Así fue el último día que los dinosaurios recorrieron la Tierra

El meteorito se pulverizó al instante y arrojó millones de toneladas de roca fundida al espacio. La atmosfera se volvió roja y los bosques ardieron. Olas gigantes arrasaron las costas y la tierra se volvió tóxica.

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/ Fuente: TELEMUNDO

Si una inmensa bola de fuego se acercara a una velocidad de 45.000 kilómetros por hora a la Tierra, como lo hizo alguna noche de hace 65 millones de años, a simple vista, sin contar con los satélites y telescopios, sólo veríamos una estrella muy luminosa que poco a poco iría creciendo en tamaño.

Algo parecido habrían visto los dinosaurios los días antes del cataclismo que pulverizó su mundo. Un nuevo estudio científico del cráter de Chicxulub en la península de Yucatán (México), y un posible descubrimiento paleontológico de importancia incalculable, según la revista New Yorker, ha revelado con impresionante detalle lo que sucedió ese día.

Una roca de al menos seis millas de diámetro se estrelló contra la corteza terrestre creando un hoyo de más de 18 millas de profundidad en Yucatán. La explosión, que fue más poderosa que 1.000 millones de bombas atómicas de Hiroshima, hizo un hoyo en la atmosfera y creo una onda supersónica.

El meteorito se pulverizó al instante y arrojó millones de toneladas de desperdicios y de roca derretida hacia la atmósfera, algunos de esos pedazos cayeron de vuelta a la Tierra en forma de un tipo de cristal muy particular llamado tectita y otros llegaron tan lejos como a Marte y las ‘lunas’ de Jupiter y Saturno, según un estudio citado por el New Yorker.

Ese día terminó el periodo Cretácico y el Paleógeno inició. La atmosfera se calentó tanto que bosques enteros se incineraron en cuestión de minutos en el hemisferio Occidental, mientras que la rotación del planeta hizo que las llamas se esparcieran a lugares tan distantes como la India, donde no quedó nada más que cenizas, una capa tan densa que aún hay vestigios de ella.

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Los fuegos consumieron más del 70% de los bosques del planeta. Mientras enormes tsunamis destrozaron las costas. Olas gigantescas llegaron desde el mar Caribe hasta el Medio Oeste norteamericano, depositando animales muertos a cientos de kilómetros de su hábitat, que más tarde los científicos encontrarían como último testimonio de la violencia que casi acaba con la vida aquel día.

Pero esa sólo fue la mitad del cataclismo. Cuando los fuegos y las olas cedieron, el polvo levantado por el impacto ocultó el sol durante meses. En la oscuridad casi absoluta que envolvió al planeta la mayoría de las plantas murieron y también los animales que habían sobrevivido al impacto.

Tres de cada cuatro especies se extinguieron y más del 99.9999% de todos los organismos vivos sucumbieron.

La tierra se volvió tóxica. Toneladas de piedra caliza que se evaporaron llenaron la atmósfera de bióxido de carbono, y las rocas anhídridas que se evaporaron liberaron sulfuro hacia la atmósfera que cayó como una lluvia de ácido sulfúrico.

Algunos pequeños mamíferos lograron enterrarse y así escapar a los fuegos, inundaciones y lluvias ácidas que arrasaron la tierra. Cuando emergieron de sus madrigueras descubrieron un mundo raro, con océanos vacíos, bosques carbonizados, primero helado por la falta de sol y luego ardiente por el efecto invernadero del carbono.

Pero un mundo que no le pertenecía a nadie más, ruinas para conquistar y sentar los cimientos de la vida que vendría, incluidos nosotros, 65 millones de años después.

Los científicos creen que sólo es cuestión de tiempo para que otro asteroide como el que hizo el inmenso cráter de Chicxulub se vuelva a impactar contra este mundo.

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