“La era de los tiroteos”: 2019 batió el récord, fue el año con más asesinatos masivos en el país

Un análisis de datos concluyó que hubo 41 ataques donde murieron cuatro o más personas, que dejaron un total de 210 fallecidos. California fue el estado donde más ocurrieron. En casi todos se usaron armas de fuego.

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Desde el asesinato en enero cometido por un hombre que mató con un hacha a cuatro miembros de su familia, hasta el tiroteo que en agosto dejó 22 muertos en un Walmart en El Paso, el año 2019 marcó un récord por la cantidad de asesinatos masivos con armas, que dejaron más de 200 víctimas mortales.

En total hubo 41 asesinatos masivos, según un conteo que realizó la Universidad de Northeastern, Associated Press y USA Today. En el análisis de datos los asesinatos masivos fueron definidos como aquellos ataques donde murieron cuatro o más personas, sin considerar al perpetrador.

Se trata de la mayor cifra de este tipo registrada durante un solo año comparado con cualquier otro desde, al menos, la década de los 70.

Del total de ataques, 33 fueron tiroteos y 211 personas fueron asesinadas.

La mayoría de los asesinatos involucraron a personas que se conocían entre ellas y ocurrieron en disputas familiares, relacionadas con drogas o violencia de pandillas, así como personas conflictivas que dirigieron su ira contra compañeros de trabajo o conocidos.

El estudio de datos concluyó también que solo unos pocos ataques tuvieron repercusión nacional, como ocurrió con las masacres en El Paso, Odessa o Nueva Jersey. La gran mayoría, en cambio, no ocurrió en lugares públicos, por lo que sus resultados no llegaron a oídos de todo el mundo. 

Solo en seis ataques no se usó un arma de fuego

El primer ataque de 2019 ocurrió apenas 19 días de comenzado el año, cuando un hombre de 42 años de Oregon mató a cuatro integrantes de su familia: su madre, su padrastro, su novia y su hija recién nacida. Lo hizo utilizando un hacha.

La Policía respondió a un llamado al 911 y llegó a la escena a tiempo para ultimar de un tiro al atacante, Mark Leo Gregory Gago, justo cuando intentaba atacar a su quinta víctima, una niña de 8 años.

Este incidente fue uno de los 18 asesinatos masivos donde miembros de una misma familia fueron las víctimas. Y uno de los ocho ataques donde no se usó un arma de fuego.

Entre otras cifras que resaltan de lo ocurrido en 2019 están:

El año con más ataques

2019 es el año con mayor cantidad de asesinatos masivos (41) desde que comenzó este registro realizado por la Universidad Northeastern con USA Today y AP, en 2006. Pero otros conteos que datan desde 1970 no muestran otro año con tantos ataques violentos como en el actual. El segundo año con estas características es 2006, cuando hubo 38 de ellos.

2017 es el año con más víctimas

Pese a ser el año con más ataques masivos, en 2019 murieron 211 personas, menos que las que fueron asesinadas en 2017, año con el peor registro de fatalidades. La masacre que tuvo lugar en Las Vegas, la mayor en la historia reciente de Estados Unidos, elevó la cantidad de muertos a 224 ese año.  

California es el estado donde más ocurren

Pese a contar con una de las leyes de armas más estrictas en todo el país, California es el estado donde más asesinatos masivos ocurren, con ocho solo en 2019. Casi la mitad de los estados registran al menos un incidente, desde ciudades grandes como Nueva York, hasta poblados pequeños como Elkmont, Alabama, donde solo viven 475 personas. En este lugar, un adolescente de 14 años mató a cinco miembros de su familia

Uso de armas de fuego

Las armas de fuego se usaron en la mayoría de los ataques. En ocho incidentes los perpetradores usaron cuchillos y hachas, y en dos le prendieron fuego a una casa móvil, matando a quienes se encontraban en su interior. En uno de eso casos, el atacante fue un niño.

Ocurrieron en espacios cerrados

Solo nueve ataques ocurrieron en un lugar público abierto. Los demás sucedieron en casas, en lugares de trabajo o al interior de un bar.

Dos niñas recuerdan a su compañera de secundaria, fallecida en el ataque en Odessa, Texas. / APAP / AP

Dos niñas recuerdan a su compañera de secundaria, fallecida en el ataque en Odessa, Texas. / AP

Tiempos frustrantes

James Densley, criminólogo y profesor de la Metropolitan State University en Minnesota, afirma que las conclusiones de este reporte coinciden con su propia investigación sobre asesinatos masivos.

“Lo que hace esto aún más excepcional es que los ataques masivos están aumentando al mismo tiempo que el resto de los homicidios, u homicidios generales, están a la baja”, dice Densley. "Como porcentaje de homicidios, estos ataques son responsables de más muertes", agrega.

El experto cree que estos ataques son producto de los "tiempos furiosos y frustrantes" que estamos viviendo. 

En su opinión las décadas de los 70 y 80 vieron el aumento de casos de asesinos en serie; en los 90 aumentaron los tiroteos en escuelas y los secuestros de niños, y los años 2000 se han visto dominados por acciones de terrorismo.

Esta “parece ser la era de los tiroteos masivos", afirma.

El miedo se impone

Otro experto, Alan Fox, también criminólogo pero de la Universidad Northeastern, manifiesta su preocupación por el “efecto de contagio” que producen estos ataques, pues potencian que ocurran otros similares.

“Aún son eventos raros. Claramente el riesgo es bajo, pero el temor es alto”, razona. Para Fox, “lo que alimenta el contagio es el miedo”.

Un ejemplo de esto es el caso de Daniel Muñoz, un joven de 28 años de Odessa, quien desde que quedó atrapado en el fuego cruzado en un tiroteo ocurrido en ese lugar, no recuperó la tranquilidad.

“Tú simplemente no puedes asumir que estás a salvo. Tan pronto como ocurrió el tiroteo en El Paso, yo andaba nervioso”, recuerda sobre el ataque en el que murieron 22 personas en un Walmart y sucedió 28 días antes del incidente en Odessa, donde murieron siete personas.

Muñoz recuerda haber llamado a su madre y recomendarle tener un arma para defenderse en caso que un ataque similar ocurriera. Lo mismo hizo con amigos, ya que con eso creía calmar su ansiedad. Por una condena anterior, él no puede tener su propia arma.

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