Lo sacaron de prisión porque era muy viejo… pero volvió a cometer asesinato

Cuando se suponía que Albert Flick ya tenía suficiente edad como para no cometer ninguna otra fechoría, este hombre de 77 años volvió a ser noticia.

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/ Fuente: TELEMUNDO

Cuando se suponía que Albert Flick ya tenía suficiente edad como para no cometer ninguna otra fechoría, este hombre de 77 años volvió a ser noticia.

Así fue en julio de 2018, cuando el anciano le asestó varias puñaladas a una mujer delante de sus dos hijos. Esta semana a un jurado de Maine le tomó menos de una hora hallarlo culpable de asesinar a Kimberly Dobbie con sus mellizos el 15 de julio de 2018.

De acuerdo con un reporte de CNBC, las cámaras de seguridad del local dieron testimonio de cómo los dos menores de once años corrieron hacia su madre cuando esta era asesinada.

Lo curioso del caso es que antes de quitarle la vida a la señora Dobbie, de 48 años, frente a una lavandería en la localidad de Lewiston, Flick había vuelto a las calles con la anuencia de las autoridades carcelarias pues ya se le consideraba demasiado viejo como para volver a matar.

“Me alegro de que el veredicto haya terminado y me alegro de que [el acusado] nunca podrá volver a caminar por las calles”, declaró James Lipps, un amigo de la víctima, en las afueras de la corte.

No es la primera vez que Flick ataca violentamente a una mujer. En 1979 había asesinado a Sandra, su esposa, en circunstancias sorprendentemente similares, apuñalándola hasta quitarle la vida mientras la hija de la mujer, de doce años, se encontraba cerca, días después de que la mujer le solicitara el divorcio.

Por este crimen, el residente en Westbrook, Maine, que se dedicaba a la elaboración de donas, fue condenado a 30 años tras las rejas, de los cuales cumplió 21 por buen comportamiento.

Luego, tras su liberación, Flick fue declarado culpable de agredir a otras dos mujeres en 2010, por lo que fue condenado a casi cuatro años de cárcel, en contra de las recomendaciones de fiscales y de funcionarios de libertad condicional de ponerlo tras las rejas por al menos ocho o nueve años, pues consideraban que no había mermado su capacidad para hacer el mal.

Pero fue ahí que la justicia consideró que el hombre era demasiado viejo para volver a cometer actos violentos.

“En algún momento, el envejecimiento del Sr. Flick disminuirá su capacidad para involucrarse en este tipo de conducta —dictaminó el juez de la Corte Superior de Maine, Robert E. Crowley—; encarcelarlo más allá de ese tiempo no me parece que tenga sentido desde una perspectiva fiscal o criminológica”.

Sin embargo, se repitió la misma película.

Según la fiscalía, tras haber salido de prisión y haberse mudado a Lewiston, el anciano se había obsesionado con Dobbie, la seguía por la ciudad e incluso comió en el refugio para personas sin hogar donde se alojaba. No obstante, todos coinciden en que ambos no habían entablado una relación.

El fatídico día de su muerte, Dobbie recibió 14 heridas de arma blanca, varias de ellas penetrándole el corazón y un pulmón.

Según The Washington Post, un estudio realizado en 2017 por la Comisión de Sentencias de Estados Unidos encontró que solo el 13.4% de los delincuentes que tenían 65 años o más cuando salieron de la cárcel fueron arrestados nuevamente en el período de ocho años después de su liberación, en comparación con el 68% de los menores de 21 años.

Como puede constatarse, el caso de Albert Flick burla las estadísticas.

La sentencia de Flick está programada para el 9 de agosto. Ese día, el anciano asesino podría enterarse de que le tocan 25 años más detrás de los barrotes.

“Creo firmemente que esto podría haberse evitado —declaró a The Press Herald Elsie Clement, cuya madre fue asesinada por Flick en 1979—. No hay razón para que este hombre haya estado en las calles, no hay razón”.