El Supermartes 2020 llega bajo la amenaza del coronavirus y la supresión del voto minoritario

El temor al contagio con el coronavirus alejó a algunos trabajadores electorales, pero no ha tenido un impacto significativo en la jornada electoral decisiva para las primarias demócratas.

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Por María Peña

WASHINGTON.— Millones de votantes han acudido desde tempranas horas a las urnas en 14 estados en el llamado Supermartes, en una jornada que supone una bonanza para los demócratas pero que llega a la sombra de la amenaza del coronavirus, y la posible supresión del voto minoritario, entre otros retos.

Ante el creciente número de casos del coronavirus en distintos puntos del país, las autoridades electorales en los estados del Supermartes han querido proyectar calma, a la vez que piden a los trabajadores en centros de votación mantenerse “vigilantes”.

Es que los centros de votación podrían ser un hervidero apto para el contagio del coronavirus: papeletas de votación que pasan de mano en mano, y millones de votantes que se concentran en sitios encerrados y emiten su voto en las mismas máquinas de votación.

Un centro de votación en la escuela primaria Ranchito Avenue, en el sector de Panorama City en Los Angeles estrenó máquinas de votación. Muchos votantes en California comenzaron a emitir su sufragio por adelantado ayer, lunes.  Grandes cambios en las votaciones han causado nerviosismo entre activistas, mientras los californianos emiten su voto en las primarias.  (AP Photo/Richard Vogel)AP / AP

En California, el secretario de Estado, Alex Padilla, dijo en una declaración escrita que su oficina está monitoreando las alertas de salud pública, pero no hay indicios de ninguna interrupción en los comicios debido al coronavirus.

Además, el 75% de los votantes recibieron sus papeletas por correo, que podrán devolver por correo o sitios previamente establecidos, para así reducir su riesgo de contagio.

Así, en el Condado Solano, donde han surgido casos del coronavirus, las autoridades electorales han colocado cajas en la cuneta afuera de los centros de votación, para que las personas depositen su voto sin salirse de su automóvil.

En Virginia, el Departamento de Elecciones instó a las autoridades en cada circunscripción electoral a que preparen los ajustes necesarios en caso de que un brote del coronavirus pueda afectar el acopio y conteo de votos por correo.

En algunos centros de votación del estado, donde no se permiten fotografías o videos, los trabajadores y voluntarios mantenían suministros de desinfectantes y productos de limpieza, como siempre han hecho en otros comicios.

Orlando Lizama y su esposa, María Teresa, acudieron a las urnas en el Condado de Prince William, pero no vieron señales de mascarillas ni volantes con información al público.

“De coronavirus nada, ni una sola mascarilla, y tampoco había medidas de seguridad evidentes… creo que quizá no quieren hablar del asunto para no causar temor”, señaló Lizama, de origen chileno.

“Vivimos en una urbanización republicana. Había mucha tranquilidad… una activista demócrata amiga me dijo que estaba sorprendida por el gran volumen de votantes, tomándose en cuenta que no se trataba de una elección presidencial”, agregó.

ARCHIVO—En esta foto de archivo del 5 de noviembre de 2019, una votante rellena su papeleta de votación en la División de Elecciones de Denver, en una zona céntrica de la ciudad. Los votantes de Colorado participan en las primarias del estado el martes, 3 de marzo. (AP Photo/David Zalubowski, File)AP / AP

Como en otros años, los medios de comunicación daban cuenta de retrasos en la apertura de centros de votación, y casos aislados de problemas con las máquinas de votación.

Las autoridades en el Condado Travis, en Texas, y el Condado Yolo, en California, reportaron que hubo escasez de trabajadores en las urnas, porque algunos se ausentaron por temor al coronavirus. Pero ya tenían planes de contingencia para evitar mayores retrasos en los centros de votación. 

La aritmética de la nominación

De los 14 estados en juego, California y Texas conforman, en ese orden, los dos estados con mayor número de delegados que ayudarán a formalizar la elección del candidato presidencial en las convenciones políticas del próximo verano.

La justa electoral ofrece 1,344 delegados, o el 34% del total de delegados disponibles en toda la contienda. Se requiere el apoyo de 1,991 delegados para afianzar la nominación presidencial demócrata.

En caso contrario, los candidatos podrían obtener delegados si obtienen al menos el 15% del voto en la elección estatal y en los distritos, pero eso prolongaría el proceso hasta la convención nacional demócrata en Milwaukee (Wisconsin) el próximo 13 de julio.

California, el estado más poblado del país, aporta 415 delegados, mientras que Texas contribuye 228.

Pero precisamente California y Texas, dos estados del suroeste de Estados Unidos con alta concentración de votantes latinos –del 30.5% y 30.4%, respectivamente– afrontan sus propios retos.

 Expertos consultados hoy por Noticias Telemundo coincidieron en que el Supermartes será un buen barómetro del creciente poder del voto latino, pero también destacaron la importancia de luchar contra esfuerzos por suprimir el voto minoritario.

¿Trabas para el voto latino?

Según un mapa interactivo del Centro de Investigación Pew, 32 millones de latinos votarán en las presidenciales del próximo 3 de noviembre, convirtiéndoles en el bloque minoritario más grande del electorado este años.

Pero, si el voto es el “lenguaje de la democracia”, en estados como Texas, el cierre de centros de votación desde 2013 equivale a reducir el poder de los votantes.

Un análisis de 2019 del grupo cívico “The Leadership Conference on Civil & Human Rights” indicó que Texas, donde el 39% de la población es de origen hispano y el 12% es de raza negra, ha cerrado 750 centros de votación desde el polémico dictamen de la Corte Suprema de 2013, que modificó la Ley del Derecho al Voto de 1965.

El dictamen anuló la sección 5 de esa ley federal, que exigía a ciertos gobiernos locales y estatales con historial de discriminación en las urnas obtener permiso previo del gobierno federal para modificar sus leyes electorales.

Librados de esa exigencia, estos gobiernos estatales, incluyendo Texas, comenzaron a implementar más restricciones en el proceso de inscripción de votantes -imponiendo fuertes requisitos para el uso de cédulas de identidad en las urnas, por ejemplo-, y a reducir el número de centros de votación, especialmente en vecindarios de minorías.  

En 2012, Texas tenía un centro de votación por cada 4,000 habitantes, y tras el dictamen del Tribunal Supremo, en el caso conocido como “Shelby v. Holder”, el número subió a uno por cada 7,700, según el informe.

Para Ben Monterroso, asesor sénior del grupo “Poder Latinx”, estas restricciones han supuesto más confusión y trabas en el acceso a las urnas.

“Texas es un estado clave en el Supermartes, y da pena ver que tengan un sistema muy estricto y complicado, que dificulta que la gente pueda participar”, señaló Monterroso.

“Texas nos preocupa porque estas restricciones también nos hacen mucho más difícil nuestro trabajo: tratamos de alentar a los hispanos a que participen, y cuando se deciden encuentran este tipo de trabas”, explicó.

“Cerrar centros de votación significa que la gente va tener que ir a sitios más lejanos de sus casas, y eso los puede desalentar el día de la votación. Son obstáculos que merman el interés y la energía de los votantes, es algo antidemocrático que debemos vencer”, enfatizó.

Por su parte, José Aristimuño, un estratega demócrata, señaló que, además de Texas, también en Georgia “sigue la práctica de cerrar centros de votación… ahora más que nunca debemos denunciar estas injusticias”.

“En pleno proceso de primarias y a pocos meses de los comicios generales, los demócratas debemos mantenernos alertas y difundir información que facilite el voto de nuestra gente”, enfatizó Aristimuño, presidente y fundador de NOW Strategies.

Más confusión en un complejo sistema de primarias

California tiene uno de los sistemas de votación más flexibles en el país, según Monterroso, porque facilita la inscripción de votantes, y permite un mayor acceso a los centros de votación.

Sin embargo, el estado no está libre de retos, debido al complejo sistema de votación por adelantado para votantes independientes.

Se calcula que alrededor de 3,5 millones de votantes independientes podrán votar en las primarias demócratas porque son “abiertas”, es decir, se permite el voto de personas que no estén afiliadas formalmente a ningún partido.

Quienes voten en persona en su centro de votación, sólo piden la papeleta correspondiente, y emiten su sufragio. Para votar de forma adelantada por correo, los votantes debían primero rellenar y devolver a las autoridades electorales una postal que les fue enviada el año pasado para que solicitaran la papeleta partidista.

El sistema se ha prestado a la confusión, y muchos votantes independientes en todos los condados no regresaron las papeletas debidamente, o a tiempo, para votar en el Supermartes, según la revista “Capital Weekly”, que se especializa en temas de California.

Esa traba no la tienen los votantes republicanos, porque sus primarias son “cerradas”, es decir el partido sólo permite la participación de personas registradas en éste.

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