Trump suspende los viajes desde Europa, con excepciones, y anuncia más medidas para enfrentar el coronavirus

El único país europeo exento de la medida será Reino Unido. La medida no aplica para los residentes permanentes, ni tampoco para los familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses.

Por María Peña y Jorge Carrasco

WASHINGTON.— El presidente, Donald Trump, anunció este miércoles desde el Despacho Oval que Estados Unidos suspenderá buena parte de los viajes procedentes de Europa por los próximos 30 días, como parte de las medidas de su Administración para lidiar con el brote de coronavirus, que ha causado casi 40 muertes en el país y más de 1,000 contagios.

La medida entrará en vigor este viernes a medianoche, dijo el mandatario. El único país exento de la restricción será Reino Unido.

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Trump dijo que el objetivo es "evitar que nuevos casos entren por nuestras fronteras" y que las restricciones "se ajustarán según las condiciones del terreno".

La regla prohíbe la entrada de extranjeros no inmigrantes e inmigrantes que hayan estado en el área Schengen (que comprende 26 países de la Unión Europea) en un periodo de 14 días previos a su entrada o intento de entrada a Estados Unidos.

Sin embargo, estas son algunas de las excepciones más importantes. Sí podrán ingresar extranjeros que:

  • Sean residentes permanentes.
  • Esposos o esposas de residentes o ciudadanos.
  • Cualquier padre o tutor de un residente o ciudadano que no esté casado y tenga menos de 21 años.
  • Cualquier extranjero que sea hermano o hermana de un residente o ciudadano que no esté casado y tenga menos de  21 años.
  • Cualquier extranjero que sea el hijo de un residente o ciudadano.
  • Cualquier extranjero viajando por invitación del gobierno estadounidense con un propósito relacionado a la mitigación del virus.

Sin precisar un monto, el mandatario también dijo que ha ordenado a las agencias federales a que provean alivio financiero para trabajadores que se enfermen con el virus, se declaren en cuarentena o cuiden de alguien contagiado.

También indicó que su gobierno permitirá que ciertos individuos y empresas posterguen su pago de impuestos durante tres meses para mitigar el impacto del brote en su presupuesto. Además, la Administración de la Pequeña Empresa ofrecerá préstamos con bajas tasas de interés a empresas afectadas por la crisis.

El mandatario ha sido criticado por insisitir que todo está bajo control y que el riesgo de los estadounidenses es "muy bajo".POOL/AFP via Getty Images

Asimismo, pidió que el Congreso apruebe un recorte de impuestos a la nómina dentro de un paquete de estímulo económico, aunque esa idea se topó ayer con el escepticismo de líderes republicanos del Senado.

Se trata de la segunda vez que el mandatario se dirige a la nación desde el Despacho Oval en horas de máxima audiencia. La primera vez ocurrió el 8 de enero de 2019, cuando defendió un masivo gasto para la construcción de su prometido muro fronterizo durante el cierre parcial del gobierno.

Trump ha afrontado presiones de declarar una emergencia nacional que, bajo una ley federal conocida como el “Acta de Stafford”, daría a las agencias federales más flexibilidad para asistir a personas afectadas por el coronavirus.

El discurso televisivo viene horas después de reunirse con ejecutivos de los principales bancos del país, precisamente para analizar el impacto económico del coronavirus, que durante días ha sacudido a los mercados financieros. 

En la mañana la Organización Mundial de la Salud afirmó que el coronavirus se ha convertido en una pandemia. En Estados Unidos, se ha propagado a 38 de los 50 estados.

El coronavirus será "el ´Katrina´ de Trump”

El discurso de Trump se produjo en unos momentos en que tanto la oposición como diversos grupos cívicos han criticado la forma en que, durante semanas, el mandatario ha minimizado desde su cuenta en Twitter el riesgo del contagio.

Trump ha dicho que el COVID-19 es una “farsa” inventada por la oposición y los medios de comunicación para perjudicarlo, y que el coronavirus es similar a la gripe común, contradiciendo a sus propios expertos.

Anthony Fauci, titular del Instituto Nacional sobre Alergias y Enfermedades Infecciones, ha dicho hoy ante un comité de la Cámara de Representantes, que Estados Unidos registrará “más casos, y las cosas se pondrán peor”.

Aunque de cara al público Trump ha querido transmitir un mensaje de calma, la volatilidad de los mercados ha caldeado los ánimos en la Casa Blanca, ante temores de que una posible recesión pueda truncar los esfuerzos de reelección del mandatario en noviembre próximo.

Un sondeo divulgado por el diario The Hill y la encuestadora HarrisX indicó hoy que el 54% de los estadounidenses desaprueba la manera en que el presidente ha respondido a la crisis, y sólo el 46% la apoya. Es un descenso del 3% respecto a un sondeo similar el mes pasado.  

Una fuente demócrata, que pidió el anonimato, dijo a Noticias Telemundo que “el coronavirus será el ´Katrina´ de Trump”, debido a la lenta respuesta a la crisis.

La fuente se refería al huracán “Katrina” de agosto de 2005, que inundó la región de Luisiana, dejó una estela de daños y muertos, y provocó un éxodo masivo. El entonces presidente, George W. Bush, fue duramente criticado por la lenta respuesta de FEMA y su incapacidad de coordinar a tiempo una respuesta a gran escala.

En Estados Unidos, la gestión de emergencias (en particular de salud pública) normalmente queda en manos de autoridades locales y estatales pero, según expertos, cuando supera sus capacidades y se convierte en una crisis nacional, el gobierno federal debe asumir responsabilidad. Cuando el país reportó su primer caso, Trump designó al vicepresidente, Mike Pence, como coordinador del equipo de respuesta al brote. 

El reto del Congreso

Horas antes del discurso, el Senado, bajo control republicano, bloqueó una propuesta demócrata que garantizaba 14 días de enfermedad con pago para trabajadores afectados por el virus.

El senador republicano por Tennessee, Lamar Alexander, bloqueó una moción parlamentaria de la senadora demócrata por Washington, Patty Murray, para someter la medida a un voto en el pleno del Senado, sin tener que pasar primero por el Comité de Salud.

Murray, cuyo estado es el que más casos de coronavirus ha registrado, argumentó que muchos trabajadores que carecen de días de enfermedad con pago corren el riesgo de perder sus empleos si se enferman, y “esa no es una opción que debamos exigirle a nadie en EEUU”.

Su medida, respaldada también en la Cámara de Representantes, ayudaría a trabajadores que afronten el cierre de sus lugares de empleo o el colegio de sus hijos por culpa del coronavirus, o en caso de que tengan que atender a un familiar en cuarentena.

Alexander replicó que apoya la idea, pero si es algo que el Congreso impondrá al empresariado entonces el gobierno federal tiene que costearlo. Aún así, los demócratas no descartan volver a intentar agregar la medida a un paquete de ayuda más amplio para responder a la crisis de salud pública en el país.

En la actualidad, el 73% de los trabajadores en el sector privado tiene el beneficio de días de enfermedad con goce de sueldo, y el 27% restante que no lo tiene está concentrado en el sector de servicios, según un informe de este mes del Buró de Estadísticas Laborales.

El martes Trump se reunió con líderes republicanos del Senado para persuadirlos de que apoyen un recorte de impuestos a la nómina. Su plan, sin embargo, afrontó el escepticismo de muchos miembros de la bancada republicana, que temen que éste pueda agravar el ya abultado déficit y la deuda, sin responder adecuadamente al coronavirus.

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