Francisco consiguió asilo en Estados Unidos. El Gobierno de Trump le engañó para devolverle a México

Abogados migratorios denuncian una artimaña usada contra latinos en la frontera.

En las últimas semanas, al menos cuatro inmigrantes han sido enviados de regreso a México, a pesar de que ya se les había sido otorgado asilo en Estados Unidos, supuestamente engañados por las autoridades fronterizas, según reporta la web informativa BuzzFeed News.

Uno de ellos es Francisco, un cubano de 25 años, que pasó cuatro meses en un refugio temporal en el país vecino a la espera de saber si se aceptaría su solicitud de asilo.

Como él, más de 50,000 inmigrantes, en su mayoría centroamericanos, han sido enviados a México en lo que va de año a aguardar allí la resolución de sus casos, merced a un acuerdo de los Gobiernos de Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador.

Francisco (que esconde su apellido por miedo a represalias) recibió el 21 de noviembre un documento firmado por el juez migratorio Eric Tijerina en el que se le comunicaba que su solicitud (basada en la persecución por motivos políticos sufrida en Cuba) había sido concedida.

Pero cuando llegó al puesto fronterizo estadounidense para recibir la autorización de entrada al país, y pese a mostrar su documento de la corte migratoria, un funcionario de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) le notificó que su caso seguía abierto y tenía una nueva audiencia judicial en enero.

Así, fue obligado a regresar a México y seguir esperando: “Estaba angustiado, consternado, frustrado”, cuenta su abogada, que destaca la inseguridad al otro lado de la frontera.

Lisa Koop, letrada de Francisco y directora asociada del Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes, pudo verificar después que la citada audiencia en realidad no existía.

Cuando BuzzFeed News llamó al Departamento de Justicia para confirmar la nueva audiencia, la línea telefónica automática confirmó que el joven no tenía efectivamente ninguna programada.

¿Qué había ocurrido entonces?

La abogada denuncia una práctica de los funcionarios fronterizos cada vez más frecuente, según cuenta, por la que se niega el paso a migrantes con el asilo concedido y se les entrega en su lugar una cita falsa para una nueva audiencia.

Según cuenta, ya son varios los casos reportados de inmigrantes engañados de esta manera; entre ellos, un hombre y una madre con su hijo, todos venezolanos, que tuvieron que regresar a México pese a haber recibido asilo en Laredo (Texas).

Esta semana el comisionado interino de la CBP, Mark Morgan, aseguró que “esto no debería estar sucediendo” durante una conferencia de prensa.

Sin embargo, otro portavoz del CBP apuntó que cuando el Gobierno apela la decisión de un juez de inmigración, “los procedimientos continúan y las personas” afectadas “pueden ser devueltas a México para que esperen por el resultado de la apelación”.

“El comportamiento del Gobierno en este y en otros casos revela la verdadera intención” de este programa, según la abogada, “que es simplemente eliminar el asilo para todos y en todas las circunstancias”.

“Ejercicio de crueldad”

“Es un ejercicio de crueldad enviar a las personas que obtienen el asilo de vuelta a México, obligándolos a esperar meses o años” hasta que se resuelve su apelación, según Aaron Reichlin-Melnick, analista del Consejo de Inmigración de los Estados Unidos.

“Como esta persona no tiene ninguna cita futura en la corte, el CBP se inventa una cita falsa”, añade.

“Esto es fundamentalmente incorrecto. Si un juez de inmigración determinó que esta persona es un refugiado, se merece nuestra protección”, afirma Rebecca Jamil, ex jueza de inmigración en San Francisco, “parece como si el CBP toma decisiones sobre la seguridad de un refugiado por encima de la del juez”.

Para el Gobierno, enviar a los solicitantes de asilo a esperar a México ha reducido los cruces fronterizos. Pero varias organizaciones humanitarias denuncian problemas en su ejecución. Human Rights First, por ejemplo, ha reportado más de 600 casos de secuestro, violación, torturas, asalto y otros ataques violentos contra inmigrantes regresados a México.

“Los solicitantes de asilo con los que hablamos estaban aterrorizados: un refugio que visitamos había sido atacado semanas antes por un cártel de la droga, amenazando a las docenas de familias que se quedaban allí”, contó Kennji Kizuka, de Human Rights First.

La abogada de Francisco se pregunta por su parte qué será de aquellos inmigrantes a quienes se les ha otorgado asilo, pero que carecen de un representante legal que defienda su derecho a ingresar a los Estados Unidos. Lamentablemente, indica, son la mayoría.