Los votos latinos podrían decidir las primarias demócratas. Y los candidatos lo saben.

Por primera vez, los funcionarios electos latinos y los votantes están bajo un gardeo completo de los aspirantes a la presidencia, porque podrían decidir al candidato.
Hilda Solis,Joe Biden,Minerva Munguia-Sanchez
El aspirante demócrata Joe Biden, recibe un rosario de Minerva Munguia-Sanchez, directora de St. Alphonsus School, en Los Angeles, July 19, 2019. (AP/Damian Dovarganes)AP / AP

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LAS VEGAS - En diciembre pasado, una serie de aspirantes presidenciales comenzaron a cortejar a Yvanna Cancela.

A los 31 años, la ex directora política del legendario y poderoso sindicato de trabajadores culinarios del estado y agente de campaña para el entonces Senador Harry Reid, demócrata por Nevada, es la primera senadora latina a nivel estatal.

En última instancia, fue el ex vicepresidente Joe Biden quien se llevó el premio: cuando la llamó poco antes de anunciar su candidatura en abril para hablar sobre la política del estado, Cancela lo interrumpió y le ofreció su respaldo, citando sus cualidades de "liderazgo" como el factor determinante.

Cualquier campaña mataría por tener quien defendiera a un candidato en los salones sindicales y centros comunitarios de esta ciudad porque su respaldo viene con mucho más conocimiento político y músculo que la mayoría, y, como joven de color que ha luchado por los trabajadores y ha enfrentado a las compañías farmacéuticas, ella es tan una practicante del populismo de David contra Goliat que enciende la base del partido como la encarnación de un cotizado sector demográfico.

"Nevada es el primer estado que refleja más cómo luce realmente el resto del país", dijo Cancela en una entrevista en un café hípster en las afueras de su distrito el viernes, un día antes de la fecha programada para hacer una campaña con Biden.

Específicamente, es el primer estado en el calendario de las primarias con una combinación de votantes blancos, negros e hispanos, y eso le otorga aún más importancia de lo habitual como potencial líder e influencia en las primarias presidenciales demócratas de 2020.

Por primera vez, los funcionarios electos latinos y los votantes, aquí, y en otros estados clave en las primarias, están recibiendo un verdadero gardeo de los demócratas durante las primeras etapas del proceso. La razón para el cambio es simple: esta vez, podrían jugar un papel mucho más prominente en la selección del candidato.

Dependiendo de cómo se desarrolle la carrera, los latinos incluso podrían terminar siendo la clave de la elección.

Esa es una función en su mayoría de los estados hispanos, incluidos California y Texas, que avanzan en el calendario principal al mismo tiempo que las posibilidades de una prolongada pelea de delegados por delegados entre varios candidatos parece ser más probables que nunca.

La posibilidad de que los votantes afroamericanos se dividan entre varios candidatos por primera vez en varios ciclos de primarias presidenciales también aumenta las posibilidades de que los candidatos intenten obtener una ventaja con los votantes latinos.

"Lo que es emocionante es que para el 17 de marzo del próximo año, el 70 por ciento de todos los latinos elegibles habrán podido emitir un voto", dijo Maria Teresa Kumar, presidenta y CEO de Voto Latino. "Eso no tiene precedentes".

Pero para las campañas, eso también presenta un tremendo desafío logístico, y uno que puede ser prohibitivamente costoso para todos, excepto para los mejor financiados. Eso ayuda a explicar por qué han estado ansiosos por ponerse en contacto con posibles organizadores y sus sustitutos desde el principio y utilizar las plataformas nacionales tanto como sea posible para comunicarse con las audiencias latinas.

Los candidatos que quieren ganar simplemente no pueden darse el lujo de esperar para lograr seguidores entre los votantes latinos.

En conjunto, California y Texas, donde los hispanos son casi el 40 por ciento de la población general, representan más del 15 por ciento de los delegados electos a la convención demócrata del próximo verano. Ambos estados terminarán de votar el próximo año el 3 de marzo, el Súper Martes, que es el mismo día en que votan varios estados del sur con electorados demócratas fuertemente afroamericanos y un puñado de otros estados.

Para ganar cualquier delegado en esos estados, un candidato debe ganar 15 por ciento en todo el estado o al menos 15 por ciento a nivel de distrito. En California, hay 53 distritos del Congreso que otorgan delegados, y en Texas hay 31 distritos del Senado estatal que lo hacen.

En California, la población hispana varía entre 370,000 y 650,000 en 15 de los 53 distritos, lo que significa que representa el 50 por ciento o más del total de la población en esos distritos, y no hay ningún distrito en el estado en el que sea menos del 10 por ciento. Del mismo modo, en Texas, todos los distritos del Senado estatal son al menos 10 por ciento hispanos, y varios son de mayoría hispana.

Una encuesta de Quinnipiac publicada esta semana mostró a la senadora Kamala Harris, demócrata de California, al frente de los candidatos demócrata en su estado natal con un 23 por ciento, Biden con un 21 por ciento, el senador Bernie Sanders de Vermont con el 18 por ciento, la senadora Elizabeth Warren, de Massachussetss con 16 por ciento, y ningún otro candidato con más del 3 por ciento en todo el estado.

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Warren ha estado en contacto con el liderazgo de las organizaciones de defensa latinas desde mucho antes de que lanzara su campaña, según fuentes que hablaron en NBC News, y el alcance de Biden ha incluido un sitio web completamente bilingüe, publicidad bilingüe y la primera reunión de candidato con el Caucus Hispano del Congreso.

Harris ha puesto los temas de inmigración al frente de su agenda en el Senado desde que asumió el cargo en 2017. Una de las copresidentes de su campaña es Dolores Huerta, una figura icónica en las luchas por los derechos civiles y laborales que trabajó junto a César Chávez, y una de sus principales ayudantes, Emmy Ruiz, se ha ganado la reputación de llevar a cabo operaciones inteligentes y efectivas en los principales estados latinos.

El ex secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, Julián Castro, el único candidato latino en la carrera, ganó terreno en el primer debate demócrata en Miami el mes pasado durante una discusión con el ex representante Beto O'Rourke -su paisano de Texas - sobre la renuencia de O'Rourke a abandonar las sanciones para las personas que cruzan ilegalmente la frontera entre Estados Unidos y México.

Julian Castro/AP

La apelación temprana de Castro a los latinos incluía hacer de Puerto Rico su primera escala en la campaña y presentar los primeros planes integrales de educación y de inmigración, el último de los cuales fue elogiado por Warren.

O'Rourke y el senador Cory Booker, demócrata de Nueva York, hablaron en español durante el primer debate demócrata para tratar de establecer su buena fe hacia la comunidad hispana, aunque el evento se transmitió simultáneamente en español por Telemundo.

En una encuesta de Univision publicada a principios de este mes después del primer conjunto de debates, Harris lideraba entre los votantes hispanos, con un 22 por ciento. Castro fue segundo con 18 por ciento, seguido de Biden y Sanders con 16 por ciento cada uno y Warren con 9 por ciento.

Los resultados sugieren que, al igual que con otros demócratas, muchos votantes hispanos en todo el país aún tienen que formarse opiniones sobre los principales candidatos. Alrededor de una cuarta parte de los encuestados dijeron que o no tenían una opinión de Biden, Sanders o Harris, o no habían escuchado lo suficiente de y sobre ellos, y aún más dicen lo mismo de los otros candidatos.

Eso ayuda a explicar por qué es tan importante para estos candidatos llegar rápidamente a posibles aliados en comunidades latinas en estados importantes.

Aunque Nevada ocupa el tercer lugar en el calendario desde 2008, lo que significa que los funcionarios electos latinos aquí se han acostumbrado de alguna manera al interés inicial de los candidatos presidenciales, el fenómeno es más nuevo para sus contrapartes de otros estados.

El representante Lou Correa, demócrata por California, dijo que la reunión de Biden con una docena de miembros del Caucus Hispano del Congreso a principios de este mes puede haber sido la primera de su tipo, no solo de este ciclo presidencial.

"Creo que todos estamos buscando respeto, especialmente en una época en la que tienes un presidente que se refirió a algunos latinos como criminales y violadores", dijo en una entrevista telefónica con NBC News.

Dijo que está indeciso entre Biden y Harris, quien lo contactó para hacerle saber que se estaba postulando.

"Quiero seguir viendo la viabilidad de ambos candidatos", dijo. "Creo que para los demócratas el problema es quién tiene la mejor perspectiva para recuperar a la Casa Blanca, quién tiene el mensaje que resonará con ese votante medio".

Los asesores de Biden creen que su posición ante el cuidado de la salud atraerá a los votantes latinos porque está dirigido principalmente a fortalecer y expandir la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida coloquialmente como Obamacare, en lugar de un plan de "Medicare para todos" que reemplazaría la ley promulgada cuando él era vicepresidente.

De acuerdo con los datos de la Kaiser Family Foundation, entre 2013 y 2017 la tasa de no asegurados entre los hispanos no mayores se redujo del 30 al 19 por ciento, una mayor caída porcentual que entre los afroamericanos y los blancos. Las encuestas de seguimiento de Kaiser muestran que la calificación favorable de Obamacare entre los hispanos es del 52 por ciento, en comparación con una calificación desfavorable del 27 por ciento, y el número favorable ha estado por encima del 70 por ciento en los últimos años.

Pero la vulnerabilidad de Biden con los votantes latinos también proviene de su época como vicepresidente: Obama fue muy criticado por deportar a un gran número de inmigrantes indocumentados y por no aprobar una reforma integral de las leyes de inmigración de la nación. Se le preguntó sobre eso cuando se reunió con el Caucus Hispano del Congreso, y la representante Linda Sánchez, demócrata de California, lo presionó para que se comprometiera a hacer de la reforma migratoria una prioridad si era elegido presidente, según Correa.

"Dijo que gastaría capital político -en mis palabras, no las suyas-, para asegurarse de que se realizaría una reforma migratoria", relató Correa.

"Creo que el vicepresidente está comprometido no solo a ganar el voto latino, sino a promulgar una plataforma de inmigración que sea integral", dijo Cancela.

Pero enfatizó que el atractivo de Biden para ella, y para muchos votantes hispanos, será el mismo que para los votantes no hispanos: un enfoque en expandir las filas de la clase media y asegurarse de que las familias no pierdan ese status una vez que lo alcancen.

Por ahora, la mayor parte del trabajo se realiza entre bambalinas, a medida que las campañas trabajan para forjar alianzas con legisladores estatales y locales y sembrar las semillas iniciales de infraestructura en estados clave.

"Es demasiado pronto para hacer la evaluación" de qué candidatos están teniendo éxito con los votantes latinos en qué partes del país, dijo Albert Morales, director político de Latino Decisions. Si la carrera se mantiene reñida, el trabajo que están empezando a hacer las campañas ahora en las comunidades hispanas ahora podría dar grandes dividendos en la pelea por la nominación del partido.

"Va a ser intrigante para muchas personas que no entienden los matices detrás del proceso de selección de delegados", dijo.