El primer médico que dio la alerta sobre el coronavirus fue arrestado y luego se contagió

A pesar de que se trató de una conversación privada, esta llegó a oídos de quienes ejercen control sobre la información en el gigante asiático, y el galeno fue arrestado por difundir "información no verificada".

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Un médico chino que se atrevió a advertir sobre el peligro que representaba un nuevo virus que estaba afectando a varias personas y que resultó ser el coronavirus fue arrestado por las autoridades policiales de ese país.

El doctor Li Wenliang, oftalmólogo del Hospital Central de Wuhan, la capital de la provincia de Hubei, consideró necesario en su momento compartió con sus compañeros graduados de la facultad de medicina sus sospechas sobre esta enfermedad.

A pesar de que se trató de una conversación privada, su contenido llegó a oídos de quienes ejercen control sobre la información en el gigante asiático, y el galeno fue arrestado por difundir "información no verificada".

En su diálogo Wenliang osó poner al corriente a sus colegas de que parecía que al menos siete personas haber contraído el Síndrome respiratorio agudo grave (SARS), una enfermedad respiratoria que a principios de la década de 2000 dejó centenares de muertos en China y que terminó propagándose a más de dos docenas de países.

En su diálogo, Li recalcó que ya un paciente había sido puesto en cuarentena en su hospital en Wuhan, China, por lo que todos debían tener mucho cuidado ante la posible propagación de este virus.

Poco después de su advertencia, el 1 de enero de 2020, él y otros siete médicos fueron convocados rápidamente a la Oficina de Seguridad Pública de Wuhan y amonestados por propagar "rumores" sobre casos similares al SARS en el área, según relata un reporte del Washington Post.

Los líderes chinos hicieron oídos sordos.

Sin embargo, poco después de que China demostrara una vez más su celo de siempre con respecto al flujo de la información, quedó claro a ojos de todo el mundo que en la ciudad de Wuhan se estaba produciendo un brote a un nuevo virus muy parecido al SARS, tal y como lo había advertido el médico amonestado. Tanto, que a es así que a estas horas ya se contabilizan unos 20,000 casos confirmados y más de 400 fallecimientos.

“El diagnóstico finalmente se confirmó", publicó el oftalmólogo en la plataforma de redes sociales Weibo, casi un mes después de haber sido puesto en libertad, el 3 de enero, y luego de haber tenido que firmar un documento que decía que cometió “actos ilegales”.

Como señala The Washington Post, la situación de este médico Li condujo a un poco usual reconocimiento de los errores oficiales en China, país que se caracteriza por un control estricto de la información en aras de la estabilidad. Esta tendencia al secretismo muy probablemente haya contribuido a que el actual coronavirus se extendiera con mayor rapidez, volviéndose mucho más letal.

Según trascendió, a finales de enero el tribunal de mayor categoría en el país terminó sancionando a la policía de Wuhan por aquellas detenciones a Li Wenliang y a sus colegas.

“Si la sociedad en ese momento hubiera creído en esos ‘rumores’ y hubiera usado máscaras y desinfectante, así como evitado ir al mercado de vida silvestre como si hubiera un brote de SARS, tal vez hubiera significado que hoy estaríamos controlando mejor el coronavirus”, fustigó el dictamen judicial. “Los rumores se acaban cuando hay apertura”, concluyó.

Para Wang Guangbao, cirujano y escritor sobre ciencia popular en el este de China, la especulación sobre un virus similar al SARS era intensa dentro de los círculos médicos alrededor del 1 de enero, pero las detenciones practicadas por las autoridades disuadieron a muchos, incluido él mismo, de referirse abiertamente sobre el peligro que se les venía encima. "Los ocho carteles que fueron incautados nos hicieron sentir a todos los médicos que estábamos en riesgo", contó Guangbao.

La otra situación lamentable es que el propio doctor Li terminó contagiándose del coronavirus, aunque. Cerca del 10 de enero y después de haber seguido tratando a cientos de pacientes, Li tuvo episodios de tos y de fiebre. Dos días después acudió al hospital, donde las pruebas del virus dieron negativo, aunque le costaba respirar y moverse.

Faltaban diez días más para que los gobiernos local y nacional declararan la emergencia, justo cuando más de 400 millones de chinos se preparaban para viajar a sus casas de familia a celebrar el Año Nuevo Lunar. Este 1 de febrero, las pruebas realizadas a este médico dieron positivo por coronavirus, según CNN.

Lo demás ya se conoce: en medio de la crisis, el líder chino Xi Jinping apareció en escena, se intensificaron los ingresos, empezó la construcción de nuevas infraestructuras sanitarias, al tiempo que Wuhan y varias ciudades cercanas fueron bloqueadas, afectando a más de 50 millones de personas, y el resto de los países comprendieron la gravedad del problema.

A estas horas no son pocos los países que toma medidas de rigor para evitar la propagación de este coronavirus que se estima puede ser mucho más peligroso que el SARS desatado hace más de 15 años.

Entre noviembre de 2002 y julio de 2003, cerca de 8,100 personas en todo el planeta se enfermaron con el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De ellos, 774 enfermos perdieron la vida.

Editado por Ivette Leyva.

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