Trump participará en la 'Marcha por la Vida' en pleno juicio político para su destitución

Trump será el primer presidente en la historia en participar en persona en la "Marcha por la Vida", un peregrinaje obligatorio de activistas conservadores, mientras el Senado continúa el juicio político en su contra

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/ Fuente: TELEMUNDO

Por María Peña

WASHINGTON.– El presidente Donald Trump participará en la “Marcha por la Vida” el próximo viernes, convirtiéndose en el primer mandatario en hacerlo en persona, en un acto que coincidirá con el tercer día del juicio político en el Senado para su posible destitución.

El propio Trump se encargó de adelantar la sorpresiva noticia este miércoles a través de un mensaje en Twitter, en el que anticipó “una gran multitud” en las calles capitalinas.

Se trata de la 47 edición de un rito anual de grupos conservadores en defensa de la vida y para exigir más restricciones al acceso al aborto, un procedimiento que sigue siendo legal en los 50 estados del país, a pesar de las prohibiciones recientes.

El derecho a acceder a abortos seguros fue reafirmado por la Corte Suprema en su dictamen seminal de 1973, Roe v. Wade, hace exactamente 47 años (que justo se celebran este 22 de enero).

La portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, agregó en un mensaje aparte que Trump será, además, el primer presidente en la historia en participar en persona en este tipo de encuentros.

Hasta ahora, Trump sólo había grabado mensajes de apoyo a los manifestantes. En enero de 2017, al solo asumir el poder, Trump designó al vicepresidente, Mike Pence, a que lo representara en la marcha anual.

Ningún otro presidente republicano había participado en el encuentro conservador –al que asisten decenas de miles de estudiantes de colegios cristianos y activistas antiaborto– tomando en cuenta que se trata de un asunto espinoso en una sociedad secular. 

Cambio de posición

En mayo de 2019, Trump matizó que se opone al aborto salvo en casos de violación sexual, incesto, y cuando la vida de la madre corre peligro, al tiempo que reafirmó su "nueva y positiva actitud sobre el derecho a la vida". 

Lo llamativo de su anuncio es que, en 1999, mucho antes de lanzarse a la política, Trump se describió en un programa de televisión como alguien a favor de que las mujeres tengan “opción” en torno a si continuar su embarazo o ponerle fin, en un término conocido en inglés como pro-choice (que tengan la opción).

Su postura a favor del derecho a decidir al parecer comenzó a difuminarse a partir de 2011, cuando comenzó a coquetear con la posibilidad de lanzarse a la presidencia. 

Es que el derecho a nacer es uno de los asuntos más importantes de la derecha religiosa en Estados Unidos, que durante años ha trabajado con grupos cívicos afines para lograr cambios en las leyes estatales para restringir el acceso al aborto.

Así, la participación de Trump en la marcha nacional es un guiño a la base conservadora, en particular a los votantes evangélicos, que continúan apoyándolo pese a que lleva dos divorcios y tiene escaso interés en mostrar creencias religiosas.

Después de todo, Trump ha designado a jueces de tendencia conservadora en centenares de tribunales, incluyendo dos en la Corte Suprema, algo que no ha pasado desapercibido entre los organizadores de la marcha.

En ese sentido, Jeanne Mancini, presidenta de la “Marcha por la Vida”, afirmó que Trump y su Administración “han sido consecuentes paladines de la vida” y su apoyo a la marcha anual ha sido “inquebrantable”.

El anuncio de Trump causó problemas en la página web de los organizadores debido al súbito aumentó de tráfico de internet. 

Según un análisis de 2016 del Centro de Investigación Pew, el 58% de votantes protestantes apoyaron a Trump en las urnas ese año, y el porcentaje subió al 81% entre aquellos que se describieron como “cristianos evangélicos”.

Trump necesitará a ese bloque electoral nuevamente en los comicios del próximo 3 de noviembre.

La participación de Trump en la marcha también competirá por cobertura mediática con el tercer día de juicio político en su contra por abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Es que, bajo las reglas establecidas por los republicanos en el Senado, el equipo de siete fiscales demócratas deberá concluir este viernes próximo la presentación de su caso contra Trump, en un juicio político que, según expertos, arrastra riesgos para ambos partidos.