Trump se otorga un 10 en la gestión de la crisis del coronavirus, pero su respuesta ha sido "cambiante y confusa"

El presidente defendió de nuevo lo que ha hecho su Gobierno frente a la emergencia, al señalar que el país "jamás antes había afrontado" algo similar. Analistas destacan sus acciones contradictorias.

Por María Peña

WASHINGTON.— El presidente, Donald Trump, ha anunciado este lunes más medidas en el combate a la pandemia del coronavirus, y nuevamente defendió su gestión de la crisis, mientras la incertidumbre por el control de la pandemia ha desatado el caos en los mercados financieros.

La Administración Trump ha sido blanco de ataques de los demócratas y grupos cívicos por lo que perciben como un pobre manejo de la crisis y una tardía declaración de una emergencia nacional, que, según expertos, ha profundizado la ansiedad de los estadounidenses. 

Pero fuentes de la Administración han advertido de una campaña de “desinformación” que, a su juicio, busca sembrar un “pánico indebido”, a la vez que aseguró que no hay planes en marcha para una “cuarentena nacional”.  

Durante una rueda de prensa, Trump anunció este lunes nuevas medidas para reducir el riesgo de contagio del coronavirus, incluyendo el evitar los viajes, disuadir la congregación de grupos de más de diez personas, y no visitar bares, restaurantes y centros comerciales.

 “Tenemos un enemigo invisible. Tenemos un problema sobre el que hace un mes nadie pensaba…el enfoque es eliminar el problema de este virus”, dijo Trump, quien calificó su gestión de la crisis con un "10", es decir, la puntación más alta.

No hay cierre nacional

Antes de la rueda de prensa, el subsecretario de Seguridad Nacional, Ken Cuccinelli, se sumó a los esfuerzos por aplacar los rumores, al señalar este lunes que “el país no está cerrando”.

“Se está diseminando mucha desinformación allá afuera”, se quejó Cuccinelli en Twitter.

 El Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por su sigla en inglés), dijo anoche que son "falsos" los rumores difundidos por mensaje de texto de que habrá una “cuarentena nacional”.

“No hay un cierre nacional” del país, enfatizó el NSC, que pidió al público fiarse de las guías e informaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés).

Aunque Trump ha hecho alarde de cómo atajó la crisis al imponer restricciones de viaje, primero desde China y ahora desde de Europa, la pandemia del coronavirus se ha convertido en su mayor crisis política, incluso más que el juicio político al que sobrevivió en enero pasado, según expertos.

Un funcionario de la Administración, que pidió el anonimato, dijo a la cadena NBC que el principal desacierto de Trump fue no dar prioridad a la difusión masiva de pruebas para detectar el coronavirus.

Estados Unidos, que tiene el mayor número de casos en el continente americano, se mantiene a la zaga de otros países industrializados en lo que respecta a un buen entendimiento del alcance de la crisis. 

"Si pudiésemos regresar (en el tiempo), obviamente hubiésemos puesto énfasis en la parte de las pruebas", dijo el funcionario. 

Ante las críticas, un portavoz de la Casa Blanca, Judson Deere, acusó este lunes a "algunos en los medios de comunicación" y a ciertos politólogos de querer sembrar el miedo o especulan sobre un caos, sin tomar en cuenta que la Casa Blanca "trabaja todo el día para proteger" a la población. 

Según Deere, Trump tomó acciones "decisivas" desde temprarno, empezando con el cierre de las fronteras a la fuente del virus, y ha forjado la colaboración "sin precedente" de los sectores público y privado para reducir la propagación del virus, ampliar las capacidades para la difusión de pruebas, y agilizar el desarrollo de una vacuna. 

Trump fue criticado el viernes pasado al emitir en su cuenta en Twitter una imagen autografiada de una gráfica con el repunte de la Bolsa, poco después de que declarara la emergencia nacional y ofreciera ayuda a los gobiernos locales y estatales para mitigar la crisis.

Ese mensaje suscitó comparaciones con el anuncio triunfalista de “misión cumplida” que hizo en 2003 el entonces presidente, George W. Bush respecto al fin de las operaciones militares de EE.UU. en Afganistán.

Bush no pronunció esa frase, pero ésta aparecía en un mensaje escrito en una manta a sus espaldas en el portaaviones USS Abraham Lincoln, desde el cual el mandatario anunció el final de las principales operaciones bélicas en el país asiático.

El anuncio de Bush resultó prematuro y le costó duras críticas a su Administración.

Josh Brown, un analista de la cadena CNBC, consideró que la celebración de Trump sobre el repunte de la Bolsa ha sido prematura, tomando en cuenta su nueva caída e inestabilidad a lo largo de la jornada de hoy.

En declaraciones a Noticias Telemundo, Eric Langer, analista político y académico de la Universidad de Georgetown, destacó la cambiante y confusa postura de Trump desde el inicio de la crisis, primero negándola, después minimizando el riesgo del contagio y, ahora, queriendo controlar el daño a su imagen.

“Estos mensajes contradictorios se explican porque su respuesta ha sido una gestión malísima; contradice a sus expertos, no sigue las reglas (de higiene personal), no acata la información de los médicos, hace lo que le da la gana”, observó Langer.

“Evidentemente busca su reelección y le preocupa cualquier cosa que pueda dañar ese esfuerzo: por eso piensa a corto plazo, y no a largo plazo. Lo que necesitamos ahora son líderes que piensen y planifiquen a largo plazo, no guiándose por sus intereses personales sino por el bien común”, sentenció.

Para Langer, es igual de grave que sus mensajes estén causando más incertidumbre económica, especialmente cuando cunde el temor a una posible recesión este año.

“Nadie pude predecir esta crisis, pero recordemos que Trump eliminó en 2018 una oficina a cargo del control de pandemias, y de alguna parte debe asumir esa responsabilidad. Va a tratar de justificar su gestión… pero esto podría acarrearle problemas en noviembre, no con sus partidarios -que viven en un culto-, sino con los independientes y los indecisos”, advirtió Langer.

Riñas partidistas

Trump dijo que llevó a cabo una “buena” conferencia telefónica con todos los gobernadores del país, tras la cual afirmó en Twitter que “todo el mundo está bien unido y trabajando duro” para hacer frente a la crisis.

Según el diario The New York Times, que obtuvo una grabación de la llamada, Trump dijo a los gobernadores que intenten obtener por su cuenta los respiradores, ventiladores y demás equipos médicos para personas afectadas por el Covid-19.

“Los vamos a apoyar, pero intenten conseguirlos ustedes mismos”, mediante contacto “más directo” con los negocios, y no se atengan al gobierno federal, según el diario.

El presidente Donald Trump hablando sobre el coronavirus.AP

El mensaje sorprendió a muchos precisamente porque los gobiernos locales y estatales han incrementado las presiones para que el gobierno de Trump les ayude con más recursos, personal, y apoyo financiero.

Tras la reunión, Trump criticó en particular al gobernador demócrata de Nueva York, Andrew Cuomo, a quien instó a “hacer más” en ese estado. Cuomo le devolvió el ataque al recordarle que él es el presidente”.

No esperan más al gobierno federal

Sin embargo, varias ciudades y estados en todo el país están tomando medidas por su cuenta -desde el cierre de escuelas y negocios, hasta la cancelación de eventos- ante lo que consideran como un liderazgo federal carente de claridad y contundencia.

Las autoridades de California, por ejemplo, emitieron una directriz según la cual seis condados del área de la Bahía serán sometidos a restricción de movimiento, el cierre de casi todos los negocios, y órdenes de que los vecinos no salgan de sus casas.

En diversos puntos del país, las imágenes de televisión dan señales del pánico y la ansiedad de los estadounidenses, ante la incertidumbre de no saber cuánto tiempo durará la crisis del coronavirus y si las medidas adoptadas por la Administración Trump serán suficientes para mitigarla.

La semana pasada, Trump dejó entrever que podría imponer restricciones de vuelos domésticos si una zona del país “se vuelve muy caliente”.

Pero Katie Miller, una asesora de la oficina del vicepresidente, Mike Pence, quien lidera el grupo de trabajo contra el coronavirus, afirmó este lunes que el gobierno no sopesa un toque de queda nacional ni restricciones de viajes dentro de Estados Unidos.

Mientras tanto, tampoco el Senado logra consenso para someter a voto una legislación aprobada el viernes pasado en la Cámara de Representantes para ayudar a los trabajadores afectados por la pandemia.

Al respecto, Trump dijo que la idea de continuar las negociaciones es que la legislación sea "mejor y justa para todos". 

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