El Chapo no tiene superpoderes pero seguirá en su celda de castigo. Aunque tendrá una sorpresa: verá a su madre

La madre de El Chapo ha conseguido visado para visitarle. Pero el narcotraficante ha visto rechazadas sus sorprendentes peticiones al juez.

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Joaquín Guzmán, apodado El Chapo y condenado en febrero por narcotráfico y conspiración para cometer asesinatos como capo del cártel mexicano de Sinaloa, aguarda en una cárcel de Nueva York a conocer el 25 de junio la sentencia que probablemente le enviará el resto de su vida a una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos.

Sus abogados denunciaron en mayo (ya lo habían hecho anteriormente sin éxito) las condiciones “crueles e inusuales” en las que el narcotraficante se encuentra encerrado en Nueva York, solicitando mejoras concretas al juez federal encargado del caso, Brian Cogan.

La Fiscalía, sin embargo, se opuso, alegando que sus peticiones, y en especial la de hacer ejercicio al aire libre, son “problemáticas” porque podrían servirle para planear su escapatoria.

“El acusado ya ha planeado y ejecutado con éxito complicadas fugas de dos penales de alta seguridad [en México]”, ha indicado en su escrito, en una ocasión mediante “un sofisticado túnel ventilado de más de una milla”. “Ciertamente, una fuga a través del tejado, usando un helicóptero o un modo similar sería simple en comparación”, concluyó la Fiscalía.

Los abogados del Chapo replicaron, irónicamente, que carece de superpoderes: “Guzmán no tiene una visión especial”, ha indicado la letrada Mariel Colón, explicando que la cárcel está rodeada de edificio altamente vigilados, lo que evitaría que un cómplice pudiera acceder a través de los tejados a la zona recreativa.

Nada parece haber dicho, según el diario New York Post, de la posibilidad de que un cómplice pudiera usar un helicóptero para ayudarle a escapar, una vez conocido a través de la prensa o los abogados que El Chapo podría salir a la zona recreativa al aire libre de la prisión.

El juez, en cualquier caso, ha rechazado la petición del narcotraficante, aludiendo precisamente al riesgo de fuga.

El Chapo quería tener acceso a al menos dos horas a la semana de recreo al aire libre. Además, pidió poder usar el sistema económico interno que permite a los presos comprar bienes; adquirir seis botellas de agua a la semana; y un par de tapones para los oídos que le alivien el dolor y le ayuden a dormir.

Según denuncia su letrada, Guzmán lleva 27 semanas encerrado en un centro correccional de Nueva York en una celda de aislamiento, lo que, en su opinión, viola la octava enmienda de la Constitución, que prohíbe castigos crueles o inusuales. Además, insiste, su comportamiento en prisión ha sido “ejemplar”.

La abogada denuncia que lleva más de medio año encerrado en una celda pequeña y sin ventanas, de 10 x 8 pies; sólo se le permite una hora de ejercicio al día, de lunes a viernes y en solitario también, en otra celda que sólo contiene una bicicleta estática; y no ha tenido acceso a luz natural o aire libre.

Además, las luces de su celda están siempre encendidas, lo que le impide dormir, a lo que se suma, dice, el ruido constante del aire acondicionado.

Por todo ello, y especialmente por la falta de luz naturales y aire fresco, sufre según la abogada síntomas de fatiga mental, por lo que hay repetirle las cosas muchas veces ya que parece ser incapaz de entender lo que se le dice. Se queja además de dolores de cabeza y oídos.

Se queja además de que no le alimentan apropiadamente como a otros presos, y no le permiten comprar botellas de agua (sólo ha recibido 22 en seis meses), lo que le molesta especialmente porque las cañerías de la prisión (que tiene casi medio siglo de historia) dan sabor a moho al agua del grifo.

A el Chapo, de 62 años, no le espera previsiblemente un futuro mejor.

El penal en el que podría acabar sus días cuando sea sentenciado, ubicado en Florence, a 90 millas de Denver, es conocido como “el Alcatraz de las Rocosas”. Abrió en 1994 y alberga a 400 reos en unidades de control que funcionan como prisiones dentro de la prisión.

Los presos pasan 23 de las 24 horas del día en celdas de confinamiento, solos y aislados por completo de cualquier persona y del mundo exterior. Así no sólo evita que hasta expertos en fugas como El Chapo puedan escapar, sino que también se previene que puedan amenazar a nadie en el exterior.

Entre los presos confinados en esa prisión de Colorado están Ramzi Yousef, responsable del atentado de 1993 contra el World Trade Center de New York; el terrorista del maratón de Boston, Dzhokhar Tsarnaev; Ted Kaczynski, apodado Unabomber; o el terrorista del zapato, Richard Reid, intentó hacer estallar en un avión una bomba que escondía en su calzado.

Antes de conocer su sentencia, en cualquier caso, podría recibir la visita de su madre, Consuelo Loera, que ha obtenido este sábado permiso de la embajada estadounidense en la Ciudad de México. Tanto ella, de 91 años y en silla de ruedas, como sus dos hijas, han logrado un visado humanitario.

Lleva cuatro años sin ver a su hijo.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, medió para que consiguiera el visado, según informa el diario USA Today.

El Chapo no ha sido condenado a muerte porque el acuerdo por el que fue extraditado de México a Estados Unidos lo impide.

Firmado en 1978, este acuerdo estipula que, “cuando la ofensa por la que se requiere la extradición sea castigable con la pena de muerte bajo las leyes de quien la pide pero las leyes de a quien se le pide no lo permitan, podrá ser denegada a menos que se asegure que no se impondrá y, si se impone, no se ejecutará”.

El artículo 22 de la Constitución mexicana prohíbe “las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes” y otros castigos. así, antes de extraditar a el chapo, el Gobierno mexicano dijo haberse asegurado de que no sería condenado a muerte en Estados Unidos.