"En la zona del río no hay nadie". La caravana migrante 'desaparece' tras la intervención violenta de México

López Obrador rechaza que la Guardia Nacional actuara con violencia contra los migrantes pese a las imágenes que lo prueban.

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/ Fuente: TELEMUNDO

Un ambiente de tranquilidad dominaba este viernes la frontera entre México y Guatemala, sin presencia alguna de migrantes de la caravana o elementos de la Guardia Nacional tras el último episodio de violencia que el gobierno mexicano no ha reconocido pese a la evidencia captada en video y advertencias de las Naciones Unidas sobre el uso de la fuerza de las autoridades.

“En la zona del río [Suchiate] no hay nadie”, explica Raúl Torres, corresponsal de Noticias Telemundo, en referencia a la frontera natural entre Guatemala y México que miles de migrantes aprovecharon este jueves para burlar la vigilancia de la Guardia Nacional y tratar de seguir su camino hacia Estados Unidos.

Horas después, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador frenaba el avance de esta caravana de migrantes centroamericanos con la intervención a golpazos de los agentes. El presidente mexicano ha negado que se usara la violencia pese a las imágenes publicadas por Noticias Telemundo que lo prueban.

“Puede ser” que haya casos aislados de guardias excediéndose, admitió López Obrador en su conferencia de prensa matutina, pero “tengo información de que la Guardia Nacional ha actuado muy bien, que no se ha utilizado la fuerza, ha hecho un muy buen trabajo”.

“No violamos derechos humanos”, añadió, y son sus “adversarios” lo que así lo afirman. “Lo más importante es que se cuiden los derechos humanos, que no haya heridos", dijo, y que se resguarde a los migrantes hasta ser deportados.

En su opinión, los migrantes no recibieron “información adecuada”, y creyeron que tendría “paso libre”; en su opinión, es responsabilidad de los líderes y organizadores de la caravana “garantizar que no se violen los derechos humanos, que haya protección” antes de partir.

López Obrador también aseveró que "no existe una crisis humanitaria" en la frontera, pese a que la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas pidió hoy a México que evite el uso de la fuerza en la detención de migrantes de las caravanas procedentes de Centroamérica.

“El uso de la fuerza para detener o dispersar migrantes de las caravanas debería ser evitado, incluyendo el uso de armas no letales", señaló en rueda de prensa su portavoz, Elizabeth Throssell, quien agregó que las autoridades deben garantizar el respeto a principios básicos de actuación, como la proporcionalidad y la contención.

Por su parte, el portavoz de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Andrej Mahecic, subrayó que México "tiene el derecho soberano a determinar quién entra en su territorio" pero que también está sujeto a leyes internacionales sobre la protección de personas refugiadas.

 "Entre el gran número de personas que llegan a México desde su frontera meridional hay probablemente personas necesitadas de protección internacional", subrayó, y añadió que "cualquier persona que huye de la violencia y la persecución tiene derecho a pedir asilo".

Tras el cruce irregular a México de miles de migrantes de la caravana que partió hace días de Honduras, varios cientos se enfrentaron a la Guardia Nacional mexicana en una carretera de Chiapas, en el sur del país, ese jueves, el más reciente episodio violento esta semana.

En medio de una fuerte tensión, varios migrantes fueron detenidos por los policías militares de la Guardia Nacional, según se puede apreciar en videos grabados por Noticias Telemundo.

En uno de éstos se ve a las fuerzas de seguridad rodear a un grupo atrapando en medio a niños y mujeres. En otro se ve el avance de los uniformados con camuflaje golpeando sus toletes contra escudos antimotines mientras hacían retroceder por la carretera a un numeroso contingente de migrantes, cerca de Ciudad Hidalgo.

El operativo en el que participaron unos 300 elementos de la Guardia Nacional, además de varios funcionarios del Instituto Nacional de Inmigración y Protección Civil, tenía como objetivo frenar el avance de la caravana hacia Tapachula, Chiapas. 

En total detuvieron a 800 personas, que fueron trasladadas a albergues migratorios donde se han iniciado los procedimientos administrativos correspondientes, como los de solicitud de asilo o refugio y el de "retorno asistido" (deportación), informaron las autoridades migratorias.

Estos migrantes fueron trasladados en 20 camiones, donde les proporcionaron agua, suero y atención médica "a quienes lo requirieron". "Al llegar a los albergues migratorios, personal del INM les proporcionó comida y productos de limpieza, así como colchonetas, cobijas, acceso a sanitarios", dijeron las autoridades en un comunicado.

Durante los enfrentamientos, en los que las autoridades utilizaron gases lacrimógenos, al menos un menor de 11 años se desmayó, reportó el diario Milenio.

La agencia protectora de los derechos de la niñez de la Organización de las Naciones Unidas, la UNICEF, hizo un llamado en la red social Twitter a no detener a los niños migrantes ni separarlos de sus familias.

Más tarde, las autoridades de migratorias de México dijeron que habían repatriado desde el aeropuerto de Tapachula, en Chiapas, a 188 hondureños en un vuelo a San Pedro Sula esta mañana y a 89 más en la tarde.

 El choque se produjo horas después de que los migrantes cruzaron en la madrugada de este jueves a territorio mexicano por un tramo del río Suchiate, el límite geográfico natural que separa Guatemala y México, aprovechando la ausencia de autoridades en la frontera. Sin enfrentarse a resistencia ingresaron por el río y comenzaron a caminar por una carretera de Ciudad Hidalgo en Chiapas.

"Todo salió bien, aquí seguimos... hay que confiar en Dios", dijo a Noticias Telemundo uno de los integrantes del convoy que no se identificó y que durante casi dos días llevaban varados en la orilla de ese río a la espera de encontrar el momento para ingresar a México.

No ha sido el único enfrentamiento esta semana porque el lunes un grupo de los integrantes de la caravana chocó con la Guardia Nacional, que resultó en la detención de más de 400 migrantes, que ya fueron deportados a sus países de origen.

Pero no son los únicos que han retornado, porque al menos 752 inmigrantes hondureños de más de 4,000 que salieron de su país en caravana entre el 14 y 15 de enero hacia Estados Unidos, han sido deportados desde Guatemala y México, informó este miércoles una fuente oficial de Honduras.

De los 752, este miércoles llegaron 532 procedentes de México y Guatemala, por vía aérea y terrestre, indicó la Casa Presidencial hondureña en un comunicado.

El resto llegó el martes en dos vuelos de la Policía Federal de México al Aeropuerto José Ramón Villeda Morales, de San Pedro Sula, norte de Honduras.

Según las autoridades migratorias de Honduras, algunos de los inmigrantes "decidieron retornar de manera voluntaria".

Los retornados por vía terrestre fueron recibidos en el Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR), de Omoa, en el caribeño departamento de Cortés, fronterizo con Guatemala.

Algunos de los deportados desde México, el martes, dijeron a los periodistas en San Pedro Sula que no han desistido en su intento de llegar hasta los Estados Unidos, y que se volverán a ir del país porque en Honduras no pueden conseguir trabajo.

Otros, de los que ya han regresado, dijeron que el viaje en caravana fue un "fracaso" y le recomendaron a sus compatriotas que tengan intención de irse de manera ilegal, que no lo hagan, por el "sufrimiento" que implica, el riguroso resguardo en las fronteras y el requerimiento de un pasaporte que exigen las autoridades migratorias de México que les ha ofrecido 4,000 empleos y asistencia médica.

El primer grupo de inmigrantes hondureños salió en caravana el día 14 en horas de la noche por el punto aduanero de Corinto, fronterizo con Guatemala.

El segundo, el más numeroso, lo hizo por el punto fronterizo de Agua Caliente, sin que muchos hicieran el registro migratorio en las ventanillas de Honduras y Guatemala.

Una semana después su partida, un nuevo grupo de al menos 200 migrantes que partieron de El Salvador se unió a los integrantes de la primera caravana de 2020. Los integrantes de este nuevo convoy aseguran que salieron de El Salvador huyendo de la violencia y la falta de oportunidades economicas.

 Editado por Olga Luna y Marina Franco con información adicional de las agencias de noticias Efe y The Associated Press

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