Con mariachis, danzas y penitencias: así celebraron millones de mexicanos su devoción a la Virgen de Guadalupe

Hombres portando estandartes, mujeres con rosarios en las manos y niños de rodillas rogaron y dieron gracias a la 'Virgen morena' este 12 de diciembre.

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/ Fuente: TELEMUNDO

A pie, de rodillas, en bicicleta, en camiones, ¡cómo sea! Millones de fieles acudieron este jueves al valle de la Ciudad de México para rendir su devoción a la ‘madre de todos’, la Virgen de Guadalupe, quien se le apareció a Juan Diego –un indígena de Texcoco– en el cerro del Tepeyac hace 488 años, según la tradición católica.

Hombres portando estandartes, mujeres con rosarios en las manos y niños de rodillas avanzando de la mano de sus padres se dieron cita en el norte de la ciudad, como año tras año, para pedir trabajo, dejar un vicio, cumplir una promesa, y para dar gracias por los milagros concedidos.

“Que me ayude a curar mis pies”, pidió Jesús, un niño de 13 años, hijo de María de la Luz Andrade. Nació con una malformación que le impide caminar sin ayuda, pero no fue obstáculo para visitar a ‘la Morenita’ por primera vez, reportó la agencia de noticias The Associated Press.

La multitud interminable de peregrinos le cantó ‘Las mañanitas’ a la Virgen en el aniversario de su aparición, en el primer minuto del día, dando inicio a las celebraciones.

Entre este jueves y el 1 de diciembre han llegado casi 10 millones de personas a la basílica de Guadalupe, más que toda la población de la ciudad de Nueva York y más del doble de la de Los Ángeles, según estimaciones de Protección Civil.

La larga marcha, que para muchos inicia días, semanas antes, tiene su culminación cuando los peregrinos pueden mirar en el enorme templo circular la imagen de la Virgen impresa en el manto que portó Juan Diego el 12 de diciembre de 1531.

"Muchos no tienen la oportunidad de venir ante ella porque están postrados en una cama, están enfermos, y nosotros que nos ha dado esta oportunidad de venir, pues lo hacemos con mucha fe, mucho amor ante ella", dijo a la agencia de noticias Agence France Press Elie Rocío de Veana, de 34 años, acompañada de su esposo y su hijo de 8 años.

Las faldas del cerro de Tepeyac se llenan de danzantes, músicos, vendedores, marchantes, penitentes, fieles, turistas y curiosos este día del año. Unos ofrendan danzas prehispánicas con penachos emplumados sobre la cabeza y cascabeles en los tobillos. Otros cantan trajeados de mariachi. Por allá, los sahumadores impregnan el ambiente con el aroma de sus rituales, que se mezcla con el olor a comida, sudor, humanidad.

Mientras tanto, a la entrada del templo uno ofrece “masajes de pies gratis para peregrinos”. “Honramos el caminar de tu linaje”, dice el cartel avistado por la Agence France Press.

Todos caben en el culto, los hay “ateos y marxistas guadalupanos”, pandilleros ferozmente tatuados, trabajadoras del hogar, comerciantes. Tampoco hace falta ser mexicano, los devotos llegan de todos lados, Estados Unidos, Nicaragua, Honduras, Australia.

Pero nadie está exento del peligro. Dos peregrinos murieron y otros más resultaron heridos cuando el camión en el que viajaban se estrelló contra un tráiler, la madrugada del miércoles. Otros más han sido víctimas del hampa.

"Hubo unos chavos que son allá de nuestro rumbo y los asaltaron”, dijo a Agence France Press Alfonso Sánchez, feligrés de 24 años. "No sabemos bien dónde vamos a llegar, dónde vamos a dormir hasta que encontramos un lugar y aquí quedamos", agregó.

Y no sólo personas hacen la peregrinación, año con año hay decenas de perros que se pierden entre las multitudes mientras acompañan a sus dueños o siguen la comida que les ofrecen extraños.