Tiene solo 9 años y se graduará de ingeniería: "Es el estudiante más rápido que hemos tenido"

"Es el estudiante más rápido que hemos tenido", aseguran sus profesores de universidad. Ahora quiere fabricar órganos artificiales para prolongar la vida de las personas.
Laurent Simons y su libro sobre ingeniería eléctrica, en su casa en Amsterdam.
Laurent Simons y su libro sobre ingeniería eléctrica, en su casa en Amsterdam.AFP via Getty Images / AFP via Getty Images

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/ Fuente: TELEMUNDO

Cualquiera podría decir que es un niño como cualquier otro: ama el karting, jugar con su perro, ver series de televisión y jugar Fornite. También tiene Instagram y una creciente lista de seguidores que ya va en casi 40,000. Y sumando.

Pero Laurent Simons también disfruta estudiando grandes libros sobre chips eléctricos y circuitos integrados, pues a pesar de tener solo 9 años, está a punto de obtener su licenciatura en ingeniería eléctrica de la Universidad Tecnológica de Eindhoven (TUE), en Holanda.

La graduación será el próximo mes de diciembre, apenas nueve meses después de haber comenzado sus estudios. Lo que significa que a este superdotado le tomó menos de un tercio del tiempo aprender lo que a alumnos que le doblan la edad les supone tres años en promedio.

"También es muy simpático"

"Las cualidades de Laurent son simplemente extraordinarias", afirma Sjoerd Hulshof, director de la licenciatura en Ingeniería Eléctrica de la TUE, un currículo "generalmente considerado difícil".

Este niño es "el estudiante más rápido que hemos tenido. No sólo es muy inteligente, sino también muy simpático", añade Hulshof. 

Sus cualidades de superdotado comenzaron a evidenciarse a temprana edad. Laurent atravesó sus años de escolaridad a una velocidad extraordinaria. Después de ingresar a los 4 años, realizó en la enseñanza primaria en solo un año y medio. Necesitó el mismo tiempo para terminar la secundaria.

El niño se crió con sus abuelos en Ostende, Bélgica, mientras sus padres trabajaban en Holanda. "Su abuelo y su abuela nos decían que era muy inteligente, más que los demás", explica la madre del menor, Lydia Simons, holandesa de 29 años.

A comienzos de este año, Laurent viajó a Eindhoven para realizar la licenciatura, mientras sus padres tomaban la decisión de vender el consultorio dental que tienen en Rotterdam. Ahora, quieren concentrarse cien por ciento en su hijo. "Es muy pequeño. No puede tomar el tren solo", explica su padre Alexander, belga de 37 años.

"No extraño mucho la escuela primaria", confiesa el menor. Su padre ya está en contacto con universidades en Estados Unidos donde su hijo desea estudiar medicina.

El chico superdotado sueña con ser "investigador". Su objetivo, explica, es "fabricar órganos artificiales para poder prolongar la vida" y ayudar a los pacientes cardíacos, como sus abuelos. "Todavía tengo que ver cómo hacerlo. Ya he empezado un poco", asegura.