El dragón amarillo está acabando con las naranjas en Estados Unidos. Y puede ‘herir’ gravemente a los migrantes

Cientos de miles de inmigrantes viven gracias a una industria que ahora está seriamente en peligro por esta amenaza
Naranjas en Florida
Naranjas en Florida/APap images / ap images

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Cada estadounidense consumió en 2017 de media cinco galones de jugo de fruta, la cifra más baja en el último medio siglo. La crisis de este producto (cuestionado ahora por sus azucares) ha generado una catástrofe en la industria frutícola que se ha dejado sentir con especial gravedad en Florida, y que afecta a cientos de miles de inmigrantes que trabajan en el campo y que pueden ver desaparecer en breve su forma de vida.

El jugo de naranja sigue siendo el más popular (supone la mitad del consumo), y el 80% de la producción nacional se concentra en Florida. Pero si en 2004 había 7.000 granjeros cultivando cítricos, ahora apenas quedan 3,000, según informa el diario The Washington Post. Dos tercios de las plantas de procesamiento de jugo han cerrado, y se han perdido 34,000 puestos de trabajo, según la Universidad de Florida.

En la agricultura trabajan en todo el país 2,1 millones de personas; de ellas, 650,000 son inmigrantes, la mitad indocumentados, según el instituto de investigación Pew. Florida (donde el campo es la segunda fuente más importante de riqueza por detrás sólo del turismo) acoge a más de cuatro millones de inmigrantes, entre ellos cerca de 800.000 indocumentados.

¿Qué está ocurriendo?

Fundamentalmente (porque también influye la caída del consumo y los huracanes, por ejemplo), lo que está ocurriendo es la enfermedad del dragón amarillo.

Así se traduce el término chino Huang long bing (HLB), que da nombre a una bacteria originaria de ese país que ha infectado a nueve de cada 10 naranjales en Florida, “decimando la industria”. “Es una de las enfermedades de plantas extranjeras más destructiva que se pueda imaginar”, asegura el Departamento estatal de Cítricos.

Tras dañar las hojas de los naranjos y secar sus ramas, este patógeno, que se traslada gracias a un pequeño insecto llamado psílido asiático de los cítricos, imposibilita que los frutos maduren, los torna de un color verde poco atractivo, y reduce su capacidad para producir jugo, provocando que muchos caigan al suelo antes de su recogida prevista.

Según Mike Sparks, responsable de la organización Florida Citrus Mutual, esta industria representa 50,000 empleos anuales, lo que la convierte en “la columna vertebral de la Florida rural”. “Estamos en una carrera para salvar la industria”, ha asegurado Michael Rogers, investigador de la Universidad de Florida que trata, junto a otros científicos, desarrollar genéticamente árboles capaces de resistir esta enfermedad.

Los granjeros, entre tanto, gastan ahora un 54% más que hace un año en sus cultivos para poder controlar la bacteria, pero ésta muta tan rápido que es capaz de resistir a los insecticidas en cuestión de meses.

Pese a todo, las ventas de cítricos despegaron el año pasado, creciendo de 40 a 70 millones de cajas. Dos de los distribuidores más importantes del país, PepsiCo (que comercializa Tropicana) y Coca-Cola (Minute Maid), aseguran seguir confiando en la producción de Florida, pese a las fuertes pérdidas de años anterior (hasta 5.000 millones de dólares). A la espera están Costa Rica y Brasil.