El ataque económico de Trump contra México disparará los precios de autos, alimentos y otros productos

El presidente quiere castigar a México por la inmigración ilegal, pero puede terminar dañando seriamente a los estadounidenses. Le explicamos cómo.

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/ Fuente: TELEMUNDO

El presidente, Donald Trump, está convencido que los aranceles que planea imponer a México crearán empleos y reducirán la inmigración ilegal, pero su anuncio ya ha afectado negativamente a los mercados y terminará golpeando a los consumidores por un alza en los precios de los vehículos, electrodomésticos y alimentos importados de ese país, advirtieron este viernes expertos.

Su amenaza de imponer aranceles de forma gradual a partir del 10 de junio si México no frena la inmigración ilegal en la frontera común desató críticas de líderes de ambos partidos, grupos cívicos y pro-inmigrantes y del empresariado, además de poner en riesgo la aprobación del nuevo tratado comercial con México y Canadá.

Apoyándose en una ley federal de 1977, Trump quiere imponer aranceles en todas las importaciones mexicanas por un 5% , que subirían ese mismo porcentaje paulatinamente hasta alcanzar el 25% de forma permanente en octubre próximo.

El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador podría presentar una queja ante la Organización Mundial de Comercio dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA en inglés), u otro panel de disputas dentro del mismo.

México es el segundo mercado para las exportaciones de EE UU y podría tomar represalias contra los productos que exportan a México unos 27 estados estadounidenses,  incluyendo algunos bajo control republicano como Texas y Iowa.

Es además el principal mercado para las exportaciones de estados fronterizos como California, Texas y Arizona.

Aranceles del 25% subirían los precios de los aguacates, cerveza y otros populares productos de consumo en esos estados, según expertos.

Una pesadilla económica

Las empresas estadounidenses no absorberían posiblemente el alza en los precios de los productos importados sino que la trasladarían a los consumidores, o eliminarían empleos para compensar la subida de costes, perjudicando el crecimiento económico.

Los aranceles terminarían así perjudicando a las empresas y consumidores en Estados Unidos, y las repercusiones económicas opacarían el legado que quiere destacar Trump para su reelección en 2020, según expertos consultados hoy por Noticias Telemundo.

Rob Scott, principal analista económico del Instituto de Política Económica (EPI, por su sigla en inglés),  afirmó que, con seguridad, si EE UU se mantiene por este sendero, los consumidores pagarán entre un 20% y un 30% más por los vehículos -o más, conforme suban los aranceles-, y sufrirán un alza en los precios de computadoras y componentes electrónicos, y refrigeradoras y lavadoras, entre otros electrodomésticos.

“Es una calle de doble vía, porque exportamos e importamos de México; al principio el impacto sería pequeño pero si los aranceles llegan al 25%, como amenaza Trump, eso pondrá en riesgo nuestro comercio y lo pagaríamos caro con pérdida de empleos”, añadió.

Según datos de la Oficina del Representante Comercial de EE UU, el intercambio comercial con México en 2018 fue de 671.000 millones de dólares, de los que casi 372.000 millones fueron por importaciones.

Con base a esa última cifra, los aranceles de Trump de entre el 5% y el 25%, de aplicarse, representarían un impuesto adicional para los consumidores de entre $18.600 millones y $93.000 millones entre junio y octubre.  

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Pero, según Scott, el monto será mayor, si se toma en cuenta que muchos productos “cruzan la frontera en múltiples ocasiones”.

La hoja de datos de la USTR muestra que en 2018 las principales importaciones de México fueron vehículos y refacciones, maquinaría eléctrica, maquinaria industrial, fósiles minerales, e instrumentos ópticos y médicos, en ese orden.

De entre las importaciones agrícolas, que tuvieron un valor de 26.000 millones de dólares en 2018, las principales fueron las verduras, frutas frescas, vino y cerveza, meriendas, y frutas y verduras procesadas.

Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles en el mundo, dijo hoy en un comunicado que estos aranceles “son un impuesto para los consumidores estadounidenses y provocarán un alza en los precios y también amenazarán el crecimiento de empleos”.

Sus fuertes inversiones a largo plazo en EE UU se verían perjudicadas por estas restricciones comerciales, agregó Volkswagen.

La noticia de los aranceles -que se suma a la incipiente guerra comercial con China- sacudió hoy a los mercados internacionales, provocando caídas en las acciones de Volkswagen, Mazda, Nissan, Ford y General Motors. También hubo caídas en los índices de Dow, S&P y Nasdaq.

Tanto la Cámara de Comercio como sus afiliadas en todo el país y otros grupos del empresariado, urgieron a la Administración a que reevalúe una medida que sólo perjudicará a la economía nacional.

“Es que, como han dicho legisladores de ambos partidos, el comercio y la inmigración son asuntos separados y así deben tratarse. Dicen que cuando a EE UU le da catarro, México pesca una neumonía, y si esto empuja a México a una recesión, o algo peor, entonces se alentaría la emigración ilegal”, advirtió Scott.

Por su parte, Shannon O´Neil, vicepresidenta para asuntos de América Latina del Concejo de Relaciones Exteriores, dijo que "es difícil imaginar que Trump cumpla con esto por el costo que tendrá para su base, para los consumidores, para los tejanos, los trabajadores en las fábricas y para los agricultores si México responde igual". 

"Le está pidiendo a un país con mucho menos recursos a que lidie con un problema con el que también le cuesta lidiar a EE UU. Esta postura de hombre duro le sirvió en 2016 y vuelve a ella" por todo el asunto de la trama rusa y su propia reelección en 2020, enfatizó O´Neil. 

La solución es atender las causas de la emigración desde la región, según la experta.

Daniel Restrepo, analista del Centro para el Progreso Estadounidense, señaló que los aranceles “no tendrán ningún efecto sobre los flujos migratorios”.

“La única manera de reducir de manera sostenible los niveles de inmigración es invertir en el desarrollo económico” en Centroamérica, y todo lo demás “son sólo propuestas para azuzar a la base” de Trump, afirmó Restrepo, exasesor para asuntos de América Latina de la Administración Obama.

La vista desde el Congreso

La Casa Blanca inició ayer la cuenta regresiva de 30 días para enviar al Congreso el nuevo pacto comercial suscrito entre EEUU, México y Canadá (USMCA, en inglés, o T-MEC), en reemplazo del TLCAN, pese a que los demócratas y la mayoría de los sindicatos se oponen a su versión actual.

El uso de aranceles como arma política ha levantado ampollas en México y tampoco ha sentado bien entre legisladores de ambos partidos, que advierten de que esto pondría en peligro la aprobación del nuevo pacto, con lo que cuenta Trump para sus esfuerzos de reelección en 2020.

El senador republicano por Iowa y presidente del influyente Comité de Finanzas del Senado, Chuck Grassley, ha dicho que la decisión de Trump supone “un uso indebido de la autoridad presidencial” respecto al manejo de aranceles, que además podría “perjudicar seriamente” el voto del pacto comercial en el Congreso.

Para Grassley, una mejor alternativa sería un impuesto a las remesas que envía la diáspora mexicana a sus familias en México.

Su colega de Iowa, la senadora Joni Ernst, advirtió que los aranceles perjudicarán cualquier avance para la aprobación del nuevo pacto comercial que, a su juicio, “daría una muy necesaria certidumbre a la comunidad agrícola”.

Por su parte, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, un firme aliado de Trump, ha decidido no desafiar abiertamente al mandatario, al indicar que los demócratas son responsables de la “grave crisis humanitaria” en la frontera y que cualquier propuesta que afecte la vital relación económica entre EEUU y México “merece una seria examinación”.

El legislador demócrata por Arizona, Raúl Grijalva, advirtió que la “temeraria” decisión de Trump perjudicaría a la economía de su estado y del país, y “es otro esfuerzo por agravar la crisis en la frontera y explotarla para su ganancia política”.

 A juzgar por sus mensajes hoy en Twitter, Trump ha hecho caso omiso a las advertencias de su propio partido, convencido de que los aranceles ayudarán a regresar empleos de la industria automotriz. 

Hace apenas dos semanas, Trump había cedido a las presiones y levantó los aranceles impuestos a las importaciones de acero y aluminio de México y Canadá, como condición para que el Congreso le dé el visto bueno al T-MEC.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, viajó hoy a Washington para una serie de reuniones de emergencia con funcionarios de la Administración por considerar que “el trato hacia México es injusto y no tiene sentido económico para nadie”.

Ebrard indicó que habrá una "cumbre" sobre la disputa migratoria con el secretario de Estado, Mike Pompeo, y otras autoridades de la Administración Trump, el próximo miércoles.