Dos terremotos sacuden Los Ángeles y San Francisco. Un sismo destructivo es sólo cuestión de tiempo

La placas tectónicas empujan a Los Ángeles hacia San Francisco a la misma velocidad que crecen nuestros dedos, dice una experta.
Residentes de Ridgecrest tras el terremoto del pasado 7 de julio, el mayor del siglo en California hasta la fecha.
Residentes de Ridgecrest tras el terremoto del pasado 7 de julio, el mayor del siglo en California hasta la fecha.Getty Images / Getty Images

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/ Fuente: TELEMUNDO

Un terremoto de magnitud 3.9 en la escala de Richter ha sacudido a última del miércoles la ciudad californiana de San José, causando un leve temblor que fue notado por miles de personas en la bahía de San Francisco, según informa el diario Los Angeles Times.

Apenas tres horas después, en la madrugada del jueves, otro seísmo, de magnitud 4, afectó en este caso al condado californiano de Ventura, junto a Los Ángeles, sin que se reportaran daños, según el citado diario.

Cada año se producen más de 230 temblores de magnitud entre 3 y 4 en California y Nevada, según los datos oficiales de los últimos tres años.  En los últimos 10 días, se han registrado tres en el área de Los Ángeles.

¿Significa esta actividad sísmica que se aproxima el gran temblor que tradicionalmente se teme que destruya o dañe gravemente este estado?

¿O, por el contrario, todos estos temblores diluyen la tensión en las placas tectónicas y alejan la posibilidad de que se produzca uno mayor?

En general, un terremoto aumenta el riesgo de que se produzcan otros, según ha explicado la sismóloga Lucy Jones al diario Los Angeles Times.

Una parte de California, al oeste de la falla de San Andreas (de 800 millas de longitud), se mueve constantemente hacia el noroeste, hacia Alaska, mientras la otra parte se dirige hacia México.

“Las placas tectónicas no se han detenido de repente”, ha escrito Jones, “todavía están empujando a Los Ángeles hacia San Francisco a la misma velocidad que crecen nuestros dedos, una pulgada y media al año. Ese movimiento no puede ser detenido como tampoco se puede apagar el sol”.

Si ve montañas en California, eso significa que algo está elevando esas montañas más rápidamente de lo que la erosión las desgasta”, añadió la sismóloga.

Y ese algo, es decir, el choque o roce entre placas tectónicas, es lo que produjo por ejemplo el terremoto de magnitud 7,8 que destruyó San Francisco en 1906.

¿Habrá otro seísmo catastrófico en breve? Los terremotos no se pueden predecir (aunque hay sistema de alerta que avisan segundos antes si el epicentro está lo suficientemente alejado como para que el mensaje llegue antes que el temblor).

Pero un seísmo de fuerte intensidad puede agravar la situación en otras fallas, aumentando la posibilidad de nuevos temblores.

Así, por ejemplo, antes del terremoto de 1906 se produjeron, a lo largo de 75 años, hasta 14 temblores de magnitud 6 o superior en la zona.

Y en Japón, después de que un terremoto de magnitud 7,3 sacudiera la costa oriental el 9 de marzo de 2011, hubo quienes se confiaron e ignoraron el protocolo cuando dos días después se produjo otro temblor, en este caso de magnitud 9. El tsunami posterior produjo daños catastróficos.

Así que recuerde: si es usted propietario de una vivienda (y si no lo es, pídaselo a su casero), asegúrese de que está preparada para resistir seísmos; guarde comida, agua y medicinas suficientes para dos semanas; tenga un plan listo en su centro de trabajo; y esté donde esté, calcule los riesgos que podría conllevar un temblor en ese lugar (objetos que se caen, lugares para refugiarse o escapar, etcétera).

Desde el terremoto de 1906, sólo se han contabilizado tres temblores de magnitud seis o superior en la bahía de San Francisco, incluido el de 1989 en Loma Prieta. En el siglo XIX, por contra, hubo 14 grandes temblores.

Hay un 33% de posibilidades de que un terremoto de magnitud 6,7 o superior sacuda California en los próximos 25 años. Y la zona más amenazada es precisamente la bahía.

“Esta falla es lo que llamamos una bomba de tiempo tectónica”, indicó David Schwartz, científico del Servicio Geológico.