Alentado por Bolivia, Guaidó revive protestas en Venezuela contra Maduro, quien también recibió apoyo sus seguidores

El líder opositor pidió a sus correligionarios que tomen como ejemplo lo sucedido en Bolivia y que no se detengan las marchas. Los chavistas también tomaron las calles.

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Con la convulsión que vive Bolivia en mente tras semanas de manifestaciones violentas e incluso tras la salida del ya expresidente Evo Morales del país, el líder opositor Juan Guaidó reavivó las protestas en Venezuela para nuevamente pedir un cambio en el país pero esta vez con dos frentes bien definidos: que los venezolanos se inspiren en el ejemplo boliviano y que las marchas sigan vivas. Los chavistas también tomaron las calles en apoyo a Nicolás Maduro.

En un discurso, Guaidó llamó a los partidarios a permanecer en las calles en los próximos días y mencionó la reciente agitación social en Bolivia, donde 18 días de protestas provocaron la renuncia del presidente Morales, un estrecho aliado del gobierno socialista de Maduro: “Bolivia estuvo 18 días, nosotros hemos estado años. Toca insistir”, insistió el opositor.

"Si nos quedamos en casa, habremos perdido", advirtió Guaido antes de marchar pacíficamente con un pequeño grupo de simpatizantes a la embajada de Bolivia en el este de Caracas, un bastión de la oposición. "Hoy, mañana y lunes estaremos en las calles", agregó.

Pero no está claro si podrá mantener el impulso sobre todo porque el apoyo no fue multitudinario como en ocasiones anteriores, algo que reconoció el opositor.

Si bien la multitud opositora en Caracas era más grande de lo que han sido en meses, careció del tamaño y la combatividad de las manifestaciones en enero, cuando Guaidó se declaró presidente argumentando que Maduro había "usurpado" el poder y violó la constitución al comenzar un segundo mandato que fue considerado por los opositores como ilegítimo.

Guaidó busca revitalizar la campaña para obligar al mandatario socialista a renunciar.

“Sabía que la marcha no iba a ser muy contundente, pero no puedo quedarme en casa; siento que le debo a mis hijos un país mejor. Vine a demostrar que la lucha por la democracia sigue”, dijo Francisco Villasmil, un comerciante de 42 años, que portaba un cartel escrito a mano en que se leía “¡Maduro renuncia ya, fuera!”.

“Voy a seguir marchando hasta que seamos millones en la calle”, agregó.

Como suele ocurrir en Venezuela, los seguidores del presidente Maduro también marcharon desde otros tres puntos de la ciudad rumbo al palacio de gobierno, en el centro de Caracas, para apoyar a su líder y defender la “Revolución Bolivariana”, como llaman al proyecto político ideado por el fallecido presidente Hugo Chávez para una Venezuela socialista.

“Si alguna vez sucediera algo parecido a lo que ocurrió en Bolivia, el pueblo venezolano saldría a la calle, la clase obrera, las comunas ¡Que la oligarquía no se equivoque!”, dijo Maduro vía telefónica a una muchedumbre, en su mayoría vestido de rojo, como es habitual, que llegó hasta las cercanías del palacio de gobierno.

“En Venezuela no da un golpe de Estado nadie, aquí hay pueblo para defender la Revolución, la democracia, la soberanía y la Constitución ¡En Venezuela triunfa la paz!”, agregó Maduro.

Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional y que en enero se declaró presidente interino del país, insistió que necesita de la participación de todos para lograr el cese del mandato de Maduro, que se instale un gobierno de transición a cargo de llevar adelante unas elecciones libres.

El líder opositor, reconocido por más de 50 países, cuenta con el respaldo de muchos venezolanos que atribuyen al gobierno de Maduro la actual la crisis política y económica que azota a Venezuela. Pero las fuerzas armadas, históricamente la palanca de cambios políticos en Venezuela, permanecen leales al gobierno.

Maduro no parece estar dispuesto a ceder y tomó sus previsiones. De cara a las protestas del sábado, exhortó a sus seguidores a mantenerse vigilantes en las calles y ordenó a los jefes de militares y policiales a reforzar el patrullaje en todo el país.

La manifestación opositora, en general pacífica y contados incidentes, se produjo en momentos que protestas masivas han estremecido a varios gobiernos de la región, entre ellos Chile y Ecuador, donde sus gobernantes fueron forzados a dar su brazo a torcer ante las exigencias de sus ciudadanos.

En Bolivia, las protestas obligaron al presidente izquierdista Evo Morales a renunciar y exiliarse en México. En Chile, el gobierno de derecha de Sebastián Piñera y la oposición han alcanzado un acuerdo para para cambiar la Constitución heredada de la dictadura militar de 1973-1990.

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