“El ataque los agarró por sorpresa”. Así puede vengarse Irán del bombardeo ordenado por Trump

“Ellos ven la guerra de otra manera y no les importa mucho lo que se tenga que sacrificar”, advierte una experta, “son capaces de tomar medidas extremas”.

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/ Fuente: TELEMUNDO

El bombardeo aéreo ordenado por el Pentágono cerca del aeropuerto de Bagdad que acabó con la vida de Qassem Soleimani, el general iraní considerado como el arquitecto de la red de milicias contra Estados Unidos y sus aliados en Oriente Medio, ha conmocionado a toda la región.

El gobierno de Teherán y sus simpatizantes han jurado venganza, lo que incrementa los temores de una posible guerra.

Sin embargo, aunque los iraníes cuentan con una amplia potencia de fuego, buena capacidad logística y la ventaja de la cercanía de instalaciones y tropas estadounidenses en Siria, Irak y el Golfo Pérsico, analistas consultados por Noticias Telemundo creen que podrían optar por ser cautelosos antes de embarcarse en un ataque violento que desencadenaría un grave conflicto regional.

“Creo que el ataque los agarró por sorpresa y eso los debilita desde el punto de vista táctico, además Soleimani no es alguien fácil de remplazar y su sucesor no va a tener el mismo poder político ni el protagonismo internacional”, explica Joseph Humire, especialista en contraterrorismo y director del Centro para una Sociedad Libre y Segura.

“A pesar de sus amenazas, Irán no quiere efectuar ningún tipo de agresión contra Estados Unidos en la que piensen que van a perder”, añade Humire. “Irán casi siempre pierde en los escenarios de guerras convencionales, por eso prefieren atacar usando grupos periféricos como milicias, terroristas, rebeldes y otro tipo de organizaciones”.

El exmarine y experto en Irán advierte que ese país “suele ser paciente y esperar los momentos oportunos para responder”.

“Son capaces de organizar actos terroristas”

En medio del reciente anuncio del Pentágono sobre el envío de 3,000 soldados más a Oriente Medio, el presidente Donald Trump declaró que la operación en la que abatieron a Soleimani  tuvo un carácter preventivo por lo que se actuó “para detener una guerra, no para iniciarla”. Sin embargo, aseveró que aunque su gobierno no busca un cambio de régimen en ese país “está listo y preparado para tomar cualquier decisión”.

El Departamento de Defensa sostiene que Soleimani “estaba desarrollando activamente planes para atacar a diplomáticos y militares estadounidenses en Irak y en toda la región”, y también acusó al general de orquestar las violentas protestas del 31 de diciembre en la embajada estadounidense de Bagdad.

Para Teresa Santiago, académica de la Universidad Autónoma Metropolitana y especialista en filosofía del conflicto, sociedades teocráticas como Irán no dejan pasar ese tipo de agresiones sin planear una respuesta contundente. “Ellos ven la guerra de otra manera y no les importa mucho lo que se tenga que sacrificar, por eso son capaces de organizar actos terroristas y tomar medidas extremas. No va a ser la respuesta que tomaría un Estado democrático”, explica la investigadora.

Soleimani era considerado como uno de los hombres fuertes del régimen iraní y su muerte afecta la estructura de seguridad interior del país. Aparte de ser una figura destacada que logró articular una red de grupos paramilitares contra Estados Unidos y sus aliados en toda la región, también se convirtió en un símbolo de la resistencia al extender la influencia de Irán por el Mediterráneo y renovar su papel como un actor importante en la política árabe.

“En el caso del gobierno iraní, es casi como si hubiesen asesinado a un vicepresidente”, asegura Omar Ocampo, investigador en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. “Él manejaba la política exterior de la nación y los paramilitares que tienen en países como Afganistán, Siria e Irak, es por eso que el ayatolá Alí Jamenei dijo que las represalias serán muy fuertes”.

Las opciones bélicas de Irán

Una de las estrategias que podría implementar el régimen iraní es una guerra híbrida o asimétrica, caracterizada por múltiples frentes y ataques de un impacto variado. En ese caso Irak podría convertirse en el escenario de una acción para debilitar o acabar con activos estadounidenses.

“A Irán no le conviene tener grandes enfrentamientos en su territorio porque debido a las sanciones económicas de Estados Unidos la gente lo ha pasado muy mal, de hecho ya se han realizado protestas contra el gobierno”, advierte Jaime Buenrostro, analista de política internacional.

“Lo más probable es que tomen acciones en Irak, donde sucedió el ataque, porque ya muchos lo ven como una violación a su soberanía”, asevera Buenrostro. “Es un país vecino donde Irán pueden desplegar fuerzas, sin afectar a su ciudadanía y causándole daños a los estadounidenses”.

La posición de Irak es sumamente comprometida porque ha mantenido una alianza difícil con Washington y Teherán con el fin de luchar contra el Estado Islámico. Además, el ataque de Bagdad plantea dudas sobre la posible colaboración de los iraquíes proveyendo información de inteligencia al gobierno de Trump.

“Irán tiene la capacidad para atacar a los Estados Unidos en Siria, Líbano, Gaza o Irak a través de bombardeos, operaciones sorpresa, ataques cibernéticos o una combinación de todo eso”, afirma Humire.

“Pero también podrían hacer algo más creativo como ejecutar operaciones terroristas en el propio suelo estadounidense o América Latina, sería muy difícil pero no es imposible. La buena noticia es que Estados Unidos sabe eso y lo podría neutralizar”, añade.  

Otra alternativa es que realicen acciones contra aliados estadounidenses como Arabia Saudita, que en septiembre pasado ya responsabilizó a los iraníes por un bombardeo contra sus instalaciones petroleras, o que usen a organizaciones de Líbano, Yemen y Gaza para perpetrar ataques en la región.

Los efectos en Estados Unidos

El presidente Donald Trump pasa por un momento complicado de su presidencia debido al proceso de juicio político entablado en el Congreso y su campaña de reelección. Para muchos expertos, este ataque tiene diversas lecturas en la presente coyuntura política estadounidense.

“Como ya se sabe, la guerra es la extensión de la política por otros medios y yo, como muchos, sospecho que uno de los objetivos de este ataque es electoral”, comenta Santiago, la especialista en filosofía del conflicto. “Trump ha sufrido una serie de descalabros con el tema del juicio político y es probable que, en plena campaña electoral, quiera reforzar su imagen de hombre fuerte que se preocupa por proteger los intereses de Estados Unidos”.

Otro elemento importante es que Trump no consultó el bombardeo con el Congreso sino que lo decidió directamente, como ya ha denunciado Nancy Pelosi, la líder demócrata en la Cámara de Representantes.

“Creo que la actuación de Trump no fue calibrada, por eso no consultó a los congresistas. Es un acto temerario que no solo pone en jaque a los activos estadounidenses sino a toda la región”, afirma Beatriz Yubero, analista especializada en Oriente Medio.

“No se entiende cómo en pleno proceso de reelección hace este tipo de acciones que no son acordes con la política exterior de cualquier gobierno democrático. Esto solo demuestra su impulsividad porque, prácticamente, es una declaración de guerra”, concluye.

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