Redadas de ICE castigan más a la economía del país, dicen expertos

Los inmigrantes han sido durante décadas la columna vertebral del sector agrícola en el país, y las redadas de ICE sólo agravarán la escasez de mano de obra en el sector, advierten expertos

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WASHINGTON.— Las redadas de la semana pasada en Mississippi buscaban “castigar” a trabajadores indocumentados y causar su asfixia económica y, aunque un puñado de estadounidenses ha solicitado las plazas vacantes, no son suficiente para revitalizar al sector agrícola, afirmaron hoy expertos.

El presidente Donald Trump y grupos conservadores afines mantienen la narrativa populista de que los inmigrantes indocumentados “roban empleos” a ciudadanos estadounidenses, y promueven políticas para su asfixia económica y eventual "autodeportación".

Por ello, no sorprende que grupos como el Centro para Estudios de Inmigración (CIS) aplaudan las redadas en siete plantas procesadoras de cuatro empresas avícolas en Mississippi el miércoles pasado, en las que 680 inmigrantes indocumentados, en su mayoría latinos, fueron arrestados.

Entre 25 y 30 ciudadanos estadounidenses hicieron cola ayer en una feria de trabajo para solicitar algunos de los puestos vacantes en la empresa Koch Foods, una de las afectadas. Según Jessica Vaughn, analista de CIS, eso es prueba de que hay estadounidenses "entusiasmados por el pago y las oportunidades" en esos trabajos.

Expertos consultados hoy por Noticias Telemundo, sin embargo, señalaron que las redadas no resolverán el desempleo de los estadounidenses en ciertos rubros de la economía, y la feria de trabajo no tapará el hueco en el sector agrícola.

“Sí, vemos cómo hacen cola, pero no podrán reemplazar a todos los que fueron arrestados, y en los próximos meses veremos que muchos inmigrantes, con o sin papeles, estarán de nuevo en esas plantas. Es un patrón que vemos en todo el país: contratan a estadounidenses y luego los inmigrantes indocumentados vuelven a llenar esas plazas”, explicó Alex Nowrasteh, analista del Instituto Cato.

No es porque los inmigrantes sean “desechables” sino porque muchos estadounidenses “tienen otras destrezas” y, si tienen diploma universitario y hablan bien el inglés, “tienen muchas otras opciones que las labores difíciles en procesadoras de alimentos”, agregó.

El experto señaló que si EEUU sancionara a los empleadores -como exigen CIS y otros grupos conservadores- los más perjudicados serían los trabajadores indocumentados porque se cierra el grifo de empleos.

Para Nowrasteh, las redadas son “sólo una distracción política” y la solución es la legalización de los trabajadores indocumentados que no sean una amenaza criminal y la regulación de futuros flujos migratorios, porque “la gente viene a este país principalmente por oportunidades económicas, y multas a empleadores o redadas no van a borrarlas”.

Por su parte, Bruce Goldstein, presidente del grupo “Farmworker Justice”, señaló que el 80% de la fuerza laboral agrícola son inmigrantes, la mayoría de ellos indocumentados, en parte porque no hay suficientes ciudadanos o residentes legales dispuestos a hacer esas labores.

“Por supuesto que tienen derecho a solicitar esos empleos, pero no lo están haciendo en grandes números. Si hubiese una deportación significativa de inmigrantes indocumentados en el sector agrícola, la agricultura en este país sufriría un colapso”, advirtió Goldstein.

“Aún si mejoraran los salarios y beneficios, no creemos que habría un gran cambio” en la tendencia actual, enfatizó.

La mayoría de los trabajadores agrícolas lleva “al menos diez o 15 años en EEUU“ y redadas como las de Mississippi “solo insuflan un gran temor en los trabajadores y sus familias, y causan mucho estrés especialmente a sus hijos”, continuó.

“Al poner en riesgo a la fuerza laboral agrícola, la Administración Trump está cavando su propia fosa porque está amenazando la viabilidad del sistema agrícola en nuestro país”, advirtió Goldstein.

Inmigrantes “resucitan” áreas agrícolas

Varios estudios han documentado el aporte de los inmigrantes en zonas rurales durante décadas y cómo fueron un “salvavidas” en poblados en peligro de extinción a raíz de la “Gran Recesión” de 2008.

“En pequeños poblados como los de las redadas en Mississippi, la inmigración ha sido un factor que los mantiene con vida, principalmente los inmigrantes hispanos, porque los que nacieron allí se fueron a buscar oportunidades en otras partes”, precisó Nowrasteh.

Incluso antes de la recesión, si no fuese por la llegada de inmigrantes, escuelas, hospitales, y negocios hubiesen cerrado sus puertas en numerosas zonas rurales, según un análisis del "Centro para el Progreso Estadounidense" (CAP, por su sigla en inglés).  

El documento destacó que desde 1990, 1,894 zona rurales han sufrido un notable declive poblacional y, de no ser por los inmigrantes, el problema ahora sería más grave para el 78% de esas zonas.

“Sobran ejemplos de comunidades rurales en las que los inmigrantes proveen una fuente de mano de obra en fincas, abren nuevos negocios, y ofrecen cuidado de salud en zonas marginadas. Aunque algunas comunidades luchan contra estas tendencias demográficas, otras ven en la inmigración un recurso económico vital que puede controlarse y a la que no hay que temer”, enfatizó CAP.

Así, los inmigrantes también son indispensables en mataderos, empresas de manufactura y de procesamiento de alimentos en estados como Alabama, Mississippi, Minnesota, Iowa, Indiana, y las Carolinas del Norte y Sur.

Según un informe del 2018 del Centro de Investigación Pew, EEUU ha registrado un aumento en el traslado de migrantes a zonas rurales desde la década de 1990, contribuyendo a un incremento poblacional del 37% entre 2000 y 2018.  

Llegan, se instalan, y realizan labores vitales para la economía, ayudando a compensar por el éxodo de jóvenes y trabajadores blancos.

Los inmigrantes son la columna vertebral en las procesadoras de alimentos como Koch Foods, donde encuentran labores bien remuneradas -de hasta $12 la hora para cortar, limpiar, deshuesar y empaquetar pollos destinados a supermercados-, pero repletas de riesgos.

En abril pasado, un informe anual de la federación sindical AFL-CIO indicó que en 2017, año del que se tienen las estadísticas más recientes, 5,147 trabajadores fallecieron en sus sitios de empleo debido a “lesiones traumáticas”, y casi 3.5 millones sufrieron lesiones y enfermedades vinculadas con sus labores.

Aunque hubo un declive en muertes accidentales en el sector agrícola, éste sigue siendo uno de los más peligrosos en EEUU: por cada 100,000 habitantes, el sector tuvo una tasa de 23 muertes, en comparación con el sector de construcción, que tuvo 9.5, o el de transporte, con 14.3.

Otro informe de 2017 de la Oficina de Supervisión del Gobierno (GAO, por su sigla en inglés), señaló que las industrias cárnicas y avícolas figuran entre las más “peligrosas” en EEUU, por el mayor riesgo a amputaciones, lesiones y otros accidentes laborales.

Las autoridades federales incrementaron las inspecciones de las empresas de esos sectores de 177 en 2005 a 244 en 2016, debido principalmente a un aumento en las quejas por las condiciones laborales.

Koch Foods, con sede en Park Ridge (Illinois), es una de las empresas avícolas más grandes del país y cuenta con alrededor de 13,000 empleados en sus plantas procesadoras de alimentos en Mississippi, Alabama, Georgia, Ohio, Illinois y Tennessee.

Aunque la empresa ha asegurado que participa en el programa federal de “E-Verify”, en el que los empleadores pueden verificar el estatus migratorio de sus empleados, no está claro cómo pudo contratar a trabajadores indocumentados.

Consultada por Noticias Telemundo, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) no ha precisado si Koch Foods y las demás empresas recibirán multas por contratar a trabajadores indocumentados, pero la fiscalía del sur de Mississippi confirmó que éstas son parte de la investigación en curso.

Durante años, líderes de distritos agrícolas en el Congreso han promovido legislaciones para atender la escasez de mano de obra en el sector y para legalizar a los trabajadores agrícolas. De cara a los comicios de 2020, no hay indicios de que logren una solución consensuada.

Una narrativa que rinde

Trump ganó en 2016 con promesas de deportar a “millones” de inmigrantes indocumentados, una amenaza que volvió a repetir en junio pasado cuando anunció una serie de redadas de ICE en varios estados.

Mientras, su campaña de reelección recientemente invirtió en anuncios en Facebook contra la “invasión” de inmigrantes en EEUU.

Aunque su constante retórica anti-inmigrante ha sido repudiada por grupos cívicos y humanitarios, la campaña de reelección de Trump no tiene planes de abandonar una estrategia que le sumó adeptos en 2016.

Sólo que, ante amenazas de una nueva recesión económica en EEUU el próximo año, los inmigrantes, legales o no, nuevamente se perfilan como el “salvavidas” en muchos sectores de la economía, como lo fueron en la “Gran Recesión” de 2008, observó Goldstein.

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