Estados Unidos-China: las claves del pacto comercial que pone tregua a una peligrosa guerra económica (y lo que queda por resolverse)

El pacto, cuya primera fase se firmó este miércoles, termina al menos de manera temporal la guerra de los aranceles aunque deja colgando asuntos medulares como el tema del robo de la propiedad intelectual. ¿Qué incluye esta primera parte del acuerdo? ¿Quién gana y quién pierde?

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Después de 18 meses de tensiones en escalada, el conflicto económico entre las dos potencias más poderosas del mundo ha alcanzado una tregua.

Este miércoles, Estados Unidos y China firmaron en Washington la primera fase de un esperado acuerdo comercial que pondrá —al menos de momento— un freno a la peligrosa pelea que ha sacudido mercados en todo el mundo y ha afectado a la economía global.

El presidente Donald Trump y el viceprimer ministro chino Liu He suscribieron el documento de 86 páginas, con el que se espera una apertura de los mercados chinos a más empresas estadounidenses, el aumento de las exportaciones agrícolas y energéticas y una mayor protección de la propiedad intelectual para la tecnología estadounidense así como de los secretos comerciales de Washington.

A cambio, Estados Unidos acordó reducir a la mitad algunos de los nuevos aranceles que impuso  recientemente a productos chinos.

Para Trump, el inicio de la paz económica con Beijing es “un paso trascendental que nunca antes se había dado con China, hacia un futuro de comercio justo y recíproco”.

"Juntos estamos enmendando los errores del pasado", dijo el mandatario, una de cuyas promesas de campaña en 2016 fue presionar al gigante asiático para redefinir una relaciones comerciales que en su opinión habían destruido la industria y los empleos en el país.

Por su parte, en ausencia del presidente Xi Jinping, el viceprimer leyó una carta suya que describía cómo la firma era “buena para China, para Estados Unidos y para el mundo". El titular chino también mandó a decir en su mensaje que tiene "confianza" en que las empresas de su país que hagan negocios con Washington sean tratadas con "justicia". "China se abrirá aún más", leyó el enviado.

Aunque el comienzo de un entendimiento entre las dos potencias no es menos que una buena noticia, el acuerdo deja fuera puntos esenciales para una paz definitiva.

El presidente Donald Trump y el viceprimer ministro chino Liu He firmaron este miércoles en la Casa Blanca la primera fase del acuerdo comercial que pone una tregua a 18 meses de guerra económica entre China y Estados Unidos. Getty Images / Getty Images

El presidente Donald Trump y el viceprimer ministro chino Liu He firmaron este miércoles en la Casa Blanca la primera fase del acuerdo comercial que pone una tregua a 18 meses de guerra económica entre China y Estados Unidos. Foto: Getty Images

El convenio, por ejemplo, conserva la mayor parte de los aranceles que Trump impuso a productos chinos por un valor de US$360,000 millones. También se mantiene la amenaza de un castigo adicional si Beijing no cumple con los términos establecidos por Washington.

La nueva fase de negociaciones, aún sin fecha, podría segmentarse en "fase 2A, 2B, 2C", según el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. En esta etapa se espera el abordaje de temas como las quejas de Estados Unidos sobre el robo de su propiedad intelectual.

La guerra comercial ha repercutido negativamente en la economía mundial durante el último año y medio, interrumpiendo los flujos comerciales, desconcertando a inversores y frenando el crecimiento económico global. Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional estimó, el conflicto afectaría en 0.1% de este crecimiento.

Trump ha rechazado anteriormente la gravedad del enfrentamiento, calificándolo como “una pequeña querella”.

¿Qué incluye el acuerdo?

El pacto de este miércoles había sido anunciado por ambos gobiernos a mediados de diciembre de 2019.

El acuerdo es un punto de inflexión significativo en la política comercial estadounidense y los tipos de acuerdos de libre comercio que los Estados Unidos típicamente han apoyado.

En lugar de reducir los aranceles y otras barreras económicas para permitir el flujo de bienes y servicios para satisfacer la demanda del mercado, deja un nivel récord de aranceles y obliga a China a comprar productos específicos (como aves, carne de res y soja) por un valor de $200,000 millones de dólares en dos años.

De ese total, China gastará $50,000 millones de dólares en productos agrícolas, $50,000 millones en energía y $75,000 millones en manufacturas.

Debido a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China los ingresos de los hogares estadounidenses han visto un decrecimiento de US$580 en promedio, desde 2018. AFP via Getty Images / AFP via Getty Images

Debido a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China los ingresos de los hogares estadounidenses han visto un decrecimiento de $580 de dólares en promedio, desde 2018. Foto: Getty Images

Estados Unidos, por su parte, rebajará a la mitad —hasta el 7,5%— los aranceles impuestos a importaciones chinas por valor de $120,000 millones de dólares y cancelará gravámenes adicionales.

Sin embargo, todavía se mantendrán aranceles de entre el 15% y el 25% a productos chinos valorados en US$360,000 millones.

En 2018, Estados Unidos exportó bienes por valor de $120,000 millones de dólares a China, mientras que las importaciones de Beijing ascendieron a $540,000 millones.

Trump indicó que los aranceles se mantendrán en vigor como elemento de "negociación" de cara a la segunda fase del pacto comercial.

¿Qué queda sin resolverse?

Los críticos del presidente han señalado que, en lugar de tratar de cambiar el enfoque de China, es un error de Trump solamente exigir a Beijing que compre cantidades determinadas de ciertos bienes y servicios.

El acuerdo, critican, hace poco por resolver problemas estructurales graves como el patrón de subsidio de China y su apoyo a industrias clave que compiten con empresas estadounidenses, provocando que productos chinos baratos inunden el mercado de Estados Unidos haciendo quebrar así a empresas nacionales.

Otro de los asuntos clave que quedan colgando son el tema de la ciberseguridad y los estrictos controles de China sobre cómo su empresas manejan los datos y la computación en la nube, uno de los principales elementos que llevó a la guerra comercial en primer lugar.

El país ha hecho caso omiso a las demandas de comprometerse a no piratear empresas estadounidenses en el acuerdo de este miércoles, insistiendo en que no tiene nada que ver con la parte comercial.

Trump dijo que estos asuntos se resolverán en las siguientes fases y que precisamente para garantizar eso es que decidió mantener los aranceles vigentes.

Ganadores y perdedores

Los mercados celebraron el acuerdo con nuevas subidas, y Wall Street registraba este miércoles ganancias y récords poco antes del cierre de la jornada en el Dow Jones de Industriales y el selectivo S&P 500.

Para la Federación Agrícola de Estados Unidos, una de las principales agrupaciones del sector, es un "paso importante".

"China fue una vez el mayor mercado para los productos agrícolas de Estados Unidos, pero ha caído al puesto número 5 desde que se fueron aplicando los aranceles en represalia. Este acuerdo ayudará a dar la vuelta a dos años de declive en las exportaciones agrícolas", sostuvo Zippy Duvall, presidente de la Federación en un comunicado a la agencia EFE.

Algunos de los productos que China comprará a Estados Unidos incluyen carne de res, aves y soja. Denver Post via Getty Images / Denver Post via Getty Images

Algunos de los productos que China comprará a Estados Unidos incluyen carne de res, aves y soja. Foto: (Getty Images).

Este sector es precisamente uno de los más beneficiados con el pacto, pues como consecuencia del golpe a raíz de la guerra comercial, agricultores y granjeros perdieron tanto que tuvieron que recibir paquetes de asistencia financiera federal por un valor de casi $30,000 millones de dólares.

Otros de los favorecidos, según analistas consultados por el servicio de radio y televisión pública de Reino Unido (BBC) son una tríada de países a los que se ha visto redireccionado el comercio como consecuencia de la guerra, lo que les ha generando unos $165,000 dólares en ganancias.

Se trata de Vietnam, Taiwán y México, siendo el primero el más favorecido. Los tres experimentaron un aumento en los pedidos de mercancía desde Estados Unidos en 2019. Según el Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos, el aumento de las importaciones estadounidenses impulsó el crecimiento económico de México en poco más del 0.2%.

Las compañías y los consumidores estadounidenses, sin embargo, no ganarán mucho con el pacto.

El nuevo acuerdo reduce a la mitad las tasas arancelarias sobre bienes por valor de $120,000 millones de dólares, pero la mayoría de los aranceles más altos siguen vigentes. Según los economistas, esos millonarios costos son asumidos en su totalidad por empresas y consumidores estadounidenses.

debido al jaleo entre Washington y Beijing, numerosos estadounidenses han perdido sus negocios. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso estadounidense, la incertidumbre y los costos relacionados con las tarifas han reducido el 0.3% del crecimiento económico de Estados Unidos, a la vez que reducen los ingresos de los hogares en un promedio de $580 dólares desde 2018.

Mientras tanto, para el presidente Trump la firma parece tratarse de una victoria. El mandatario, consideran algunos expertos, podría usar el acuerdo de cara a las elecciones presidenciales de 2020 en las que aspira a la reelección para decir que se trata de una victoria de su administración.

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