias o viruses. Tan solo hace tres semanas la ciudad emitió un aviso de hervir el agua por riesgo de contaminación.

César Aguirre, organizador de CCEJN, frente a una academia de middle school y atrás de un pozo petrolero que opera a una cuadra de docenas de unidades residenciales donde viven los latinos de Arvin, California, el 1 de marzo de 2020.Juliana Jiménez J.

Desde 2006, el agua de Arvin ha contenido 20 partes de arsénico por cada mil millones, el doble del límite legal, 30 veces el promedio nacional y 5,000 veces el nivel que no representa un riesgo para la salud, según recomienda la Oficina de Evaluación de Riesgos para la Salud Ambiental de California. 

A pesar de que su salud sufre por ello, rara vez acuden a un médico, dijo María Elena. 

“Para ir al doctor aquí es carísimo”, dice María Elena, “nosotros solo vamos si de veras estamos ya casi muriéndonos”– interrumpe su esposo Manuel. Ella se ríe y añade, “como con algún dolor que de veras no aguante uno … si les da una fiebre un día, como uno es de rancho, uno le hace remedios caseros. Ya si son tres días sí los lleva uno”. 

Los Martínez dicen que muchas veces prefieren viajar hasta México, porque los atienden mejor y más barato. “Aquí no es de cientos (de dólares), aquí es de miles”, dijo María Elena. 

Elvia García, mexicana residente de Arvin desde hace 30 años, cuenta como ella cruzó la frontera embarazada de 8 meses y llegó a recoger uvas. Trabajó hasta el día antes que dio a luz, le dijo a Noticias Telemundo. "Si no, cómo les daba de comer a mis hijas".

Y cuando sí van al hospital en EE.UU., los doctores muchas veces minimizan sus dolencias, una queja común entre varios residentes entrevistados por Noticias Telemundo. 

García trabajó también como mayordoma en la empacadora de las zanahorias Grimmway. Allí se lastimó la espalda y fue a los doctores de la compañía, lo que es usual para los trabajadores aquí.

Ellos minimizaron su lesión y ella tuvo que volver a trabajar con un dolor insoportable durante dos años más, dijo, hasta que demandó a la compañía y logró conseguir que el gobierno reconociera su nueva discapacidad.

Ese tipo de trato de parte de las compañías no pinta nada bien en época de pandemia.

La llegada del COVID-19 

Hasta ahora el Valle Central había permanecido inmune al coronavirus, pero solo era cuestión de tiempo. La Agencia de Salud y Servicios Humanos del Condado de Tulare, al sur de Arvin, informó del tercer caso positivo del condado el lunes.

Ese día declararon estado de emergencia en Kern y el primer paciente dio positivo allí este martes, un visitante. A la noche del jueves ya eran tres, y estos sí eran residentes de Kern. 

El Departamento de Salud de Kern dice en su página web que ha evaluado a 200 personas. De esas, una dio positivo, 76 negativo y 123 aún están pendientes.

En el resto de California, los casos continúan aumentando. La ciudad de Fresno, a dos horas de Bakersfield, confirmó tres casos y entró en toque de queda este jueves. El Departamento de Salud Pública de California reporta hasta la fecha unos 600 casos confirmados. 

Mientras tanto, los recolectores en el campo siguen trabajando.

"Nos enviaron esta foto de trabajadores agrícolas que se dirigían a trabajar para cosechar fresas en Oxnard, California, en un día lluvioso y frío. Los caminos estaban embarrados y resbaladizos. #NosotrosTeAlimentamos"