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El disputado origen del Gran desfile de Día de Muertos de la Ciudad de México

Los capitalinos cuentan que el desfile de disfraces lo copiaron de la película ‘Spectre’, pero quiénes lo impulsaron dicen que no es así

Cuenta la leyenda que un agente secreto llegado del Reino Unido trajo el Gran desfile de muertos a la Ciudad de México, hace cuatro años. “Se ve que llamaban al Gobierno de la capital preguntando cuándo era la fiesta que se veía en la película”, dicen unos; “la copiaron de James Bond”, aseguran otros.

El 1 y el 2 de noviembre se celebra Día de Muertos en México, la festividad en honor a los difuntos. Es una de las tradiciones que los mexicanos sienten más propias porque es fruto de laconfluencia de las tradiciones prehispánicas y la religión católica, que llegó hace 500 años con Hernán Cortés.

Desfile Internacional de Día de Muertos/Gobierno de la Ciudad de México

Pero si alguien contribuyó a que la celebración fuera mundialmente conocida, este fue Bond, James Bond, con la primera secuencia de “Spectre”.

La película se estrenó en 2015. Un año después, el Gobierno de la capital anunciaba que el programa de actividades para celebrar Día de Muertos incorporaría una novedad: un desfile.Desfile Internacional de Día de Muertos/Gobierno de la Ciudad de México

“Tenemos que inventar un festival de Día de Muerto

s porque después de la película de James Bond, los turistas querrán venir a verlo y no lo van a encontrar”, dijo el entonces secretario deTurismo del Gobierno federal, que también participó en la organización.

¿Quién influenció (o copió) a quién?

Estas declaraciones aún indignan a quién fue el impulsor del Gran desfile, el entonces secretario de Cultura del Gobierno capitalino, Eduardo Vázquez.

“Ellos (los productores) filmaron una ofrenda que había en el Zócalo (plaza central) de la Ciudad de México y que tiene veinte años de historia” afirma el poeta y promotor cultural. “James Bond es el resultado de nuestra cultura popular y política pública de la ciudad y no al revés”, dice en entrevista para Noticias Telemundo.

Desfile Internacional de Día de Muertos/Gobierno de la Ciudad de México

Cuando en 2014 la productora del 007 paseaba por el Centro Histórico de la capital buscando localizaciones, se encontró con una mega ofrenda delante del Palacio Nacional.

Era la primera vez que se unían la artesanía popular mexicana y el arte contemporáneo para dar forma y orden a las donaciones que los capitalinos hacían en el altar ubicado delante de la Catedral Metropolitana a los muertos sin deudos.

El resultado fueron 24 calacas — o calaveras — de casi un metro de altura colocadas en formando dos círculos que representaban las horas del día; bici-taxis disfrazados de esqueletos y sky dancers — serpientes voladoras — con diseños prehispánicos relacionados con la muerte.

“Mira la película, aparecen tres de mis cráneos gigantes”, afirma el artista César Martínez, artífice de la ofrenda, desde su estudio ubicado en el barrio de la Condesa de la capital. En este espacio de paredes azul celeste guarda su colección de cráneos, un ataúd le sirve de mesa y lápidas con juegos de palabras grabados.

Procesión de las Catrinas /Anna Portella

Martínez hace referencia a las escenas en las que mientras Bond derrota a su enemigo encima de un helicóptero que sobrevuela el Zócalo capitalino, de fondo se vislumbran unos cráneos dispuestos de forma parecida a la ofrenda de 2014, que el diseñó y produjeron diferentes colectivos de artesanos de la ciudad.

Parte de estos últimos, de hecho, fueron luego contratados por la productora de la película para realizar los esqueletos enormes de papel maché fumando puros con los que comienza la película.

“Jamás pensé en el potencial de la artesanía popular para pasar a ser un escenario global como es ‘Spectre’”, afirma Martínez.

“En este país lo que existe es el ninguneo. Llega un funcionario sin cultura, sin historia, sin datos, ve la película y niega todo lo demás”, concluye, una vez superado que ni el secretario de

Turismo ni la productora de la película le reconocieran su influencia en la misión más mexicana de la saga del espía británico.

El triunfo de la Catrina

“Esto genera una lectura colonial, porque (Día de Muertos) es fruto de nuestra cultura. Ahora resulta que se hizo porque vino un extranjero”, se queja el exsecretario de Cultura.

Copiado o inspirado, es innegable que el Gran desfile de Día de Muertos, que se celebrará este sábado por cuarta vez, no existía antes de que Bond visitara la ciudad para acabar con un complot terrorista.

Procesión de las Catrinas /Anna Portella

Y tampoco se puede negar que el éxito que tuvo desde su primera edición se debe en gran parte al efecto que tuvo la gran pantalla. “Llegué a sentir miedo porque el operativo de seguridad no estaba preparado para éste fenómeno”, explica Vázquez.

Justo el año en el que la productora llegó a la Ciudad de México se hizo un intento de organizar un paseo nocturno en bicicleta con los participantes disfrazados, aunque sin mucho éxito. Por eso, ni los mismos organizadores se esperaban la llegada de más de

250.000 personas disfrazadas de catrinas, calacas y esqueletos para celebrar el gran desfile de 2016.

Este sábado es ya una cita obligatoria en el calendario de fiestas de la capital. Este año, además del Desfile de catrinas y del Gran desfile de este sábado, se celebró el Desfile Internacional, el pasado 27 de octubre. Sólo este último asistieron 2,64 millones de personas, según la organización.

El Gobierno de la ciudad compara el evento con el carnaval de Río de Janeiro que la capital mexicana nunca tuvo, por la asistencia, por los disfraces y por el impacto que tiene en los diferentes sectores de la capital.

Sin ir más lejos, una de las panaderías más antiguas de la capital, La Vasconia, explica que desde hace un par de años que ya preparan pan de muertos, un pan dulce típico de estas fechas, todos los fines de semana del año porque sus clientes se lo pedían.

El éxito del desfile de Día de Muertos es un símbolo de cómo desde hace unos años se ha ido recuperando la tradición mexicana y su identidad.

“Cuando yo era niño, la disputa cultural entre el día de los muertos y Halloween la iba ganando ésta última”, afirma Vázquez, de 57 años de edad. “Este fenómeno ha sido una reafirmación muy potente y que deberíamos celebrar como una gran victoria de la catrina enfrente de los zombies”, concluye.