“Aquí estoy, con seis puntos en el brazo por intentar suicidarme”: el relato de un inmigrante tras 6 meses de aislamiento en un centro de ICE

Anderson consiguió una hoja de afeitar y se cortó las venas de su brazo izquierdo esta semana, agotado, sin poder dormir en una celda con las luces prendidas las 24 horas.

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“Ay, Dios, ya no aguanto. Ya estoy decidido”. El 5 de diciembre, después de seis meses de aislamiento en el centro de detención para inmigrantes de Richwood (Louisiana), al otro lado del teléfono la voz de Anderson se sentía más angustiada que en la última comunicación.

Este joven guatemalteco de 27 años fue detenido el 3 de febrero de 2019 después de cruzar a Estados Unidos desde México. Huía de la violencia en su país, pero lo que ha encontrado a este lado de la frontera casi acaba con su vida.

En octubre de 2019, un informe psicológico diagnosticaba su estado: “Consistente con un cuadro de estrés postraumático y depresión severa con episodios psicóticos como consecuencia de los traumas que ha sufrido en su vida y la falta de tratamiento durante su detención (...) y si no es tratado, estas condiciones se agravarán”.

Noticias Telemundo Investiga ha estado en contacto telefónico con él desde noviembre. El día 21 comenzó a dar muestras del avance de su deterioro psicológico y emocional: “Ah, estoy muy mal. Hace poco perdí la memoria, digo yo que por estar encerrado todo este tiempo; me está afectando bastante. Las luces están prendidas las 24 horas del día, sin poder respirar el aire puro, durmiendo en el piso y a cada cinco minutos tocan a la puerta”, aseguraba.

Según su relato, los responsables del centro de detención le pusieron en aislamiento “por su seguridad”. Roncaba y molestaba a los demás presos. Los guardias temían que alguno le agrediera, así que le apartaron y le mantienen desde entonces en confinamiento en solitario. Describe la celda como un cuarto pequeño, con un colchón en el piso. “Me da miedo despertar un día y no recordar mi nombre. Me está volviendo loco acá el trato que me están dando”, insistía.

Intento de suicidio

En agosto de 2019 un grupo de asociaciones en defensa de los derechos humanos, entre ellas Southern Poverty Law Center, presentó una demanda colectiva para denunciar la falta de atención psicológica de los inmigrantes recluidos en centros de detención de ICE.

“Durante el año fiscal 2018, ICE detuvo aproximadamente a 396,448 personas pendientes de su audiencia de inmigración. Muchos podían haber sido liberados bajo fianza o en libertad condicional, pero la agencia elige mantenerlos detenidos, con un coste de $208 por individuo, cada día”, señala el colectivo de asociaciones.

“La práctica de aislamiento es completamente inhumana, sólo se busca castigar. Las condiciones son tan horribles para ponerles más presión a los inmigrantes y que acaben deportándose ellos mismos”, concluye Maia Fleischman, abogada del Southern Poverty Law Center.

Anderson ha pasado la mayor parte de su detención en aislamiento solitario.

Lorena Pérez-McGill, abogada de Anderson, pidió en octubre que le concedieran la libertad condicional lo antes posible para detener el progresivo deterioro de su salud mental, bajo unas condiciones que califica como “tortura”.

Le asignaron una audiencia en la corte de inmigración para ver su caso de asilo el 18 de diciembre, pero Anderson ya no pudo más. El día 17 de diciembre se hizo con una hoja de afeitar y se cortó las venas de su brazo izquierdo, relató él mismo en conversación telefónica con Noticias Telemundo Investiga unas horas más tarde.

“¿Se acuerda que le dije que no iba a llegar a ese punto? Mire, no sé ni cómo llegué ya. Aquí estoy, con seis puntos en el brazo por intentar suicidarme. Desgraciadamente ellos (los guardias) se dieron cuenta y me detuvieron”. Horas después, según explicó, volvió a la celda de aislamiento.

"Me tratan peor que a El Chapo"

Desde que Donald Trump es presidente de Estados Unidos, 29 inmigrantes han muerto en centros de detención de ICE, siete de ellos por suicidio, según USA Today.

El centro correccional de Richwood fue escenario el 15 de octubre de 2019 de la muerte de Roylan Hernández-Díaz, un cubano de 43 años que se cree cometió suicidio colgándose con unas sábanas, un caso aún bajo investigación. Su estado mental fue empeorando a lo largo de los cinco meses que pasó encerrado a la espera de la resolución de su caso de asilo.

En un correo electrónico respondiendo a preguntas de Noticias Telemundo, ICE afirma que está “firmemente comprometido con la salud y el bienestar de todos los que están bajo su custodia y la agencia opera de acuerdo con la ley federal y la política de la agencia”

La familia de Anderson pide por su libertad antes de que sea demasiado tarde: “No sé si voy a volver a verlo con vida. Esos meses de tortura quiebran a cualquiera y es injusto, porque él no ha hecho nada”, ruega su madre, Xenia Gutiérrez.

Anderson sigue encerrado, asegura que ha iniciado una huelga de hambre y que se niega a beber agua. “No he cometido ningún delito y me tratan peor que a El Chapo”, lamenta. La audiencia de inmigración para ver su caso de asilo ha sido aplazada hasta el 6 de enero.

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