Cazó al asesino de su hermana y descubrió a un asesino en serie de mujeres

Sus víctimas eran mujeres vulnerables. Trabajadoras sexuales “que no serían echadas de menos”. Pero se equivocó terriblemente

Suscríbete al Email de Noticias Telemundo

Todos los días, las últimas noticias directamente en tu correo electrónico
SUSCRÍBETE
/ Fuente: TELEMUNDO

Robin West fue hallada sin vida en una casa abandonada en Filadelfia, Pennsylvania, en septiembre de 2016. El cuerpo de la joven de 19 años había sido calcinado. Durante años su muerte fue un misterio sin resolver, como lo fue el de otras dos mujeres que se sospecha fueron asesinadas por el mismo hombre.

Las tres víctimas tenían algo en común: habían intercambiado sexo por dinero con un hombre de 23 años, quien ha sido acusado de sus homicidios, así como de intentar asesinar a una cuarta mujer, reportó el diario The Washington Post.

Cuando Sarah Butler, una estudiante de 20 años, accedió a ver a Khalil Wheeler-Weaver para tener sexo con él a cambio de 500 dólares, le preguntó en un mensaje de texto: “¿No eres un asesino serial?, ¿verdad?”

Resultó que era precisamente eso, según las acusaciones de la fiscalía del condado de Essex de este 23 de octubre. Diez días después el cuerpo de Butler fue hallado en una reserva natural, cubierto de hojas y desperdicios. La autopsia reveló que había sido estrangulada.

West fue la primera de sus presuntas víctimas. Era originaria de Filadelfia. Estaba a pocos días de cumplir 20 años y tenía problemas de salud mental. El 1 de septiembre de 2016, la policía encontró su cuerpo cuando respondían a un incendio en una casa abandonada. Les tomó más de dos semanas por identificarla a partir de sus registros dentales, de tan dañada que estaba, reportó el diario citado.

Joanne Brown era una mujer de 33 años sin hogar. Tenía problemas de salud mental. La última vez que se le vio viajaba en el auto de Wheeler-Weaver. Era octubre de 2016. Dos meses después hallaron sus restos en otra casa abandonada de Orange. También había sido estrangulada. Una chaqueta cubría su cuello y su boca y nariz habían sido tapadas con cinta adhesiva.

Otra mujer que ha sido identificada como ‘T.T’ en los documentos de la corte estuvo a punto de sufrir el mismo destino. Estaba embarazada. Era una trabajadora sexual de 34 años de edad. Un oficio al que había recurrido cuando se quedó sin hogar. Su plan, dijo a las autoridades, era engañar al hombre y llevarse su dinero. Pero no fue así.

Wheeler-Weaver la subyugó en el asiento trasero del auto. Y comenzó a violarla y ahorcarla. Ella perdía y recobraba la conciencia. El medio NY.com reportó que su atacante había usado algún tipo de droga para dormirla. La fiscalía dijo durante el juicio que, en efecto, el hombre había buscado en internet drogas utilizadas para violar.

Sin embargo, ‘T.T’ alcanzó a divisar un plan mientras recobraba la conciencia. Rápidamente convenció al sujeto que la llevara de regreso a un motel para recoger sus pertenencias. Al llegar, ella azotó la puerta y lo dejó fuera del cuarto. Luego llamó a la policía.

Salvo por Butler, las otras presuntas víctimas de Wheeler-Weaver habían sido trabajadoras sexuales. El asistente del fiscal del condado de Essex, Adam Wells, dijo que esa era su estrategia: escoger mujeres vulnerables “que no serán echadas de menos”.

Pero se equivocó con Butler. Su familia se alarmó de inmediato cuando no regresó a casa. Llamaron a sus amigos, al hospital y finalmente a la policía. Su hermana y una amiga conocían las contraseñas de Butler. Así descubrieron que había quedado para reunirse con un hombre que conoció en la red social Tagged.

Con ayuda de la policía montaron una operación encubierta. Crearon un perfil falso y lo convencieron de reunirse con ellos. “Los amigos y familiares de Sarah son los héroes de este caso”, dijo Wells el mes pasado, según The Washington Post.

La policía ya conocía a Wheeler-Weaver. Había sido un testigo “muy útil” y “tranquilo” en el homicidio de Brown, según el reporte de la policía. Pero esta vez la fiscalía descubrió evidencia en su contra. Registros de su teléfono lo ubicaron en dos de las escenas del crimen en el momento que se cometieron.

Su búsqueda en internet también era incriminadora: cómo hacer venenos y qué drogas se podían usar para cometer una violación.

Wheeler-Weaver fue acusado en febrero de 2017 de múltiples crímenes, incluyendo tres cuentas de homicidio, intento de homicidio, agresión sexual e incendio premeditado, entre otros.

Su caso continuará esta semana en la corte del condado de Essex, Nueva Jersey.