Dolorosa búsqueda en Veracruz: cientos de brigadistas escarban la tierra hasta con las uñas en busca de desaparecidos

"Aquí tenían que traer los cuerpos en lanchas..." La brigada más numerosa de la historia escarba la tierra para encontrar a sus seres queridos en un estado agobiado por la violencia.
Familiares buscan a los suyos bajo la tierra en nueva ronda de rastreo en Veracruz.
Familiares buscan a los suyos bajo la tierra en nueva ronda de rastreo en Veracruz.EFE

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Cientos de voluntarios, muchos de ellos familiares de desaparecidos, escarban con machetes, picos, palas e incluso con sus uñas en la búsqueda de tumbas clandestinas en la comunidad del Paso de Coyutla, en el estado mexicano de Veracruz, sumido en la violencia, mientras cobra cada vez más fuerza la teoría de que los restos de cientos de cadáveres hallados en fosas eran llevados allí en lanchas por los asesinos.

Desde el pasado viernes y hasta el próximo 22 de febero, representantes de colectivos de rastreo de personas, la Fiscalía General y miembros de la Guardia Nacional, junto con alrededor de 300 familiares provenientes de 27 estados del país, en lo que se considera la brigada de búsqueda más grande de la historia, escudriñan entre la maleza restos humanos o cementerios clandestinos bajo un calor infernal que no les disuade a la hora de encontrar a los suyos en el noroeste del estado.

La brigada se enfrenta una de las mayores tragedias de las que se tenga memoria en México: 61.637 personas no localizadas desde que se tienen registros, entre ellas 5.184 personas, desde el inicio del mandato del presidente Andrés Manuelo López Obrador, el 1 de diciembre de 2018, hasta el cierre del 2019, según reportes de la Secretaría de Gobernación 

Los familiares se han concentrado en la comunidad Paso de Coyutla, del municipio de Coyutla, en el noreste de Veracruz, sumido en la violencia del narcotráfico y que ocupa los primeros lugares del país en número de fosas clandestinas localizadas.

Enfundados en sombreros y ropa para protegerse de las inclemencias del tiempo caluroso en pleno invierno, trabajan ardumente desde horas tempranas y hasta bien entrada la tarde para a veces encontrar un único fragmento óseo.

Maricel Torres, integrante del colectivo María Herrera de Poza Rica, revela que llegaron a esa zona por un reporte anónimo acerca de la posible presencia de los restos de una joven y se pusieron manos a la obra para por desgracia buscar y encontrar a los suyos bajo la tierra.

Gracias a mensajes anónimos se ha logrado localizar en los últimos años la mayoría de 601 fosas clandestinas en Veracruz, entre ellas la megafosa de Colinas de Santa Fe, en el puerto de Veracruz, donde fueron localizados 298 cráneos y 22.900 restos óseos en poco más de 135 áreas en septiembre de 2018.

De hecho, en los últimos ocho años, en el territorio veracruzano -que se disputan los carteles de Los Zetas, el Golfo y Jalisco Nueva Generación- han sido encontrados enterrados de manera ilegal 518 cuerpos, 560 cráneos y 53.606 fragmentos de hombres, mujeres e incluso niños.

En los últimos meses, fiscalía estatal, que cambió de titular recientemente, ha encontrado nuevos restos en Arbolillo, una localidad de pescadores al sur del Puerto de Veracruz, donde los anteriores responsables llevaron a cabo búsquedas y no hallaron nada, por lo que dieron por concluidos los trabajos en septiembre de 2018. De noviembre de 2019 a enero de 2020, madres y padres de desaparecidos hallaron 500 restos óseos exhumados en tres meses de trabajo en esa localidad.

"Descubrimos un mal trabajo de las autoridades; no es posible que sean ahora las familias las expertas y encuentren lo que ellas no encuentran", afirma Mario Vergara, integrante de la brigada nacional de búsqueda.

Tras años de búsqueda -afirma quien rastrea a su hermano Tomás, desaparecido el 5 de julio de 2012 en el estado de Guerrero- han dejado de buscar culpables y se han concentrado en sus familiares.

Precisamente en Arbolillo, donde la primera búsqueda de restos se remonta a 2017 durante el rastreo de dos marinos desparecidos, comenzó a fraguarse la teoría de que los asesinos habrían trasladado los cadáveres y restos humanos en lanchas, según reporta el periódico El País.

El fiscal Vicente Romero, quien supervisa el trabajo en las fosas asegura que "aquí tenían que traer los cuerpos en lanchas... porque si ves las características del lugar, cuando llueve se inunda... Aunque es difícil saber", recoge la misma publicación.

Lo que si parece estar más claro es que los pescadores no quieren ni oir ni hablar de ese trasiego de cuerpos vía acuática, según informa La silla rota de Veracruz, que logró testimonios de algunos lugareños sobre aseguran que lancheros de la costa veracruzana fueron reclutados desde 2014 por presuntos integrantes del crimen organizado.

Mientras tanto, la brigada en Paso de Coyutla, entre Arbolillo y Colinas de Santa Fe, trabaja en cinco ejes: búsqueda en vida, búsqueda en campo, trabajo en iglesias, búsqueda en cárceles y concienciación en escuelas con la ayuda de un equipo de expertos forenses y también se formó a miembros de Seguridad Pública del Estado.

En medio del monte en el marco de la nueva búsqueda se escucha de pronto el aviso de que han encontrado lo que parecen ser restos óseos: un trozo de un cráneo, un diente y una costilla.

Durante este nuevo rastreo, se mezclan tristes anécdotas, la mayoría sobre la desaparición y la muerte. Comienza la limpieza del área y, aplicando técnicas forenses, se señala la localización de restos.

Conforme avanzan en su trabajo, una tras otra surgen las historias de terror que han vivido las familias de los desaparecidos en cualquier región de México.

Una voz cuenta que en Guerrero, en la costa del Pacífico, durante una brigada similar, encontraron los restos de personas arrojados dentro de letrinas de un poblado abandonado.

Otra relata que en Sonora, en el norte de México, han localizado cuerpos doblados sobre sí mismos, con los ojos vendados, maniatados, en pequeños hoyos.

Las horas escarbando entre la maleza parecen muchas, pero pocas para aquellos que se quiebran cuando al final del trabajo se escucha la oración del Padre Nuestro.

Editado por Olga Luna con información de EFE

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