"Su vida está a salvo". Evo Morales viaja hacia el asilo en México tras verse forzado a dejar la presidencia de Bolivia

"Hace unos momentos recibí una llamda del presidente Evo Morales, mediante la cual respondió a nuestro ofrecimiento y solicitó verbal y formalmente el asilo", anunció este lunes el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

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/ Fuente: TELEMUNDO

Tras ofrecer asilo político a Evo Morales, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha anunciado que el expresidente boliviano ya se encuentra bajo el resguardo de México, luego de que despegara el avión que lo llevará al país. "Su vida e integridad están a salvo", dijo la noche de este lunes el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard.

 Morales renunció a la presidencia tras ser forzado a ello por las Fuerzas Armadas bolivianas este domingo.

"Les informo que hace unos momentos recibí una llamada del presidente Evo Morales, mediante la cual respondió a nuestra invitación y solicitó verbal y formalmente asilo político en nuestro país", dijo Ebrard la tarde del lunes durante una rueda de prensa en la Ciudad de México.

Luego, el canciller informó que el exmandatario ya se encontraba a bordo del avión del gobierno mexicano para ser trasladado a ese país. En ese momento, Morales agradeció el apoyo en un mensaje en la red social Twitter, y aseguró a sus partidarios que regresaría a Bolivia.

 El Gobierno mexicano ha rechazado las presiones de las Fuerzas Armadas bolivianas para forzar la salida de Morales y le ha ofrecido asilo a más de una veintena de funcionarios de ese país.

“Latinoamérica ha sido testigo de lamentables y violentos acontecimientos en los que el orden constitucional se rompe y autoridades democráticamente electas se ven obligadas a abandonar todo para proteger su vida y su seguridad”, dijo Ebrard.

México ofreció asilo al mandatario tras considerar que su vida corre peligro, y calificó su salida de golpe de Estado. 

La dimisión de Evo Morales como presidente de Bolivia ha dejado un vacío de poder en el país. La renuncia conjunta del mandatario y de los principales altos cargos del Gobierno, después de tres semanas de protestas contra su reelección y tras perder el apoyo de las Fuerzas Armadas, hace que no quede claro quién puede sustituirlo, según lo establecido en la Constitución.

Morales se refugió en algún punto de la zona cocalera de Chapare (departamento de Cochabamba), su cuna política, tras abandonar la capital, La Paz, según la agencia AFP. Después de su dimisión, hubo manifestaciones tanto de opositores como de partidarios del líder político indígena, incluso con actos violentos. Él denunció que alguien destrozó su domicilio.

El canciller mexicano solicitó a las autoridades bolivianas, según las normas del derecho internacional, que le otorgaran un salvoconducto a Morales para viajar a México y que garantizaran su “vida, integridad personal y libertad”.

En la mañana de este lunes, Ebrard se pronunció sobre la situación de Morales y Bolivia en una rueda de prensa desde el Palacio Nacional en la Ciudad de México. 

“Lo que ayer se produjo lo consideramos un golpe de Estado. México vio bien la convocatoria de nuevas elecciones para resolver la situación. Morales renunció para evitar una guerra civil ante la petición del ejército. Lo vemos como un grave retroceso para la vida democrática del continente". México pedirá una reunión urgente de Organización de los Estados Americanos (OEA) "para que se pronuncien ante el silencio del día de ayer".

Para Ebrard, la injerencia del ejército "viola el orden constitucional del país" y la postura de México es "defender y respetar el orden constitucional y la democracia en Bolivia". El secretario de Relaciones Exteriores confirmó que harán valer el derecho de asilo que "siempre han ejercido y promovido en la historia del país". 

Ebrard avisó de que el ejecutivo mexicano estará "muy atento" a los acontecimientos que vienen ya que, según el político, "no existe ninguna previsión constitucional" a que el ejército haya pedido la dimisión del presidente. "No veríamos con buenos ojos un gobierno militar ni ningún gobierno que no emane de un proceso democrático. Además, tenemos 10.000 connacionales que viven en Bolivia y la instrucción que tenemos es la de protegerles", añadió.

En una pregunta dirigida al presidente López Obrador sobre la situación de Bolivia, el mandatarió dijo que "desde ayer" expresó su reconocimiento a Evo Morales "porque prefirió renunciar a exponer la vida de sus conciudadanos". "Eso es muy importante", afirmó para poner punto y final a la rueda de prensa.

Incertidumbre sobre el sucesor

La Constitución boliviana establece que la sucesión del presidente recae primero en el vicepresidente, luego en el titular del Senado y después en el jefe de la Cámara de Diputados, pero todos ellos renunciaron con Morales.

La dimisión del vicepresidente Álvaro García, de la presidenta y el vicepresidente del Senado, Adriana Salvatierra y Rubén Medinacelli, y del titular de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, crean por tanto una situación de incertidumbre y de vacío sobre la cadena de sucesión constitucional. 

En ese contexto, la segunda vicepresidenta del Senado, la opositora Jeanine Añez, reivindicó su derecho a asumir la presidencia de Bolivia. 

"Ocupo la segunda vicepresidencia y en el orden constitucional me correspondería asumir este reto con el único objetivo de llamar a nuevas elecciones", afirmó Añez, entrevistada por la televisora privada Unitel.

Morales gobernó 13 años y 9 meses y buscaba un cuarto mandato, pero las denuncias de fraude en las elecciones del pasado 20 de octubre, en el que la autoridad electoral le otorgó la victoria, desataron semanas de protestas, en las que también hubo episodios de violencia y al menos tres muertos y cientos de heridos.

La Organización de Estados Americanos (OEA) confirmó este domingo las irregularidades después de una auditoría electoral. El ahora expresidente anunció entonces que convocaría nuevas elecciones. Pero las presiones para que renunciara a su cargo prosiguieron, procedentes también desde el ejército. 

"Pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial y permita la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia", dijo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Williams Kaliman. En las horas previas, algunos altos funcionarios dimitieron.

Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, acusó a líderes opositores de ser responsables de la crisis de las últimas semanas. "Renuncio a mi cargo de presidente para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales", dijo por la televisión desde Cochabamba (centro), en referencia al candidato opositor y a uno de líderes de las protestas. También denunció que sujetos violentos asaltaron su domicilio en esa ciudad.

¿Cuál va a ser el destino de Morales?

Tras dimitir, Morales denunció que había una orden de arresto "ilegal" contra él, una afirmación que negó el jefe de la policía, el general Yuri Vladimir Calderón. 

El asilo político que le ha otorgado el Ejecutivo mexicano deberá ser ratificado por una votación en el Senado, donde miembros del partido gobernante, Morena, que tiene la mayoría, ya se han manifestado a favor.

En otros países latinoamericanos también ha habido manifestaciones de apoyo a Morales. Cuba, Venezuela y Nicaragua, tildaron de golpe de Estado los acontecimientos. A ellos se sumaron el presidente electo argentino, Alberto Fernández, y el expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien salió de prisión la semana pasada para continuar en libertad su proceso judicial por acusaciones de corrupción.

El gobierno ruso, también aliado de Morales, dijo este lunes que las acciones violentas de la oposición forzaron su salida. La directora de la cadena de televisión estatal rusa RT, Margarita Simonián, le ofreció un trabajo como presentador del canal de la emisora en español. 

En cambio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplaudió la actuación de las Fuerzas Armadas bolivianas, diciendo que habían defendido el orden constitucional ante un mandatario que buscaba perpetuarse en el poder ilegítimamente. 

Trump agregó que se trataba de una advertencia para los Gobiernos de Venezuela y Nicaragua, cuya legitimidad desconoce.

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, llamaron a la "moderación" a la "responsabilidad" y a nuevas elecciones.

Este domingo, el papa Francisco invitó a todos los bolivianos, “especialmente a las figuras políticas y sociales, a esperar con espíritu constructivo, y sin ninguna preconcepción, en un clima de paz y tranquilidad” el desenlace de la crisis.

Tensión en las calles

La salida del poder de Morales provocó explosiones de júbilo, pero también violencia en La Paz y otros puntos del país. El domingo por la noche, la plaza Murillo de La Paz, donde se encuentra el Palacio Quemado, la vieja casa de gobierno, se llenó de gente dispuesta a celebrar la renuncia.

"Este zonzo, que no sabe pensar, se ha ido por la ventana. Qué bien, estamos felices", dijo a la AFP la comerciante Reggina Sojas, de 61 años. 

Por la noche se registraron actos violentos en La Paz y la vecina ciudad de El Alto, protagonizados por personas que parecían ser seguidores de Morales, que provocaron incendios en autobuses municipales y saqueos en las casas de un líder opositor y de una periodista, según denunciaron los afectados.

El que fue primer presidente indígena de Bolivia, forjado políticamente como sindicalista cocalero, se fue defendiendo su legado que, según él, trajo progreso económico y social a una de las tres naciones más pobres de América Latina. 

En 2005, un año antes de que Morales asumiera el poder, el porcentaje de personas en pobreza extrema en Bolivia era del 38%; en 2017 era del 17%, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

En mensajes publicados este lunes en Twitter, agradeció a quienes le mostraron apoyo, pero también reiteró denuncias de asaltos a un domicilio suyo y a uno de su hermana, así como amenazas a varios ministros, tachando a los opositores de golpistas, pidiendo que se comprometan a "pacificar al país".

 Tras la renuncia de Morales, la policía detuvo a la presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), María Eugenia Choque, y a otros responsables de ese órgano por orden de la Fiscalía, que investiga irregularidades cometidas en las elecciones.

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