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El desplazamiento forzado también separa a las familias en América Latina, alerta Naciones Unidas

América Latina vive una crisis de desplazamiento forzado sin precedente, con más de 13 millones de personas buscando protección dentro y fuera de sus países en la región, según la Agencia de la ONU para Refugiados.
Niños figuran entre los grupos más vulnerables del desplazamiento forzado en las Américas, según Naciones Unidas
Niños figuran entre los grupos más vulnerables del desplazamiento forzado en las Américas, según Naciones UnidasACNUR / Noticias Telemundo

Por María Peña, en San Salvador (El Salvador).

Mucho antes de siquiera intentar emprender camino hacia Estados Unidos, más de 13 millones de personas buscan protección dentro y fuera de sus países en América Latina, en el marco de un desplazamiento forzado sin precedente que requiere mucho más que el parche temporal de la “generosidad” de los países que las reciben, según una experta de las Naciones Unidas (ONU).

Aunque en Estados Unidos, el presidente, Donald Trump, persiste en la narrativa de resguardar la vigilancia fronteriza -y México frena el paso a migrantes en su frontera sur, incluso con policías antimotines- decenas de miles de personas viven el drama de la separación familiar mucho antes de montarse a un camión o microbús rumbo hacia el Norte.

El desplazamiento forzado es otra cara de la crisis humanitaria en la región, que es muy distinta a la que producen los conflictos bélicos o desastres naturales pero que, en muchos casos, deja a las familias ante sólo dos opciones: huir o morir.

Es decir, la tasa de violencia homicida ha amainado en Centroamérica -en 2017 fue de 25,9 por cada 100,000 habitantes, según un informe de la ONU el año pasado-, pero no lo suficiente para frenar el éxodo de millones de personas. Tan sólo en El Salvador, por ejemplo, la tasa de homicidios fue de 62,1, la cifra más alta en la región.

Según datos actualizados de la ONU, hay 70,8 millones de personas desplazadas a la fuerza a nivel global, de las cuales 41,3 millones son desplazados internos.

En América Latina, las cifras pintan una situación espeluznante: Venezuela ha generado el movimiento forzado de más de 4,8 millones de refugiados y migrantes en el mundo – la mayoría en países vecinos-, mientras que Colombia registra alrededor de 8 millones de desplazados internos.

Más de 13 millones de personas han sufrido desplazamiento forzado en América Latina, según Naciones Unidas. En Colombia, hay alrededor de 8 millones de desplazados internos.ACNUR / Noticias Telemundo

Más de 90,000 nicaragüenses han huido de su país, mientras que unas 720,000 personas han sido forzosamente desplazadas desde y dentro del norte de Centroamérica, según la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR).

Otras cifras de ACNUR dan cuenta de que, a nivel mundial, hay alrededor de 387,000 refugiados y solicitantes de asilo procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras, una cifra que ha venido aumentando a una tasa anual del 25%.

Noticias Telemundo ha entrevistado a Marie-Helene Verney, jefa de relaciones externas de ACNUR en las Américas (cuya agencia ha pagado el viaje de esta periodista a San Salvador).

Marie-Helene Verney, jefa de relaciones externas de ACNUR en las Américas, asegura que América Latina vive una crisis de desplazamiento forzado sin precedente ACNUR / Noticias Telemundo

Pregunta. ¿Cuál es la situación actual en cuanto a la crisis de desplazados en América Latina?

América Latina esta experimentado una situación de desplazamiento forzado de dimensiones sin precedente en la historia moderna de la región.

Respuesta. Ya son más de 4,8 millones de refugiados y migrantes de Venezuela en el mundo –la mayoría se encuentran en países vecinos— en Colombia hay cerca de 8 millones de desplazados internos; más de 90,000 nicaragüenses han huido de su país,  y 720,000 personas han sido forzosamente desplazadas desde y dentro del Norte de Centroamérica.

Estos desplazamientos forzosos, que continúan, implican unos retos enormes para la región y particularmente para los países y comunidades de acogida.

Desde ACNUR, trabajamos para apoyar a los países a fortalecer sus respuestas a las necesidades de estas personas que necesitan protección y asistencia.

P. Aunque no es un fenómeno nuevo en el continente, pareciera que los factores y/o causas del desplazamiento han empeorado. ¿A qué se debe eso?

R. Las causas varían según la situación: lo que lleva a un salvadoreño a huir de su país puede ser muy distinto a lo que obliga a un venezolano a dejar el suyo.

Pero hay hilos comunes, como la necesidad de buscar un lugar seguro en el que reconstruir sus vidas, la vulnerabilidad de las personas que huyen, y las necesidades de acceder a servicios básicos, como son las escuelas o los hospitales.

Es importante que, ante la violencia, la inseguridad y el miedo al que se enfrentan quienes huyen de su país, persistan la solidaridad y el apoyo mostrado por las comunidades y los países de acogida.

P. ¿Qué inversiones a corto y largo plazo se requieren para mitigar la crisis?

R. Pese a que muchos gobiernos de la región han sido generosos con su respuesta, se necesita mayor apoyo por parte de la comunidad internacional para complementar sus esfuerzos y asegurar que las comunidades continúan recibiendo a quienes necesitan protección internacional en ambientes seguros y acogedores.

También es necesario apoyar mecanismos que faciliten la inclusión social y económica de quienes han tenido que huir de sus países.

Para apoyar a los refugiados y migrantes de Venezuela, 137 organizaciones han preparado un Plan de Respuesta regional de 1,350 millones de dólares para responder a las necesidades humanitarias de los refugiados y migrantes, y de las comunidades de América Latina y el Caribe que los acogen. Ese plan contempla acciones en sectores clave como el sanitario, la educación, la seguridad alimentaria, integración y protección entre otros.

Para responder a las necesidades inmediatas y facilitar soluciones duraderas de más de 810,000 personas forzadas a huir de México, el Triángulo del Norte y Nicaragua hacia otros países de la región, ACNUR requerirá este año alrededor de 150 millones de dólares.

México y seis países de Centroamérica crearon además el Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), que necesitarán 141,3 millones para proveer una respuesta integral al desplazamiento forzado en la región.

P. Estados Unidos ha obligado a varios países a que asuman su parte de responsabilidad para responder a la crisis, al insistir en una respuesta regional. ¿Hay signos de que existe ya una respuesta regional? ¿Hay resultados concretos?

R. Ningún país puede enfrentar estos desafíos solo. ACNUR siempre ha abogado por respuestas regionales a los retos que implican desplazamientos forzados de estas dimensiones, y para que las responsabilidades sean compartidas tanto entre los países como entre diferentes sectores de la sociedad y entre las organizaciones humanitarias y de desarrollo.

En Centroamérica, esto se traduce al marco regional dentro del MIRPS.

Respecto a la situación de Venezuela, los gobiernos de la región trabajan en el marco del Proceso de Quito, una iniciativa gubernamental que tiene por objetivo armonizar y coordinar las políticas y prácticas implementadas en la región, con el fin de asegurar una responsabilidad compartida.

ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones lideran una plataforma de alrededor de 200 organizaciones humanitarias y de desarrollo para coordinar una respuesta operacional en toda la región.

P. En el caso de los migrantes venezolanos, ¿Ha sido adecuada la respuesta de Estados Unidos, la Unión Europea y/o la comunidad internacional?

R. Estados Unidos y la Unión Europea han apoyado de manera generosa la respuesta a las necesidades de los refugiados y migrantes de Venezuela en la región, así como lo han hecho otros donantes tanto gubernamentales como privados. A pesar de estos esfuerzos, se necesita un apoyo mayor por parte de la comunidad internacional. El año 2019, terminó con tan solo el 52% del plan de respuesta regional financiado. Un apoyo temprano a la respuesta planificada es importante para garantizar que las actividades identificadas como urgentes puedan implementarse a tiempo.