En 10 días los incendios en Brasil arrasaron con humedal del tamaño de Londres

La escasez de lluvias y actividad catalogada como criminal por las autoridades explican que los incendios en el Pantanal se hayan incrementado en más del 500% respecto al año anterior.
Un bombero intenta controlar las llamas durante los incendios que afectaron el Amazonas, en una imagen de archivo de septiembre de 2019.
Un bombero intenta controlar las llamas durante los incendios que afectaron el Amazonas, en una imagen de archivo de septiembre de 2019.REUTERS / REUTERS

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/ Fuente: TELEMUNDO

Del tamaño de la ciudad de Londres. Así de grande es la superficie que ha sido consumida de momento por los incendios en los humedales del Pantanal, en Brasil, país que sigue sin poder controlar episodios de fuego producto de una temporada más seca que lo habitual por efectos del cambio climático.

En solo 10 días, el fuego ha arrasado con más de 193 millas cuadradas (50 mil hectáreas) y sigue sin ser controlado, amenazando la existencia de uno de los mayores humedales del mundo y fuente de vida de numerosas especies de animales y plantas, así como destino habitual de turistas.

Este último episodio se suma a los desastres medioambientales causados por los incendios ocurridos en parte de la Amazonía en agosto pasado, y al vertido de petróleo en la costa noreste del país sudamericano.

La zona afectada por los incendios abarca partes de Brasil, Bolivia y Paraguay. Por su gran diversidad de animales y vegetación, es considerado uno de los mejores destinos para realizar ecoturismo. En época de lluvias, solo se puede acceder a este lugar en barco o avión, debido a la crecida de los ríos, mientras que en verano el lugar se convierte en espacio natural para jaguares, guacamayos, nutrias gigantes de río y caimanes.

Es precisamente la falta de lluvias lo que ha convertido al Pantanal en objeto fácil del fuego. “Cualquier chispa en la zona en estos días de altas temperaturas y muy poca humedad provocará incendios como los que hemos visto en los últimos días”, afirma Júlio Cesar Sampaio, director del programa Cerrado Pantanal de WWF Brasil. “Solo la lluvia reducirá el riesgo de incendio”.

El fuego ha afectado a la fauna que en esta época colma el lugar. Rescatistas han encontrado calcinados restos de caimanes, iguanas y serpientes. Y los animales que han podido escapar y sobrevivir a las llamas, como el guacamayo azul que es una especie considerada vulnerable, se han visto afectados al perder sus fuentes de alimentación que también fue consumida por las llamas.

A diferencia de lo ocurrido en agosto en la Amazonía, los incendios en el Pantanal se concentran en la municipalidad de Corumba, en el estado de Mato Grosso do Sul. Esta zona registró el doble de incendios forestales que las partes más afectadas de la región amazónica.

El gobierno estatal emitió un comunicado donde reconoció que los incendios tienen “una proporción nunca registrada antes”. En esa visión coincide el grupo ambientalista Instituto Homen Pantaneiro, que a través de su presidente Angelo Rabelo aseguró que “no hay precedente para un incendio a esta escala”. 

 El Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil aporta con otro dato alarmante: Entre enero y noviembre, la zona registra un 516% más de incendios que en el mismo periodo del año anterior.

El cambio climático aparece como una de las razones que explican la propagación más rápida de los incendios. En opinión de Rabelo, este año ríos y humedales se han secado más rápido que en años anteriores y las lluvias intensas que solían llegar en octubre, este año no han estado presentes. “El cambio climático está aquí”, afirmó.

Las autoridades reconocen que en parte las causas de los incendios son atribuibles a la sequía que afecta la zona, pero también reconocen la existencia de “actividad criminal” en algunos casos. 

Según bomberos que han trabajado en el control de las llamas, es probable que el origen sea una práctica habitual entre los ganaderos quienes usan llamas para preparar pastos.

La combinación de escasas precipitaciones, altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos hace que las llamas se expandan rápido por la vegetación baja, según las autoridades.

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