Cielos de sangre y personas atrapadas en las playas. Así es el infierno mortal de Australia

Las autoridades usaron barcos y aviones militares para prestar ayuda a la gente en peligro por fuegos devastadores

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Fuegos forestales devastadores no han dado tregua en los dos estados más poblados de Australia en las últimas horas de 2019 y las primeras del año nuevo. Las autoridades han lanzado una operación de rescate a gran escala para ayudar a miles de personas atrapadas en condiciones apocalípticas en algunas playas del sureste del país. Al menos 17 personas han fallecido en los incendios de esta temporada en Australia.

La operación de rescate puesta en marcha en este primer día de 2020 se ha caracterizado por el despliegue de barcos y aviones militares para aportar ayuda humanitaria y evaluar los daños, después de una de las peores jornadas desde el inicio de la temporada de incendios en septiembre. 

Los vehículos han transportado agua, alimentos y combustible a las ciudades donde se agotaron los suministros, mientras que los fuegos cortaron las carreteras.

Las informaciones de varias zonas turísticas han dado cuenta de miles de turistas y lugareños que pasaron la Nochevieja a orillas del mar, acorralados por las llamas, sobre todo en clubes de surf. Los incendios causaron cortes de electricidad, de teléfono y de Internet. 

El martes por la mañana, unas 4.000 personas tuvieron que huir de la ciudad de Mallacoota, en el estado de Victoria, hacia la costa cercana, cuando los vientos empujaron un fuego hacia sus hogares bajo un cielo oscurecido por el humo y después enrojecido por las llamas. 

Residentes y turistas varados durmieron en sus automóviles, y las estaciones de servicio y los clubes de surf se transformaron en áreas de evacuación. Docenas de casas ardieron antes de que los vientos cambiaran de dirección el martes por la noche, ahorrando al resto de la ciudad.

A medida que pasaba el tiempo, se acentuaba la preocupación por varias personas que seguían desaparecidas. Decenas de viviendas fueron destruidas y algunos pueblos convirtieron en ruinas humeantes.

Cielo de sangre en Malacoota, Australia. George Mills/via REUTERS / George Mills/via REUTERS

Cielo de sangre en Malacoota, Australia. Crédito: Reuters

Para esas 4.000 personas, hubo después buenas noticias, cuando se supo fueron rescatadas y salieron ilesas. "Si entendí correctamente, hubo una gran ovación para los bomberos al final de esta operación", dijo el jefe del servicio de gestión de emergencias del estado de Victoria, Andrew Crisp, en la televisión ABC.

Las temperaturas más bajas y los vientos menos fuertes dieron un respiro a los bomberos el miércoles, pero las condiciones volverán a favorecer la progresión de los incendios a partir del sábado. Tres personas fallecieron en el primer día del nuevo año, según las autoridades. 

Las autoridades también están preocupadas por el estallido de nuevos incendios en regiones montañosas. "Mucha gente está de vacaciones en estas áreas", afirma Andrew Crisp. "Haremos de estos incendios nuestra prioridad y los combatiremos con toda la fuerza que podamos", agregó.

La temporada de incendios actual empezó antes del verano austral, en septiembre del año que acaba de concluir. Una 100.000 personas fueron evacuadas en los últimos días de Melbourne, la capital del estado de Victoria. Las llamas también afectaron duramente al estado de Nueva Gales del Sur, donde se encuentra Sidney, la ciudad más poblada del país.

Tras el hallazgo de los cuerpos de tres nuevas víctimas en este estado, el balance de los fallecidos en estos catastróficos últimos meses ha subido a 17. También murieron miles de animales

El Gobierno del primer ministro Scott Morrison es blanco de las críticas. Morrison se fue de vacaciones a Hawái en plena crisis de los incendios en diciembre. También ha renovado su apoyo a la lucrativa pero altamente contaminante industria del carbón australiana, pese a que el calentamiento global es uno de los motivos de que esta temporada sea peor que otras.

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