México redobla su apuesta por la guerra contra las drogas tras presiones de Trump

"Estamos operando de nuevo", dijo un alto funcionario de la marina mexicana al diario The Wall Street Journal. "Los objetivos que debemos perseguir han sido definidos".
Soldado de la Marina mexicana custodia la comunidad de La Morita
Soldado de la Marina mexicana custodia la comunidad de La Morita, en Bavispe, Sonora, un día antes de la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador.

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Tras presiones del gobierno estadounidense, la secretaría de la Marina Armada de México ha regresado a las tareas de combate al narcotráfico, después de haber estado apartada en su mayor parte de éstas durante el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, reportó el diario The Wall Street Journal.

El regreso de la Marina a las tareas de seguridad, entre otras medidas tomadas, supone una desviación sustancial de la estrategia que López Obrador había planteado en campaña y profundiza la apuesta por la militarización que supuso la creación y despliegue de la Guardia Nacional, un cuerpo de seguridad formado por policías militares.

"Estamos operando de nuevo", dijo un alto funcionario de la marina mexicana al diario citado. "Los objetivos que debemos perseguir han sido definidos".

López Obrador ha repetido, tanto en campaña como en el gobierno, que no busca enfrentarse a los cárteles y sus líderes y que en cambio su solución a la crisis de violencia pasa por atender las necesidades de la población, en particular de los más pobres. Una aproximación que ha sintetizado con el eslogan “Abrazos sí, balazos no” o “no se puede combatir fuego contra fuego”.

Desde Washington, sin embargo, se ha visto con alarma la posición del gobierno mexicano de evitar la persecución y ‘descabezamiento’ de las organizaciones de narcotráfico, reporta The Wall Street Journal.

Una presión que se ha incremento tras la masacre de seis niños y tres mujeres de una familia méxico-estadounidense en la sierra de Sonora, supuestamente a manos de un comando armado de La Línea, una organización que se dice está al servicio del cártel de Sinaloa y en pugna con el cártel de Juárez.

Tras la masacre de la familia extendida LeBarón, Langford y Miller, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró catalogar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.

México se opuso tajantemente a la medida y Trump decidió suspenderla después de la visita de William Barr al país, donde se reunió a puerta cerrada con altos funcionarios de la administración lopezobradorista.

En una segunda visita, Barr trató asuntos de seguridad, entre ellos la lucha contra el narcotráfico, el envío de armas a México y el tráfico de personas.

"El tema es qué va a poner Estados Unidos como esfuerzo correlativo a lo que México hace todos los días. Y ese va a ser el tema central: armas y dinero", dijo antes de aquella reunión el canciller mexicano Marcelo Ebrard.

Ni las autoridades estadounidenses ni las mexicanas han dado a conocer los detalles de las reuniones.

Pero fuentes del diario estadounidense aseguran que Barr ha estado impulsando los cambios en el gobierno mexicano, incluido el regreso de la Marina a operativos para eliminar objetivos prioritarios y la extradición de los capos.

Un portavoz del gobierno mexicano dijo a The Wall Street Journal que todas sus acciones, incluidas las de colaborar con Estados Unidos, se han llevado a cabo con el interés nacional de México presente y no por presiones estadounidenses.

Sin embargo, a partir de las visitas de Barr, México ha acelerado el ritmo de las extradiciones a Estados Unidos: en dos meses se han extraditado a 37 personas, comparadas con 58 en todo 2019, según fuentes de la Fiscalía General de la República (FGR).

Una fuente de la FGR dijo a The Wall Street Journal que desconoce si Barr le pidió al fiscal general Alejandro Gertz Manero que facilitara las extradiciones a Estados Unidos, pero aseguró que el aumento en el número es resultado de la meticulosa labor de Gertz Manero.

Dos operativos recientes parecen dar cuenta del regreso de la Marina, a las tareas de seguridad y combate a la delincuencia.

El viernes de la semana pasada, uno de los líderes de una organización criminal de la Ciudad de México fue detenido en el estado de Hidalgo en un operativo de la Marina en coordinación con la Fiscalía General de la Ciudad de México.

Óscar Andrés Flores, alias ‘El Lunares’, era considerado como el líder de una importante facción de La Unión de Tepito, cártel responsable de la venta y distribución de droga y de gran parte de la violencia en la capital mexicana.

En otro operativo conjunto el pasado 29 de enero en el que participó la Marina, la secretaría de la Defensa Nacional y la Fiscalía General de la República (FGR) uno de los sobrinos de Rafael Caro Quintero, uno de los fundadores del cártel de Sinaloa, fue arrestado en Culiacán sin que se disparase una sola bala.

La detención de Ismael Quintero Arellanes contrastó con la operación fallida el pasado octubre en la que Ovidio y Archivaldo Guzmán, hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera, fueron capturados y liberados después de enfrentamientos con cientos de hombres armados en las calles de Culiacán, Sinaloa.

El flujo de armas

A partir de las negociaciones con Barr, el canciller Ebrard ha dicho que está presionando a las autoridades estadounidenses para que reduzcan el tráfico de armas hacia México. En particular de los rifles automáticos y de alto calibre que utilizan muchos grupos delincuenciales.

En México, la mayoría de los crímenes y homicidios dolosos se cometen con armas de fuego; de estas, siete de cada 10 provienen del tráfico desde Estados Unidos, según un reporte reciente.

De acuerdo con varias investigaciones, cada año se trafican cerca de 200.000 armas de fuego, la mayoría rifles y pistolas semiautomáticas como las AK-47 y las AR-15, reportó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en un comunicado.

Por ello, los gobiernos de López Obrador y Trump han acordado establecer un sistema de vigilancia en los puertos de entrada fronterizos para detener el contrabando de armas de Estados Unidos hacia México.

Las principales zonas por donde se trafica el armamento son “San Diego-Tijuana; El Paso-Ciudad Juárez; Laredo-Nuevo Laredo; McAllen-Reynosa y Brownsville-Matamoros”, según ese informe.

La crisis de violencia

México concluyó 2019 con la cifra más alta de homicidios que se haya registrado en los últimos 30 años, cuando inició el sistema actual de medición. En total, 34,582 personas fueron víctimas de homicidio intencional en el país.

Ello significa que casi 95 personas fueron asesinadas, en promedio, cada día del año, según los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Sin embargo, hay signos de que la violencia se contuvo en 2019.

Si bien se trata de un aumento del 2.48% respecto a los 33,743 homicidios de 2018 –tomando en cuenta el crecimiento de la población la frecuencia con la que estos sucedieron fue ligeramente menor.

En comparación, entre 2015 y 2017, la tasa de homicidios había aumentado más de 20% año tras año, según estimaciones hechas por Noticias Telemundo con base en cifras del Sistema Nacional y las proyecciones de población a mitad del año del Consejo Nacional de Población.