La directiva vino "del presidente": primer día del proceso que podría sacar a Trump de la Casa Blanca

Los diplomáticos George Kent y William Taylor revelaron datos hasta ahora desconocidos sobre las supuestas operaciones secretas de los allegados de Trump en Ucrania para su beneficio político, por las que los demócratas quieren sacar al presidente de la Casa Blanca.

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/ Fuente: TELEMUNDO

Este miércoles comenzaron en el Capitolio de Washington las audiencias públicas para definir el posible juicio político que quieren llevar a cabo los demócratas en la Cámara de Representantes contra el presidente, Donald Trump.

La jornada, televisada e histórica, inició tras la intervención de demócratas y republicanos, con el testimonio de George Kent y William Taylor.

¿Quiénes testificaron este miércoles?

George Kent es el subsecretario adjunto de Asuntos Europeos y Euroasiáticos, y William Taylor el exembajador en Ucrania.

Taylor reemplazó a Marie Yovanovitch, la exembajadora en Ucrania, quien ha testificado, junto a otros funcionarios del Departamento de Estado, que la sacaron repentinamente de su cargo porque se negó a llevar a cabo “una política extranjera secreta” con Ucrania, que incluía investigar a Hunter Biden, hijo de Joe Biden, el exvicepresidente y rival de Trump en las elecciones de 2020.

¿De qué se le acusa a Trump?

Los demócratas dicen que Trump ha abusado de su cargo para su propio beneficio político al pedirle a Ucrania que investigue a los Biden a cambio de ayuda financiera y militar. 

También se le acusa de obstrucción a la justicia por tratar de encubrir esos esfuerzos. 

¿Qué dice el presidente y la Casa Blanca?

Trump, por su parte, publicó un vídeo en su cuenta de la red social Twitter en el que dice que esta es "la estafa política más grande de la historia de Estados Unidos".

"Están tratando de detenerme, porque estoy luchando por ti. Y nunca dejaré que eso suceda", escribió. 

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, y los hijos del presidente, Donald Jr. y Eric Trump, criticaron vía Twitter a las audiencias como "aburridas". 

Los testimonios:

La audiencia pública la dirige el presidente del comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el demócrata Adam Schiff, quien también ha dirigido hasta el momento el proceso a puerta cerrada en las últimas semanas.

Esta es la cuarta vez que un presidente es sometido a juicio político por el Congreso, tras Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, que fueron exculpados, y Richard Nixon en 1974, que dimitió antes de concluir el proceso.

Los representantes republicanos Elise Stefanik, Jim Jordan y Michael Conaway interrumpieron esta mañana la audiencia para exigir que también testifiquen otras seis personas. Jordan pidió específicamente que testificara el denunciante secreto, y dijo que Schiff conocía su identidad y había coordinado en secreto con los demócratas y con el whistleblower.

Schiff negó conocer la identidad de esta persona, que está protegida por la Ley de Protección de Denunciantes aprobada en 1989. Sin embargo, Trump ha pedido repetidamente conocer la identidad del informante.

"Investigaciones con motivaciones políticas"

Kent testificó que estaba alarmado por la campaña de Rudolph Giuliani, el abogado personal del presidente, para expulsar a Yovanovitch, y los intentos de "desarrollar investigaciones con motivaciones políticas", refiriéndose a la investigación a Biden.

Además, Kent testificó que el gobierno actualmente opera desde la creencia de que los fiscales de Ucrania aceptaron sobornos para cerrar un caso criminal contra el fundador de Burisma, la compañía energética en cuya junta directiva estaba Hunter Biden. Esta es la corrupción de la que los republicanos acusan a Biden: dicen que el exvicepresidente uso su posición en el gobierno para presionar (sobornar) a la fiscalía ucraniana para que no investigara a su hijo Hunter. No ha habido ninguna investigación que corrobore estas acusaciones.

"Al presidente le importan más las investigaciones a Biden"

En su declaración introductoria, Taylor reveló información que no tuvo al momento de su testimonio a puerta cerrada. Taylor dijo que en una conversación del 26 de julio entre Trump y el embajador a la Unión Europea Gordon Sondland, la cual oyó un asistente de Taylor. 

Tras terminar la llamada entre Trump y Sondland, el asistente le preguntó al embajador qué pensaba el presidente sobre Ucrania. “El embajador Sondland respondió que al presidente Trump le importa más las investigaciones a Biden, por las que estaba presionando Giuliani”.

La directiva había venido "del presidente"

Taylor testificó que "me quedé asombrado" cuando escuchó a un funcionario de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OMB, en inglés) decir que la ayuda militar a Ucrania estaba siendo retenida. "Los ucranianos luchaban contra los rusos y contaban con la garantía del apoyo de Estados Unidos", dijo.

El funcionario de la OMB le dijo a Taylor que la directiva de retener la ayuda había venido "del presidente" hacia el jefe de gabinete de la OMB.

Taylor dijo que le expresó a Sondland su preocupación por un potencial quid pro quo, término latino que puede traducirse si tú me das, yo te doy.

"A mediados de julio se me hizo evidente que la reunión que el presidente Zelenskiy quería estaba condicionada a las investigaciones a Burisma y a la supuesta interferencia de Ucrania en las elecciones estadounidenses de 2016", dijo Taylor.

El presidente Trump ha tratado de desacreditar a Taylor como un “Never Trumper”, una persona anti-Trump y la Casa Blanca ha dicho que su testimonio no es válido porque está basado en testimonios de terceros.

Taylor contradice la defensa de la Casa Blanca

Eric Swalwell, demócrata por California le preguntó a Taylor sobre la conferencia de prensa que que dio el jefe de Gabinete y de la OMB, Mick Mulvaney, en la que se le preguntó por el supuesto quid pro quo con Ucrania y Mulvaney respondió: “Tengo noticias para todos: eso pasa todo el tiempo, supérenlo”.

Para periodistas, analistas y quienes apoyan el juicio a Trump, esta era una clara admisión de culpa de parte de la Casa Blanca. El mismo Trump, según reportes de fuentes confidenciales dentro de la administración, no estaba contento con Mulvaney y este, horas más tarde, terminó retractando sus palabras.

Swalwell, en la audiencia a Taylor, le preguntó si estaba de acuerdo en que el quid pro quo es algo “incorrecto”, a lo que el exembajador asintió. “¿Deberíamos superarlo?”, le preguntó Swalwell. Taylor respondió: “No, no deberíamos acostumbrarnos a eso”.

 La primera vez que mandaba un mensaje así en toda su carrera

Taylor dijo que le envió un cable diplomático directamente al secretario de Estado Mike Pompeo, la primera y única vez en 50 años de carrera diplomática que enviaba un comunicado de ese tipo al secretario de Estado. En la misiva le advertía a Pompeo que retener la ayuda a Ucrania sería "una locura".

Taylor dijo que nunca recibió una respuesta "directa" de Pompeo, pero que un alto funcionario del gobierno le había dicho que le enviara el cable directamente al secretario para asegurarse de que el Departamento de Estado supiera de sus preocupaciones.

El comité encargado de la audiencia no ha recibido ese cable clasificado, aunque Talor fue citado por documentos (subpoena, en inglés). Tanto Taylor como Kent dejaron claro que los documentos y registros de su trabajo estaban en propiedad del Departamento de Estado.

El abogado de Trump no estaba actuando con los intereses de EEUU en mente

Kent y Taylor dijeron que Giuliani, el abogado personal de Trump, no estaba promoviendo las políticas de EEUU ni sus prioridades de seguridad nacional al presionar al gobierno ucraniano para que investigara a Biden.

"No estaba" actuando en el interés de EEUU, dijo Kent en respuesta a las preguntas de la representante Val Demings. "Creo que [Giuliani] estaba buscando desenterrar los trapos sucios del rival potencial [de Trump] en el próximo ciclo electoral".

¿Por qué se está investigando a Trump? ¿Cómo comenzó todo?

Este proceso comenzó en septiembre, luego de que se conociera una denuncia de un informante cuya identidad no se ha hecho pública (whistleblower, en inglés) sobre una posible ilegalidad cometida por Trump en una conversación telefónica el 25 de julio con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskiy.

Trump pidió a Zelenskiy que investigara las supuestas prácticas corruptas de Hunter Biden, según desveló el resumen de la transcripción de la llamada que la Casa Blanca publicó tras conocerse la denuncia. Según esta, si Ucrania se comprometía publicamente a investigar a los Biden, Trump aprobaría ayuda militar de millones de dólares que supuestamente estaba siendo retenida por esto.

En cuestión no está que Trump hiciera esa petición, porque aparece en la transcripción publicada por la Casa Blanca (aunque no se sabe si fue editada o borraron partes de la conversación). La clave del juicio político es si Trump presionó a Ucrania y condicionó la ayuda económica a la investigación, el llamado quid pro quo.

Trump y sus abogados han negado que existiera ese quid pro quo. El presidente ha dicho que la llamada “fue perfecta”, es decir, no mostraba ilegalidades.

El informante también denunció que el presidente, los abogados de la Casa Blanca y otros miembros del Gobierno encubrieron los rastros de esta llamada y las violaciones evidenciadas en ésta. Y que pudo haber otras llamadas antes también comprometedoras, archivadas todas en un servidor secreto altamente clasificado.

Los demócratas, que desde enero controlan la Cámara de Representantes, vieron en esta conversación la evidencia definitiva para lanzar un proceso de destitución (impeachment) contra el presidente por corrupción y obstrucción a la justicia. Así lo dijo la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, quien le aseguró esta semana a Noticias Telemundo: “No tuvimos otra opción más que responsabilizarlo”.

Anteriormente Pelosi se había resistido a iniciar este proceso, pese a presiones de otros demócratas, incluidos candidatos para representar al partido en las elecciones presidenciales de 2020, y pese a los hallazgos de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en las elecciones de 2016.

Una vez iniciado el proceso, los comités de Inteligencia, Asuntos Exteriores y Judicial han llevado a cabo numerosas audiencias a puerta cerrada, entrevistando a funcionarios del Departamento de Estado y otros oficiales. Representantes republicanos han participado también en estas sesiones, pese a que este partido ha intentado obstaculizar la investigación. Trump ha ordenado que ningún oficial de la Casa Blanca preste testimonio ante el Congreso aunque éste lo requiera.

Según una encuesta reciente, el 49% de los estadounidenses apoyan el juicio político contra Trump y su destitución. El mandatario criticó esos resultados y dijo que "nadie quiere saber del juicio político, solo los medios falsos y los demócratas."

Este miércoles es la primera vez que el pueblo estadounidense puede ver de primera mano estas audiencias en sus televisores, celulares o computadoras, lo que puede influir gravemente en el resultado de las elecciones de 2020. Además, si más estadounidenses comienzan a apoyar la destitución de Trump, eso a su vez puede influir en los miembros del Congreso con el poder de decidir el destino del presidente. 


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