Los supremacistas blancos difunden una cifra récord de mensajes racistas contra latinos y otras minorías

Con la excusa de un falso patriotismo, estos grupos atacan a migrantes, afroamericanos, judíos o LGTBQ. Los expertos señalan la influencia de Trump.
Fotografía de dos personas estrechando las manos
Fotografía de dos personas estrechando las manos.Noticias Telemundo / Noticias Telemundo

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Por María Peña

WASHINGTON.— Los grupos supremacistas blancos no sólo han florecido durante la presidencia de Donald Trump, sino que han aumentado más del doble su propaganda de odio contra las minorías, a veces arropada en su supuesto patriotismo, según ha advertido este miércoles un informe de la organización Anti-Difamation League (ADL, en inglés).

El informe indica que, en 2019, los grupos supremacistas batieron su propio récord anual respecto a la difusión de propaganda de odio contra los judíos, los homosexuales, y las minorías étnicas en el país, a través de mensajes en las redes sociales, folletos, afiches, mantas, y calcomanías.

Estos grupos distribuyeron su propaganda en 433 recintos universitarios en 43 estados y en diversos sitios públicos, con un total de 2,713 casos reportados, o un promedio de más de cuatro incidentes por día.

En 2018, la cifra fue de 1,214, según ADL.

Se trata del mayor número de incidentes de este tipo que haya jamás registrado ADL, un grupo creado originalmente en 1913 para combatir el odio antisemita.

La propaganda se concentró en California, Texas, Nueva York, Massachusetts, Nueva Jersey, Ohio, Virginia, Kentucky, Washington, y Florida, estados que cuentan con grandes poblaciones de inmigrantes y minorías.

En particular, el grupo Patriot Front, formado en 2017 por antiguos miembros de otro grupo supremacista, Vanguard America, distribuyó cerca de dos tercios de la propaganda denunciada en el informe de ADL.

En enero pasado, Patriot Front, con sede en Texas, había distribuido 20 mantas con un llamado a la “libertad colectiva” en Nueva York y otros 12 estados, según indicó en su página web.

Estos grupos supremacistas, además, se escudan detrás de su propaganda para incrementar su cobertura mediática y librarse de riesgos a nivel individual, arrestos o el rechazo del público, como suele ocurrir con eventos públicos, según ADL.

La mayor parte de la propaganda estuvo arropada en lenguaje alusivo al “patriotismo”, “como parte de un esfuerzo por normalizar el mensaje de los supremacistas blancos y fortalecer sus esfuerzos de reclutamiento” al atacar a minorías, “incluyendo judíos, negros, musulmanes, inmigrantes no blancos y la comunidad LGBTQ”, dijo ADL.

Oren Segal, director del Centro sobre el Extremismo, explicó en un comunicado que estos grupos han recurrido ahora a lenguaje más blando, centrado en el “patriotismo”, con la idea de “hacer que su odio sea más aceptable a una audiencia en el año 2020”.

Estos grupos “venden” su odio y racismo con mensajes sobre “empoderamiento”, para así amplificar su ideología “de manera barata, trasladándola a una nueva generación de personas que intenta encontrarle sentido a esos mensajes”, explicó Segal.

 Protección para las minorías

Si bien la Primera Enmienda de la Constitución consagra el derecho a la libertad de expresión, expertos y activistas consultados hoy por Noticias Telemundo coincidieron en que existe una línea entre ese derecho y la retórica que incite a actos de violencia.

Además, las minorías también tienes derechos y protección equitativa bajo las leyes.

“Los líderes de los derechos civiles deben recordarle a la nación que la supremacía blanca no fue tolerada durante su auge hace más de medio siglo, y no debe ser tolerada ahora, aunque las protestas y el activismo no serán suficientes”, dijo Estuardo Rodríguez, analista del grupo Raben.

“Contrario a la década de 1960, ahora tenemos legislaturas estatales que pueden y deben debatir leyes que aumenten las sanciones para crímenes motivados por el odio y para organizaciones que lo promueven. Tenemos fiscales generales que pueden presentar cargos contra esos grupos y hacer cumplir las leyes contra delitos de odio”, enfatizó Rodríguez.

Las minorías ahora “tenemos aliados y herramientas para defendernos y encerrar a la supremacía blanca a la caja de Pandora que el presidente, Donald Trump, ha abierto intencionalmente”, puntualizó.

En ese sentido, Héctor Sánchez Barba, director ejecutivo de “Mi Familia Vota”, dijo que Trump lanzó su campaña presidencial en 2015 atacando a los latinos e inmigrantes y, bajo su Administración, “hemos sido testigos de una respuesta estructural contra los hispanos”.

A su juicio, hay una “correlación directa”, por ejemplo, entre el tiroteo en El Paso (Texas) en agosto de 2019, y la retórica incendiaria de Trump, que “ha promovido el odio y la violencia contra nosotros desde la Casa Blanca”.

El antídoto, según Sánchez Barba, es que los grupos pro-latinos, como Mi Familia Vota, aumenten el poder político de los hispanos, promoviendo campañas de naturalización y empadronamiento, y alentando a candidatos hispanos en todos los niveles del gobierno.

Arturo Vargas, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos (NALEO, por su sigla en inglés), calificó el auge del nacionalismo blanco como un fenómeno "profundamente inquietante y peligroso para el país".  

Al igual que Rodríguez, Vargas hizo hincapié en la urgencia del activismo de grupos cívicos en las calles, las cortes y la movilización de la sociedad civil, aunque "la verdadera respuesta debe venir de todos los estadounidenses de conciencia, que deben reconocer que este fenómeno contraviene los valores fundacionales" de Estados Unidos.  

Jeffery Robinson, director del Centro Trone para la Justicia y la Igualdad, de la Unión de Libertades Civiles de EE.UU., culpó a Trump de realizar esfuerzos por “normalizar la retórica racista” de supremacistas blancos, e instó al público a que no busque excusas para la conducta de la Administración y de quienes la toleran en sus comunidades. 

Alcen sus voces con sus familias, en sus vecindarios y en sus sitios de empleo, sobre los peligros reales que representa el promover la supremacía blanca”, aconsejó Robinson.

Para Robinson, el silencio y la inacción equivalen a apoyar a estos grupos extremistas, y la mejor manera de vencerlos es que la gente se arme con los hechos y salga a votar. 

¿Licencia para el odio y el racismo?

Por su parte, Carlos Indacochea, analista y sociólogo de la Universidad de George Washington, explicó que un vistazo a la historia de Estados Unidos revela que “no hay ninguna libertad que no esté regulada”.  

“Tengo libertad de circulación, pero eso no me autoriza a pasarme el semáforo en rojo, o a conducir en sentido contrario al tráfico. Tengo libertad de circulación muy amplia, pero regulada y con los límites que permiten a otros convivir”, explicó Indacochea, a manera de ejemplo.

El experto tachó de “hipocresía” el hecho de que en Estados Unidos ha habido épocas “en que se ha regulado muy fuerte y arbitrariamente” la libertad de expresión, como ocurrió con la ola anticomunista del senador Joe McCarthy entre 1940 y 1950.

“Cualquiera que expresara una opinión ligeramente de izquierda era acusado de ser miembro del Partido Comunista, de ser pro-soviético, y se le sancionaba de muchas maneras formales e informales”, recordó.

El peligro de “normalizar el patriotismo de la extrema derecha” yace, precisamente, en proponer que Estados Unidos es un país “sólo para descendientes de europeos, algo que el país había superado hace mucho”, enfatizó Indacochea.

La incitación del odio, agregó, se puede regular fácilmente, sin dar paso a la impunidad de grupos supremacistas blancos que fomenten la presunta inferioridad de otros seres humanos,

En ese sentido, el sociólogo consideró que Trump no inventó el racismo pero sí tiene parte de responsabilidad en aplacarlo.

Antes de Trump, “el país había progresado de manera que tal que ser racista no era admisible en buena sociedad, en público, en muchos marcos institucionales. Trump ha debilitado y transgredido eso, con expresiones que fácilmente pueden calificarse de racistas… crea un clima que legitima estos prejuicios arcaicos que vuelven a la palestra”, observó.

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