Trump se reúne con senadores republicanos para discutir futuro de DACA, ¿qué se sabe del encuentro?

Trump se reunió este jueves con líderes republicanos del Senado para discutir el futuro de los dreamers, en medio de una campaña electoral en la que uno de los temas dominantes es el combate a la inmigración ilegal.

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Por María Peña

WASHINGTON.— El presidente, Donald Trump, se ha reunido este jueves a puerta cerrada con varios líderes republicanos del Senado para discutir el futuro de los más de 660,000 dreamers amparados al programa de “acción diferida” (DACA, por su sigla en inglés), que aguarda un dictamen de la Corte Suprema.

La reunión no apareció en la agenda diaria de la Casa Blanca pero, esta mañana, el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, confirmó a la cadena conservadora Fox News el encuentro convocado para el mediodía.

Posteriormente, Noticias Telemundo pudo confirmar con una fuente de la Administración, que pidió el anonimato, que la reunión abordaría asuntos relacionados con una reforma migratoria.

Otros senadores republicanos convocados por Trump incluyeron al senador por Texas, Ted Cruz; por Dakota del Norte, Kevin Cramer; por Arkansas, Tom Cotton; por Arizona, Martha McSally; por Utah, Mike Lee; por Wisconsin, Tom Tillis, y por Georgia, David Perdue.

Los senadores no se dejaron ver por la prensa al salir de la reunión, y la Casa Blanca no pudo precisar si emitirán algún comunicado.

La reunión, en la que previsiblemente se discutirán los escenarios posibles en el Congreso sobre el futuro del programa de 'Acción Diferida para los Llegados en la Infancia' (DACA, por su sigla en inglés), se llevó a cabo cuando el combate a la inmigración ilegal figura en el temario de la campaña de reelección de Trump este año.

La Corte Suprema tiene previsto emitir un dictamen para fines de junio próximo, aunque no se descarta que éste salga antes.

Sin ofrecer detalles, Graham dijo a Fox News que confía en que Trump ganará la batalla contra DACA en la Corte Suprema y que, si la Administración ofrece algún programa de estatus legal alternativo, los conservadores deben conseguir algo a cambio.

Durante su primera contienda electoral en 2016, Trump prometió a su base que eliminaría “DACA”, e inició su desmantelamiento en septiembre de 2017 mediante una orden ejecutiva.

Trump le prometió a los dreamers una solución “con corazón”, pero causó polémica a finales de 2018 cuando condicionó el apoyo a estos jóvenes a la construcción de su prometido muro fronterizo y a mayores restricciones en el proceso de asilo.

Para junio de 2019, había 661,000 jóvenes amparados al DACA, y en todo el país hay 1,5 millones de personas que residen con un beneficiario del programa, según el Centro para el Progreso Estadounidense (CAP, por su sigla en inglés).

En vilo por dictamen de la Corte Suprema

Nadie sabe a ciencia cierta lo que decidirá la Corte Suprema, pero durante la audiencia oral en noviembre de 2019, varios jueces conservadores hicieron declaraciones que asomaban su posible desmantelamiento.

El programa, puesto en marcha por la Administración Obama en agosto de 2012, ha dado cobijo de la deportación a alrededor de 800,000 jóvenes indocumentados, y se mantiene con vida tras la intervención de tribunales federales en California, Nueva York, Maryland y la capital estadounidense.

La cifra de beneficiarios fue cambiando con el tiempo conforme los dreamers ajustaban su estatus migratorio a la residencia permanente, no renovaban sus permisos, o les fue cancelado, según el gobierno.

A menos que la Corte Suprema permita su desmantelamiento, los jóvenes amparados a DACA pueden continuar renovando sus permisos de estancia legal y de trabajo.

Escudados de la deportación, dreamers como el empresario mexicano, Alejandro Flores, han perseguido diplomas universitarios o carreras vocacionales, estudian medicina o leyes, trabajan en numerosas profesiones, compran vivienda, abren negocios, o se inscriben en las Fuerzas Armadas.

Además, los beneficiarios de DACA también han tenido acceso a la cobertura médica y licencias de conducir, dependiendo del estado en el que residen.

En entrevista telefónica con Noticias Telemundo desde Denver (Colorado), Flores explicó que siempre tuvo claro que DACA era un “parche temporal” y que el programa podría ser desmantelado bajo el gobierno de Trump.  

Alejandro Flores emigró con su madre de México en 1997, y gracias a DACA pudo establecer su negocio con un camión de comida en Denver (Colorado). Más de 660,000 jóvenes están amparados al programa, cuyo futuro depende de un dictamen de la Corte Suprema en junio próximo. Foto cortesía de Alejandro Flores / Noticias Telemundo

“Lo que no queremos es que el Congreso lo utilice como pieza de negociación política, porque está más que comprobado que hemos contribuido enormemente a este país”, dijo Flores, de 30 años.

“DACA me permitió trabajar legalmente, y ahorrar dinero para montar mi negocio. Sin DACA, no hubiese tenido las oportunidades que obtuve”, enfatizó.

Su “Plan B”, explicó Flores, fue dejar su trabajo fijo hace seis meses, en el que obtenía un buen salario, días de enfermedad y cobertura médica, para perseguir su sueño de abrir un negocio.

Ahora, Flores es dueño de un camión de comida que ofrece platos de México y Hawai, y emplea a cinco personas.

“No debemos vivir con temor, pero los jóvenes deben renovar sus permisos, porque eso les da dos años más de protección mientras se encuentran alternativas. Ojalá el Congreso dé una solución, porque es un asunto que afecta también dreamers que tienen familiares ciudadanos o residentes legales”, dijo.

El panorama en el Congreso

El año pasado, la Cámara de Representantes, bajo control demócrata, aprobó la medida 'American Dream and Promise Act', que ofrece una vía hacia la legalización y eventual ciudadanía de poco más de dos millones de inmigrantes indocumentados, incluyendo los dreamers, “tepesianos” y extranjeros liberianos con deportaciones suspendidas.

Bajo esa legislación, los dreamers tendrían derecho a solicitar una residencia permanente “provisional” por un periodo de diez años antes de obtener la “tarjeta verde”, siempre y cuando reúnan requisitos.

Entre esos requisitos, los dreamers deberán demostrar que entraron a EEUU antes de cumplir los 18 años y llevan al menos 4 años en el país; no tienen antecedentes penales; están matriculados en una escuela, o tienen diploma de secundaria o su equivalente, y someterse a una revisión de antecedentes.

Pero el Senado, bajo control republicano, aún no ha programado un debate o votación de la iniciativa bipartidista, y no está claro que el líder de la mayoría, Mitch McConnell, lo permita.

La mayoría de los republicanos, como los reunidos hoy con Trump, y grupos conservadores afines, han calificado la medida de la Cámara Baja como una “amnistía” inmerecida para quienes han violado las leyes migratorias.

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