El Departamento de Estado pide no viajar al extranjero. Muchos estadounidenses siguen atrapados en otros países sin poder regresar

El Departamento de Estado elevó el nivel de alerta al máximo, recomendando no viajar, mientras muchos ciudadanos han tenido dificultades para regresar a casa.

Por Rachel Elbaum, Michael Fiorentino y Abigail Williams - NBC News

Con las restricciones de viajes adoptadas por Estados Unidos para frenar la propagación del nuevo coronavirus, los estadounidenses atrapados en distintos países del mundo están pidiendo a los funcionarios de Washington que los ayuden a regresar a sus hogares.

El Departamento de Estado elevó este jueves la alerta de viajes al exterior a su nivel más alto, el 4, lo que significa que está pidiendo a sus ciudadanos no realizar viajes internacionales, a menos que sea para regresar a Estados Unidos.

"Los ciudadanos que viven en Estados Unidos deben organizar su regreso inmediato, a menos que estén preparados para permanecer en el extranjero por un período indefinido", dijo el Departamento de Estado en un comunicado.

Además alertó a quienes, pese a la recomendación, deciden realizar su viaje: "Si elige viajar internacionalmente, sus planes de viaje pueden verse gravemente interrumpidos y puede verse obligado a permanecer fuera de los Estados Unidos por un período de tiempo indefinido".

Hace menos de una semana, el Departamento de Estado había elevado la alerta de viaje a nivel 3, lo que advierte de la necesidad de "reconsiderar el viaje".

La alerta llega en medio de la lucha de muchos estadounidenses en el extranjero que han tenido dificultades para regresar a casa en medio de cierres fronterizos generalizados y cuarentenas para contener el brote.

Phil McMannis, un emprendedor tecnológico, y su esposa, Jerri, han tratado sin éxito de regresar a su casa en Boston desde el viernes. Se encuentran en Fez, Marruecos, la última etapa de un viaje de un año alrededor del mundo. Su vuelo para regresar el 22 de marzo fue cancelado, y la pareja no ha tenido suerte tratando de volver a reservar.

"Es una situación aterradora, pero estamos esforzándonos en mantenernos positivos", dijo a NBC News McMannis, de 36 años. "La gente local está ofreciendo ayuda y se están comunicando con nosotros, pero nuestro propio gobierno no ha dicho nada", aseguró, diciendo también que se había comunicado con la embajada de Estados Unidos y sus senadores.

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El domingo, Marruecos, que recibe a unos 12 millones de visitantes al año (incluyendo 304,000 estadounidenses) suspendió todos los vuelos internacionales. El país ha reportado casi 40 casos de contagio y un fallecimiento.

Phil y Jerri McMannis durante sus vacaciones en Marruecos.NBC News

Un portavoz del Departamento de Estado dijo a NBC News el martes que el gobierno de Estados Unidos ha evacuado con éxito a cientos de sus ciudadanos en las últimas semanas. Sin embargo, la fuente aseguró:  "Dichos vuelos no reflejan nuestra práctica estándar y no se debe confiar en ellos como una opción para los ciudadanos estadounidenses en el extranjero que puedan verse afectados por la continua propagación de COVID-19. Los ciudadanos estadounidenses deben hacer planes usando opciones de viajes comerciales".

Más tarde, la embajada dijo en un comunicado que había organizado 30 vuelos desde Agadir y Marrakech a Londres en los próximos días.

Mary Marland, residente en Boulder, Colorado, viajó a Marruecos el viernes con su esposo y sus dos hijos para la boda de una amiga. Mientras estaban en el vuelo, el presidente Donald Trump anunció la  primera de una serie de restricciones de viaje para las personas con intenciones de ingresar a Estados Unidos.

La familia volvió a reservar para poder partir el domingo, pero ese vuelo fue cancelado, al igual que los dos siguientes.

“La información no es confiable. Cada cancelación se realizó sin una opción de cambio de reserva, y he pasado horas hablando por teléfono con las aerolíneas ", dijo Marland, de 42 años, quien ahora se hospeda en un hotel casi vacío en Tánger.

Además de preocuparse por un posible cierre del hotel, Marland también está inquieta por el costo de quedarse allí y pagar las comidas. "Me aterra la idea de que esto se extenderá más allá de esta semana", dijo, y agregó que solo el desayuno para su familia de cuatro tiene un costo de US$90.

Mary Marland, su esposo Milton Jaimes e hijos Kate y Jack en Marruecos.NBC News

Tanto Marland como McMannis se quejaron de lo que describieron como una falta de ayuda e información de las autoridades estadounidenses.

Otros estadounidenses que viajaron al extranjero mientras el coronavirus se propagó por el mundo están teniendo problemas por regresar a casa, afectados por restricciones de viaje y cancelaciones de vuelos. A su regreso, muchos han encontrado en los aeropuertos largas filas para someterse a exámenes de salud, lo cual claramente ha violado las recomendaciones de las autoridades de evitar aglomeraciones.

Las embajadas de Estados Unidos en todo el mundo han publicado información para sus ciudadanos, recomendándoles que se marchen lo antes posible.

En Argelia, la embajada de Estados Unidos dijo en Twitter que los ciudadanos estadounidenses deberían "considerar ir directamente al Aeropuerto Internacional Algiers para reservar un vuelo, ya que la disponibilidad de asientos puede ser cada vez más limitada o los viajes pueden cesar por completo en los próximos días".

El mensaje de Argentina fue similar, ya que la embajada aconsejó a los ciudadanos estadounidenses que planeen partir que "exploren todas las opciones de salida por vía aérea, terrestre o marítima mientras sea posible".

El número de casos confirmados de coronavirus en todo el mundo ha sobrepasado los 185,000, y las muertes superan los 7,330.

Etta Moen, una estudiante, abandonó el martes España –el cuarto país más infectado del mundo– para regresar a su hogar en Kenmore, Washington, después de enterarse el jueves de que su semestre de estudios en el extranjero había sido cancelado, Moen recurrió a sus padres para que la ayudaran a reservar un vuelo a casa desde Alicante, a través de Barcelona y Londres.

"La reserva del vuelo se sintió como una apuesta, pues no sabíamos si sería cancelado", dijo Moen, de 20 años, desde el aeropuerto Heathrow de Londres, mientras esperaba su vuelo a Seattle.

Con más de 11,000 casos confirmados, España ha estado bajo cierre parcial desde el sábado por la noche y a sus residentes solo se les permite abandonar sus hogares solo para ir a trabajar, comprar alimentos o visitar una farmacia u hospital. Casi 500 personas en el país han muerto por el virus.

Reid Richesin, de 21 años, pasó todo el martes en el aeropuerto de París esperando su vuelo de regreso en la noche a Estados Unidos. Aunque el vuelo era en la noche, llegó desde muchas horas antes para asegurarse de que estar allí antes de Francia aplicara un cierre al mediodía.

Además de los controles en las fronteras terrestres de Francia, el presidente de ese país, Emmanuel Macron, ordenó a las personas a quedarse en casa y salir solo para comprar alimentos, acudir al trabajo si fuera necesario, hacer ejercicio o recibir atención médica.

Richesin, quien creció en Birmingham, Alabama, ha vivido en París durante tres años, pues estudia en la  American University.  Luego de aterrizar en Nueva York, planea ir a la casa de un amigo en Connecticut, si no ocurre algo que le haga cambiar de planes. "Parece que todo está en el aire y podría cancelarse. Habrá que ver qué pasa", dijo desde el aeropuerto.

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