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“¡El T-MEC va!”. México, Estados Unidos y Canadá firman la versión final del acuerdo comercial

Representantes de los tres países rubrican formalmente el nuevo pacto, después de que legisladores demócratas retiraron la principal traba y acordaron respaldarlo.

El Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC o USMCA, en inglés) ahora sí es una realidad… casi.

Los negociadores del acuerdo comercial, cuyo primer borrador fue firmado en noviembre de 2018, celebraron este martes en Ciudad de México la firma de una versión final que ya cuenta con el aval de los legisladores estadounidenses.

Eso retira el principal obstáculo a que entre en vigor el pacto, aunque aún no hay fecha para que lo voten ambas cámaras del Congreso. Aún si la Cámara de Representantes lo aprueba antes de fin de año, éste necesita el "sí" del Senado, y es muy probable que eso ocurra hasta después del juicio político contra el presidente Donald Trump, según fuentes legislativas. 

“¡El T-MEC va! Esta versión final será grandiosa para los trabajadores en nuestros tres países”, declaró Jesús Seade, el principal negociador por parte de México y vicecanciller para temas de América del Norte.

“Será el modelo para acuerdos comerciales estadounidenses de ahora en adelante”, dijo también Robert Lighthizer, el negociador comercial estadounidense. La viceprimera ministra canadiense Chrystia Freeland añadió que, aunque “las negociaciones han sido a momentos tensas”, con el pacto final “el libre comercio será actualizado y modernizado para el siglo XXI”.

La legisladora demócrata por California y presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció el martes que el T-MEC ya cuenta con el respaldo de los legisladores para su ratificación. 

 
Según indicó Pelosi en una rueda de prensa, la nueva versión es “infinitamente mejor del que propuso originalmente la administración” de Trump y significa “una victoria para los trabajadores” estadounidenses. Los demócratas aseguraban que el borrador previo no tenía suficientes protecciones ambientales ni laborales.

La versión final también fue respaldada por la influyente federación sindical AFL-CIO, porque “por primera vez habrá normas laborales verdaderamente ejecutables, incluyendo un proceso para las inspecciones de fábricas e instalaciones que no estén cumpliendo con sus obligaciones”, dijo el presidente de la organización, Richard Trumka.

Trumka agregó que el acuerdo “está lejos de la perfección y no es en sí una solución para la exportación de empleos, la desigualdad o el cambio climático”, asuntos que, dijo, requerirán políticas económicas que “empoderen” a los trabajadores.

“Hay un enorme apoyo”

El espaldarazo tanto de los demócratas en el Congreso como de la AFL-CIO elimina una de las principales trabas que afrontaba el nuevo pacto comercial, y allana el camino hacia su eventual ratificación en el poder legislativo estadounidense.

El borrador del acuerdo ya había sido aprobado por el Senado de México en junio, y ahora solo necesitará ratificar los elementos añadidos en la versión final. El pacto trilateral sería de los primeros temas sometidos a votación por el nuevo Parlamento de Canadá, que empezó labores el 5 de diciembre.

Las encuestas indican que el 64% de los mexicanos cree que el acuerdo comercial norteamericano es bueno para su país y que el 81% de los canadienses considera que debe haber un pacto trilateral.

El T-MEC reemplazará al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA), que entró en vigor en enero de 1994y siempre fue blanco de críticas de Trump desde su campaña. Su promesa de retirarse del acuerdo le ganó mucho respaldo para llegar a la Casa Blanca en 2016.

Trump afirma que el acuerdo era injusto para las fábricas y trabajadores estadounidenses y asegura que se habían perdido millones de empleos debido al pacto (en realidad no queda claro si la reducción de esos trabajos es directamente atribuible a NAFTA). La firma de hoy es entonces una importante victoria política para Trump.

El T-MEC “será el mejor y más importante acuerdo comercial firmado por EE. UU. Bueno para todos: agricultores, fabricantes, energía, sindicatos; hay enorme apoyo”, tuiteó el presidente. “Y lo que es más importante: pondremos fin al peor acuerdo comercial de nuestro país, NAFTA”, añadió.

Antes de viajar a un mitin político en Hershey (Pensilvania),  Trump afirmó que, a su juicio, los demócratas anunciaron su respaldo al acuerdo comercial para "amortiguar" su "vergüenza" por avanzar un juicio político sin fundamento.

El tratado "será algo grande para nuestros agricultores, fabricantes, para casi todo el mundo, incluidos los sindicatos... todo el mundo ama el (acuerdo), y estamos muy, muy contentos por eso", agregó. 

Sus declaraciones fueron el mismo día en que los demócratas dieron a conocer los dos cargos formales para el juicio político al presidente Trump.

Se prevé que Trump utilizará el avance del acuerdo trilateral para arengar a su base durante el evento en Hershey,  al igual que la formulación de los cargos en su contra para un eventual juicio político.

Minutos antes de anunciar el respaldo al T-MEC, Pelosi dijo que Trump sería enjuiciado por abuso de poder y obstrucción del Congreso.

Los cambios del nuevo acuerdo

El nuevo borrador del T-MEC es similar al acuerdo de NAFTA, aunque incluye actualizaciones importantes en temas como propiedad intelectual y, por primera vez, previsiones para la pequeña y mediana empresa. También tiene una vigencia distinta.

Según una cláusula, el nuevo acuerdo comercial estará en vigor por 16 años, tras lo cual podrá renovarse. En 6 años se revisarán posibles cambios.  

Uan fábrica en Guanajuato, México. La industria automotriz es uno de los temas revisados en el paso del TLCAN al T-MEC.AP / AP

En el sector automotriz hubo varios cambios para mantener el comercio libre de aranceles. (AP)

Una de las críticas más generalizadas hacia NAFTA/TLCAN era que no había sido actualizado para incluir temas de tecnología. El nuevo pacto trilateral tiene previsiones de comercio digital y sobre biomedicinas, entre ellas que las patentes de medicamentos duren solo cinco años.

La nueva versión incluye además protecciones laborales más firmes ‑como pedían los demócratas-, incluyendo que paneles de arbitraje puedan resolver controversias; la inspección preacordada de instalaciones de manufactura, y medidas en caso de que los trabajadores se sientan violentados por ejercitar sus derechos.

Las reglas para el sector automotriz figuran entre las que más cambios tienen. El porcentaje de acero y aluminio norteamericanos requeridos en la fabricación para que no haya aranceles a los automóviles, por ejemplo, pasa de 62.5% a más de 70%.

Además, a partir del próximo año, el 30% de los vehículos tendrán que ser fabricados por trabajadores que ganen un promedio de al menos $16 la hora, con un aumento del sueldo que sería de hasta un 40% en un plazo de tres años.

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