Trump busca más sitios para detener a los migrantes menores de edad

A pesar de la oposición de especialistas y defensores de migrantes, y de que el número de niños bajo custodia ha disminuido notablemente, la Administración busca espacio para construir más albergues para niños migrantes en Arizona y Texas.
niños frontera
Zapatos y peluches son dejados cerca de una instalación que acoge a niños migrantes en Tornillo, Texas. AP / AP

WASHINGTON.— La Administración Trump intenta ampliar su red de albergues para niños indocumentados no acompañados en estados como Arizona y Texas, después de que líderes políticos y activistas pro-inmigrantes bloquearan recientemente su plan en Virginia y la capital estadounidense. 

La semana pasada, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del Departamento de Salud y Recursos Humanos (HHS, por su siglas en inglés), abandonó un plan anunciado en agosto pasado para abrir una instalación en el norte de Virginia.

El alcalde de Alexandria (Virginia), Justin Wilson, compartió en su cuenta en Twitter parte de la carta que recibió de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR, por su siglas en inglés), sobre la cancelación del plan. 

En la misiva, ORR precisó que abandonaba la búsqueda de albergues permanentes en el norte de Virginia, Atlanta (Georgia), el centro de Florida, y Los Angeles (California). 

En vez, la agencia explorará sitios en Texas y Arizona “para reducir la potencial necesidad de instalaciones de cuidado temporales en el futuro” respecto a los niños indocumentados no acompañados, según la carta.

Mientras tanto, la alcaldesa de la capital estadounidense, Muriel Bowser, promulgó una medida de emergencia para rechazar la apertura de nuevos albergues con capacidad para más de 15 personas. 

De esta forma, Browser, que preside una “ciudad santuario”, dio un frenazo a un albergue de HHS en el sector de Takoma, designado para unos 200 menores de entre 12 y 17 años. 

La Administración Trump propuso reglamentos para facilitar la detención indefinida de familias y eliminar el requisito de que los centros de detención federales se ciñan a estándares locales, lo que prácticamente minaría los esfuerzos de Bowser. 

Pero esos reglamentos han sido impugnados en los tribunales, y no está claro si HHS podrá operar el albergue en Takoma, para lo cual otorgó un contrato de 20 millones de dólares a la empresa privada, Dynamic Service Solutions.

HHS no ha respondido a una serie de preguntas de Noticias Telemundo sobre el plan de expansión de los albergues. 

Durante una audiencia reciente en el Congreso, Jonathan Hayes, director de la ORR, dijo que, hasta mediados de septiembre pasado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) había referido a su oficina a más de 67,000 niños no acompañados, una cifra récord en la historia del programa.

En el año fiscal 2016, HHS había procesado a 59,170, la segunda cifra más elevada en la historia de ORR. 

La cifra de menores bajo custodia de ORR bajó de más de 13,700 en junio pasado, a poco menos de 6,000 en septiembre, aunque los números fluctúan en función de la rapidez con que los niños salen del sistema.
Según Hayes, los niños permanecen bajo custodia de HHS durante alrededor de 50 días, un descenso de más del 40% respecto a noviembre de 2018, cuando el tiempo promedio fue de tres meses.

En general, desde que asumió en 2003 la custodia de niños que cruzan solos la frontera, ORR tiene protocolos para entregar los menores a sus padres, otros familiares, amigos cercanos de la familia o, en casos extremos pero poco frecuentes, a hogares de crianza, conocidos en inglés como “foster homes”. Para finales de agosto pasado, había 32 menores en esos hogares.

Pero, expertos consultados este miércoles por Noticias Telemundo aseguraron que la solución a la crisis en la frontera, en particular de los niños no acompañados, no yace en albergues temporales. 

“Hubo una gran oposición en Virginia y también en Washington, D.C., donde los que trabajamos con la comunidad inmigrante hablamos en una sola voz. No podemos normalizar el encarcelamiento de menores que no han hecho nada malo, porque eso sienta un precedente muy peligroso”, afirmó Sharon Murphy, co-fundadora y directora de programas de Mary House, una organización que atiende a inmigrantes y refugiados en la capital.

“En vez de buscar más sitios para detener a los menores, lo que la Administración debe hacer es darles estatus legal temporal, evaluar sus necesidades, sacarlos de esos albergues y ofrecer alternativas más humanas”, agregó Murphy.

“La Administración intenta perpetuar el mito de que trabaja para reunificar a los niños con sus familias, pero la realidad sobre el terreno es distinta… eso es un cuento de hadas, están intimidando a familias”, enfatizó.

Su organización tiene ahora mismo el caso de una mujer cuyo sobrino fue enviado a un albergue en Florida, y las autoridades le dijeron que para recuperarlo, tenía que someterse a una revisión de antecedentes por parte del FBI.

Por su parte, Mark Greenberg, analista del Instituto para Política Migratoria, señaló que la oposición a estos albergues se debe al temor de que éstos faciliten la separación de familias, a informes sobre el maltrato de los menores y, en el caso de Washington, a que empresas privadas se lucren con la detención de niños.

“Si los tienen que mandar a albergues, que sea a sitios donde estos menores puedan estar cerca de sus familias”, afirmó Greenberg, subsecretario adjunto de la Administración para Niños y Familias, a cargo del programa para niños no acompañados, durante la presidencia de Barack Obama. 

Según Greenberg, un cambio notable bajo la Administración Trump es que, en los últimos años, HHS ha sido acusada de cooperar con la separación de familias, y compartir datos de los familiares para tareas policiales de Inmigración.