¿Servirá de algo la visita de Trump a El Paso? Demócratas y activistas lo dudan

Activistas realizaron una protesta contra Trump para exigir una mayor denuncia de grupos supremacistas y más control de armas

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WASHINGTON.-- El presidente, Donald Trump, viajará mañana a El Paso (Texas) y Dayton (Ohio) en medio de un duelo nacional por las recientes masacres en esas ciudades, mientras líderes demócratas y activistas proinmigrantes lo acusaron este martes de hipocresía y dudaron que su gobierno pueda combatir a grupos extremistas blancos. 

Los tiroteos en El Paso y Dayton, que cegaron la vida de al menos 31 personas entre el sábado y el domingo pasados, han echado sal a la herida de las divisiones raciales de larga data en EEUU y, aunque Trump condenó ayer el “racismo, intolerancia y supremacía blanca”, su discurso no convence a demócratas y grupos afines que piden un mayor control de armas en el país.

Así, es poco probable que su visita a las dos ciudades logre calmar las tensiones sociales a raíz de las masacres, con las que aumentaron a 255 los mortíferos tiroteos en lo que va de 2019, según el grupo Gun Violence Archive

De hecho, la alcaldesa demócrata de Dayton, Nan Whaley, prevé reunirse con Trump pero alentó a quienes están inconformes con su visita a que salgan a las calles a protestar contra el mandatario. 

“Su retórica ha sido dolorosa para muchos en la comunidad”, dijo a la prensa Whaley.

Con una población de 140,640 habitantes, la ciudad de Dayton es la sexta más poblada de Ohio, donde los hispanos conforman apenas el 3,9%, según datos de la Oficina del Censo. 

Whaley consideró que el discurso de Trump “se quedó bien corto”, y mostró escepticismo sobre su compromiso para atajar la violencia derivada de las armas. 

Por su parte, el  alcalde republicano de El Paso, Dee Margo, tampoco ha ocultado su malestar por las críticas que hizo Trump en febrero pasado sobre la presunta peligrosidad de su ciudad hasta que su Administración colocó una barda fronteriza, pero ha dicho a la prensa que recibirá a Trump sólo porque es su “obligación formal”. 

Margo afirmó que continuará corrigiendo “declaraciones perjudiciales e imprecisas sobre El Paso”, y no permitirá descripciones que contravengan los valores de la emblemática ciudad fronteriza. 

“A través de nuestra comunidad, colgamos el rótulo de ´bienvenidos´ para todos nuestros invitados y visitantes. Es un mensaje que ha definido a nuestra comunidad durante más de 350 años”, afirmó Margo, cuya ciudad tiene apróximadamente 683,000 habitantes y una fuerte concentración hispana. 

Varios líderes demócratas, entre ellos la congresista Verónica Escobar y el precandidato presidencial, Beto O´Rourke, dejaron en claro ayer que Trump no sería bienvenido en El Paso debido a que su retórica incendiaria contra los inmigrantes ha servido de abono para grupos extremistas blancos.

Los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders, también en la contienda por la nominación presidencial demócrata en 2020, se sumaron a la condena contra Trump, a quien acusan de amplificar la voz de supremacistas y nacionalistas blancos. 

Es que durante actos electorales o en su cuenta en Twitter,  Trump se ha quejado de la “invasión” o “infestación” de inmigrantes en EEUU, ha llamado “matones” y “animales” a inmigrantes indocumentados, y no ha puesto freno a expresiones de odio de sus partidarios contra inmigrantes y minorías. 

En un mitin político en mayo pasado en Florida, cuando Trump lanzó una pregunta retórica sobre qué hacer con los inmigrantes que cruzan ilegalmente la frontera sur, uno de sus partidarios respondió “dispararles”, y Trump sonrió mientras el resto de la multitud aplaudía y vitoreaba. 

En ese sentido, el legislador demócrata por Illinois, Jesús “Chuy” García, dijo hoy que Trump ha insertado en sus discursos y mensajes en Twitter “mentiras llenas de odio, estereotipos negativos, y ataques directos contra los latinos, musulmanes, mujeres, afroamericanos, judíos y personas con discapacidades”.

“Trump y sus aliados deben de inmediato dejar de atizar el miedo y la división, aunque obtengan réditos políticos del odio… un ataque contra la comunidad latina es un ataque contra el país entero. El momento nos pide actuar”, afirmó García, al advertir de que la violencia de las armas y la supremacía blanca ponen en riesgo la democracia del país. 

Trump tiene “sangre en sus manos”

Activistas de grupos cívicos realizaron hoy una protesta frente a la Casa Blanca para condenar el surgimiento de grupos supremacistas blancos y exigir medidas para restringir el acceso a las armas. 

 Vanita Gupta, principal ejecutiva de la “Leadership Conference on Civil and Human Rights” (LCCHR), dijo que Trump “tiene sangre en sus manos” por alentar las expresiones de odio contra los inmigrantes, y afirmó que es hora de decir “basta” y exigir un cambio en el discurso político. 

 Los activistas pidieron que el Congreso adopte medidas contudentes para restringir el acceso a las armas, y advirtieron que movilizarán a las votantes a emitir un “voto de castigo” en 2020 contra candidatos que no apoyen esas medidas. 

 En declaraciones a Noticias Telemundo, Rafael Medina, portavoz de LCCHR,  dijo que el viaje de Trump a El Paso será en vano si no pide disculpas por su retórica que, a su juicio, ha abonado los crímenes de odio, y denuncie enérgicamente a los grupos supremacistas blancos. 

 “Nos están cazando, esta no es la primera vez que vemos actos de violencia en contra de los latinos y una Administración que es muy hostil a nosotros. (Trump) no ha dicho nada que de veras detendría estos actos de violencia y no ha condenado a los supremacistas blancos”, agregó Medina, al indicar que el mandatario debe asumir su parte de responsabilidad para evitar más actos de violencia. 

 

Difícil tarea del FBI

Aunque en EEUU han florecido los grupos extremistas en la última década, no existe una ley contra el “terrorismo doméstico”, pese a que los supremacistas blancos “persiguen una ideología de la misma manera que lo hacen otros extremistas violentos designados por EEUU como terroristas”, dijo a la cadena NBC Clint Watts, un analista del Institute de Investigación de Política Exterior (FPRI, en inglés). 

Según Watts, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) aparentemente carece de recursos para dar al terrorismo doméstico la misma prioridad que da a casos de terrorismo internacional. 

En mayo pasado, Michael McGarrity, el encargado de operaciones antiterroristas del FBI, dijo en una audiencia del Congreso que un 80% de sus agentes y analistas se dedica a tareas contra el terrorismo internacional, y el 20% restante a grupos extremistas y supremacistas blancos que operan en EEUU. 

El mes pasado, el FBI dio cuenta de 90 arrestos vinculados con terrorismo interno, y precisó que la mayoría implicó a grupos de supremacistas blancos.  A manera de comparación, la agencia registró 100 arrestos tras investigaciones por terrorismo internacional. 

El problema es que, aunque el FBI ha advertido de la amenaza de grupos nacionalistas blancos para la seguridad nacional, ha mostrado renuencia para clasificar sus actos de violencia como actos de terrorismo. Esa renuencia, según observadores, le resta fuerza y celeridad a las investigaciones. 

Un ex agente antiterrorista del FBI, Dave Gómez, dijo al diario "The Washington Post" que “hay cierta renuencia entre los agentes de iniciar una investigación contra aquellos que el presidente percibe como su base”. 

“Creo que en muchas maneras el FBI está maniatado para tratar de investigar al movimiento de supremacistas blancos como lo hubiese hecho antes… es una situación sin salida para el agente o supervisor del FBI”, dijo Gómez. 

El FBI ha cuestionado las críticas de Gómez, al precisar que la agencia asigna recursos a las investigaciones según la amenaza que representen los grupos. 

Según el grupo “Southern Law Poverty Center” (SLPC), que rastrea a grupos de odio en EEUU, en 2018 hubo 1,020 grupos semejantes en el país, un incremento del 30% respecto a los últimos cuatro años. De esa cifra, 148 eran grupos nacionalistas blancos, es decir, organizaciones que temen que la inmigración “diluya” la pureza y dominio de la raza blanca. 

Tan sólo en Texas, SPLC rastreó a 73 grupos motivados por el odio.

El presunto autor de la masacre en El Paso, Patrick Crusius, escribió un manifiesto en el que expresó odio y alarma contra la “invasión de hispanos en Texas”. 

Todo indica que el viaje de Trump sólo intensificará el llamado a que el Congreso fortalezca el control de las armas. 

La  Asociación de Jefes de Policía de las Principales Ciudades de EEUU instó hoy al Congreso a que adopte medidas contra la violencia derivada de las armas, incluyendo un sistema universal de verificación de antecedentes para toda venta o transferencia de armas;  expandir la prohibición de armas a personas con historial de violencia por trastornos mentales, y a personas implicadas en casos de abuso doméstico.

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