Los ataques de Trump encuentran eco en la historia de racismo en EEUU, según expertos

Trump asegura que no es "racista" pero sus ataques contra congresistas minoritarias han sido aplaudidos por grupos anti-inmigrantes

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/ Fuente: TELEMUNDO

WASHINGTON.— El presidente Donald Trump ha insistido en que no tiene “un solo hueso” de racismo en su cuerpo, pero su retórica incendiaria contra cuatro congresistas de las minorías ha atizado el debate sobre si EEUU afronta una ola de racismo como antaño.

Los comentarios de Trump contra cuatro mujeres minoritarias recién instaladas en el Congreso a comienzos de este año, han dominado el ciclo de noticias desde el domingo pasado, cuando el mandatario afirmó en su cuenta en Twitter que quien no esté conforme en este país está libre de irse a otra parte.

Sin mencionarlas por nombre, Trump dijo erróneamente que esas congresistas demócratas, Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York; Ayanna Pressley, de Massachusetts; Rashida Tlaib, de Michigan, e Ilhan Omar, de Minnesota, provenían originalmente “de países cuyos gobiernos son una catástrofe completa y total, lo peor, lo más corrupto e inepto en el mundo”.

También les pidió que se regresaran a sus países a arreglar sitios completamente “quebrantados e infestados de crimen”, y que después regresaran a EEUU a mostrar cómo se arreglan los problemas.  

Sólo que, salvo Omar, de origen somalí pero naturalizada estadounidense, las demás congresistas nacieron en EEUU.

El reclamo de “¿Por qué no se regresan de donde vinieron?” y el rechazo al “otro”, al que habla un idioma distinto al inglés, que tiene distinta herencia cultural, que profesa una fe no cristiana, o que tiene posturas políticas distintas, han conformado el hilo conductor entre círculos “nativistas” opuestos a los inmigrantes casi desde la fundación del país.

En una caricatura publicada en la revista "Judge" en 1903, a los inmigrantes se les pinta como criminales y una amenaza nacional. The Ohio State University Billy Ireland Cartoon Library & Museum / Noticias Telemundo

Pero esa postura de rechazo cobró fuerza en la década de 1830 con la llegada de irlandeses a costas estadounidenses. Posteriormente, también los alemanes, italianos, polacos, y chinos, entre otros grupos de inmigrantes, fueron objeto de insultos y falsas acusaciones de “robar empleos”, traer enfermedades, ser un peligro a la seguridad pública, y no querer integrarse al tejido social y cultural del país.

Ahora, los comentarios de Trump también han tocado una vena “nativista” -baste ver la reacción de sus partidarios en las redes sociales contra los migrantes centroamericanos-, pero también han suscitado críticas de que son parte de una estrategia política para sumar votos entre su base electoral.

Después de todo, señalan sus detractores, Trump lanzó su primera campaña presidencial en junio de 2015 con ataques contra los mexicanos, a los que calificó de “violadores” y “criminales”.

Trump ganó en 2016 con ataques a socios comerciales de EEUU y promesas de combatir los cruces ilegales en la frontera y reducir incluso la inmigración legal.

Ante el rechazo a sus ataques, por parte incluso de algunos comentaristas republicanos, Trump ha insistido en que sus comentarios no son “racistas”, sino que son una respuesta a las constantes quejas de esas congresistas, a las que ha acusado de decir “cosas horribles” contra EEUU e Israel.

Pero sus comentarios han encontrado eco en círculos nacionalistas blancos, que desde siempre han visto con recelo a los extranjeros y abogan por una drástica reducción en la inmigración en todas sus formas, en particular de países donde los blancos no son mayoría.

En declaraciones a Noticias Telemundo, el historiador Dan Okrent, autor del libro The Guarded Gate (La entrada vigilada), consideró que EEUU posiblemente se asoma a una nueva ola “nativista”, es decir, continuos ataques contra los extranjeros.

“Podría ser, es algo muy similar a lo que he escrito sobre lo que ocurrió hace 125 años, cuando los inmigrantes del Este y Sur de Europa eran el equivalente de los centroamericanos de ahora, o los inmigrantes de países musulmanes. Fueron satanizados por el establecimiento político, que los calificaba como seres inferiores”, explicó Okrent.

Okrent explica que, a través de la historia, muchos líderes políticos han promovido ideas racistas para justificar restricciones a la inmigración, o han culpado a los extranjeros por los males del país. Así, lo que ocurre ahora no es muy distinto a lo que ocurrió contra otras minorías étnicas en décadas pasadas.

En la década de 1910, por ejemplo, cuando algunos líderes del Congreso de distritos urbanos cuestionaban los argumentos científicos y políticos para excluir a extranjeros, los nativistas inmediatamente los atacaban, destacando su herencia italiana o judía, señaló Okrent.

En 1924, el entonces presidente Calvin Coolidge (1923-1929) promulgó una ley, conocida popularmente como el “Acta Johnson Reed”, que impuso cuotas a la inmigración por origen nacional y excluyó a los inmigrantes asiáticos.

Además, la “Gran Depresión” de la década de 1930 y la Segunda Guerra Mundial, de la mano del recrudecimiento de la política migratoria, restringieron severamente la inmigración europea.

“El que viene de afuera siempre es cuestionado o retado en tiempos de crisis, porque a alguien se le tiene que culpar. Ahora el presidente (Trump) ha escogido esto (de los inmigrantes) como un blanco al que culpar”, observó.

Normalmente, la tendencia ha apuntado a que surge una “ola anti-inmigrante” cada vez que EEUU registra un fuerte declive económico, pero ahora Trump se jacta de que, gracias a sus políticas, la economía estadounidense está mejor que nunca.

Al respecto, Okrent consideró que la situación de ahora “es una anomalía… que yo sepa, no habíamos experimentado algo semejante”, y la única manera de combatir esta retórica es recordarle a los políticos que sus ancestros también fueron denigrados.

Por su parte, Michael Cornfield, de la Universidad de George Washington, dijo a la cadena de radio pública “NPR”, que la idea de que “no hay espacio para nadie más, o que esta gente no se parece a nosotros” se ha expresado de distintas maneras pero se remonta al lado obscuro de la historia del país.

Los tiempos cambian pero estas frases, tan simples como ambiguas, no pierden su potencia precisamente por el mensaje de desprecio que acarrean, según Cornfield.

"Responden a ese temor de que, de alguna manera, el país se está llenando demasiado, o que la mezcla de etnias y razas solo va a agravar las cosas… con estas frases, le pides a la gente que se olvide del contexto y de opciones políticas, y que se enfaden con gente que lucen o suenan distintos” al estadounidense blanco, afirmó Cornfield.

Tras el malestar generado por los ataques de Trump, la Cámara de Representantes, bajo control demócrata, aprobó ayer una resolución de condena no vinculante, más para efecto simbólico que para frenarlos en el futuro.

En la votación de 240-187, sólo cuatro republicanos , Will Hurd, de Texas; Brian Fitzpatrick, de Pensilvania; Fred Upton, de Michigan, y Susan Brooks, de Indiana, votaron a favor de la medida junto a los 235 demócratas y. un independiente.

Trump, que prevé convertir el combate a la inmigración ilegal en tema para su campaña de reelección en 2020, elogió anoche a los legisladores que acataron su consejo, hicieron frente común, y votaron en contra de la medida.

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