Estos niños fueron separados de sus familias hace más de un año. Sus madres dicen que siguen con terribles traumas

Cinco mujeres de Guatemala aseguran que sus hijos viven pesadillas, angustia y miedo continuado tras ser divididos de ellas en mayo de 2018
Niños migrantes separados de sus familias en la frontera en un centro de detención de Florida (imagen de archivo).
Niños migrantes separados de sus familias en la frontera en un centro de detención de Florida (imagen de archivo). Rhona Wise / AFP - Getty Images file / Rhona Wise / AFP - Getty Images file

Pesadillas, brotes de ira, miedo continuado, angustia: hay niños migrantes que siguen sufriendo graves traumas meses y meses después de haber sido separados de sus familias en la frontera por la administración del presidente, Donald Trump, según una demanda presentada por cinco madres ante una corte de Arizona.

Estas mujeres solicitantes de asilo en EEUU acusan al Gobierno de someter a sus hijos a “un claro abuso” al apartarlos de ellas.

Trina Realmuto, abogada directora del Consejo de Inmigración de Estados Unidos, quien representa a estas madres en la demanda, afirma que se trata de uno de los primeros casos de denuncia que busca compensaciones de las autoridades por infligir intencionalmente angustia emocional y negligencia. 

El Gobierno separó de sus familias a casi 3.000 niños durante el periodo de algunas semanas entre abril y junio de 2018 en el que estuvo en vigor la llamada “política de tolerancia cero” de Trump, que buscaba procesar a todos los migrantes que cruzaban la frontera, según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos obtenido por el American Immigration Council. 

Posteriormente, separó al menos otros casi 1.000 en casos de familias en condiciones concretas como si los padres tenían antecedentes penales. 

Una de las niñas traumadas, según relata la denuncia, es una menor guatemalteca de ocho años de edad que estuvo el año pasado sin su madre durante dos meses. Ahora apenas puede dormir por la noche a no ser que su mamá la abrace con fuerza. 

Otra niña guatemalteca, de seis años, tiene pesadillas recurrentes y, a menudo, implora que la protejan de las personas que podrían separarla otra vez de su madre. Estuvo sin ella durante cuatro meses. 

No son los únicos casos, según la demanda de las cinco madres contra la administración, cuyos casos aproximadamente corresponden cronológicamente, ya que sus llegadas a la frontera sur se produjeron en el mes de mayo de 2018. Todas además proceden de Guatemala. La identidad completa de los menores no se muestra en la denuncia.

Un niño de siete años también mencionado en ella, por ejemplo, muestra indicios de angustia emocional severa a un año de distancia de pasar dos meses y medio separado por la fuerza de su madre. Otro niño de 8 años sigue mostrando signos constantes de miedo cuando si se le separa de su madre, especialmente cuando ella lo lleva a la escuela.

En un caso, se cuenta que las secuelas de los traumas afectan tanto a la madre como a su hijo. A ella le diagnosticaron un trastorno de estrés postraumático en un centro de detención de Texas, y ahora la mujer vive en un “constante estado de miedo y preocupación”. 

Su hijo, de 14 años, que fue enviado a un centro de detención de Nueva York, se quedó dos meses y medios separado de ella, y ahora muestra síntomas severos de disfunción emocional y brotes de rabia repentinos. También tiene dificultades a la hora de comer y de hablar de la separación, según la denuncia, presentada la semana pasada. 

"Las separaciones dañarán a estos niños por el resto de sus vidas", dijo Realmuto a NBC News. "Se trata de poner una cara humana tanto al costo humano como al costo financiero por implementar estas políticas, así como de buscar la compensación monetaria necesaria para recuperarse de este trauma", agregó. "Estos son patrones de abuso claro". 

Según Amnistía Internacional, los países del Triángulo Norte de América Central, que incluyen El Salvador, Guatemala y Honduras, enfrentan los niveles más altos de violencia en todo el mundo. 

"Cuando las personas huyen de una horrible persecución, ven a EEUU como un lugar de refugio donde pueden buscar seguridad", continuó Realmuto, “y no como el lugar que inflige dolor y sufrimiento, pero eso es exactamente lo que está sucediendo".

Más allá de buscar una reparación, las madres que demandan a la administración Trump tienen un objetivo: "Que esto no le pase a nadie más", dijo la abogada. La autoridades de inmigración aseguraron que no ofrecen comentarios sobre causas en curso. 

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