"Mamá, no estoy muerta". La historia de Mariela, una guatemalteca robada del hospital al nacer y vendida en Bélgica

Una noche de diciembre de 2017 Coline Fanon acostó a sus hijos y abrió su computadora. Ahí estaba, en Facebook, el mensaje que llevaba diez años esperando: “Mi amor lindo, soy tu madre..."

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/ Fuente: TELEMUNDO

Una noche de diciembre de 2017 Coline Fanon acostó a sus hijos, una niña de 5 años y un bebé de meses en su casa de Bruselas, Bélgica, y abrió su computadora. Ahí estaba, en Facebook, el mensaje que llevaba 10 años esperando: “Mi amor lindo, soy tu madre. Créeme que siento que se me para el corazón. Me engañaron al decirme que tú habías muerto”.

El mensaje estaba escrito en español y no lo comprendió bien, pero se echó a llorar y respondió con una carita sonriente. Sabía que al fin había encontrado a su mamá biológica.
 
Coline Fanon creció en las Ardennes –una región boscosa del sureste de Bélgica– y el primer idioma que aprendió es el francés. Fue adoptada en 1987, con sólo 11 meses, por un matrimonio belga que siempre deseó hijos adoptados.

Los Fanon se informaron sobre las asociaciones que gestionaban adopciones internacionales y llegaron a Hacer Puente, una de las más reputadas, la misma organización que tramitó la adopción de Alberto Zune. Cumplieron con todos los trámites y viajaron para conocer a la niña en el hotel Casa Grande de Ciudad de Guatemala.
 
Allí se reunieron con Ofelia Rosal de Gamas, que ejercía de intermediaria de Hacer Puente en Guatemala y se encargaba del papeleo. Rosal de Gamas era la cuñada del presidente, el general Óscar Humberto Mejía y paseó a los Fanon por varias ciudades, incluso los llevó a la residencia veraniega del presidente en Antigua mientras esperaban la documentación de Coline, que se retrasó dos semanas.
 
La niña creció feliz en Bélgica rodeada de montañas y primos, pero a los 14 años quiso conocer sus orígenes. “Cuando me miraba en el espejo, veía que yo no me parecía a los demás”, recuerda. Los Fanon le dijeron que había sido adoptada en Guatemala y que su nombre era Mariela Sifontes. Entre la documentación, encontró una fotografía de su madre y con los años comenzó a consultar publicaciones sobre el país donde nació.
 
Leyó un artículo sobre adopciones irregulares, empezó a pensar que ella podría ser una de esas niñas y buscó durante años hasta que en 2017 encontró a una muchacha muy parecida a ella en Facebook. “Mi hermana creía que estaba de broma cuando la contacté. Tuve que enseñarle una fotografía para que se convenciera de cuánto nos parecemos”, explica.
 
Cuando se reencontró con su madre biológica, en enero de 2018, Coline / Mariela pudo atar los cabos sueltos. Su madre le explicó que, a los dos días de nacer, tuvo fiebre y la llevó al hospital. Cuando volvió preguntando por el bebé, le dijeron que había muerto: “Cuando mi mamá quiso ver el cuerpo, le dijeron que no era posible porque yo estaba enterrada en una fosa común”.
 
Se contactó con varios adoptados en Bélgica y fundó la asociación Racines Perdues (raíces perdidas). “No soy yo sola. Somos muchos, por eso fuimos ante la justicia para denunciar que podríamos haber sido víctimas de trata. Queremos respuestas y saber qué papel jugó Hacer Puente”.
 
El tesorero de Hacer Puente a finales de los años 80 era Bernard Sintobin. Su carrera le llevó a la dirección interina de UNICEF Bélgica, pero sólo permaneció una semana en el cargo. Dimitió en mayo pasado cuando fue vinculado con las redes de adopción irregular. Noticias Telemundo Investiga solicitó una entrevista con él, pero declinó. A través de su abogado, manifiesta en un correo electrónico que “nunca fue testigo de actos ilegales ni participó en ellos”.

Los responsables de la agencia están siendo investigados por la justicia belga y la justicia de Guatemala relacionó a Ofelia de Gamas, ya fallecida, con las adopciones irregulares.

Además del impacto emocional de descubrir una familia, una cultura y una historia distinta a la que vivió durante 31 años, la adopción irregular de Coline/ Mariela sigue teniendo impacto en su vida cotidiana.

Sus registros mezclan documentos reales y documentos que cree que fueron falsificados por Ofelia de Gamas: actas de nacimiento con fechas y lugares de nacimiento distintos y un documento de abandono cuya fecha es anterior a su inscripción en el registro de nacimientos.

Es un infierno burocrático que le impide, por ejemplo, visitar a su padre en Estados Unidos. Ante las autoridades de Guatemala, Coline/ Mariela nunca abandonó el país para ir a Bélgica.

Con todo, ella sabe que tuvo suerte. Conoció a su padre y a sus diez hermanos, repartidos entre Guatemala y Estados Unidos. Sus padres biológicos y sus padres adoptivos mantienen una relación cordial, hablan con frecuencia y se entienden. Es ella quien ejerce de intérprete.

Hoy prepara un libro: Mamá, no estoy muerta. Espera tenerlo publicado en 2020. “En el libro hablo de mi país, del tráfico de niños y también del desarraigo. Me robaron 31 años de vida con mi mamá”.

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