Tim Ryan, el candidato del Medio Oeste que desafía a Trump en su propio terreno

En inmigración, ha dicho que está codo a codo con los progresistas. Pero también ha destacado la importancia de la seguridad fronteriza. Le preocupa, sobre todo, el tráfico de drogas.

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/ Source: TELEMUNDO

¿Quién ganaría en una elección una a uno contra Donald Trump, suponiendo, como todo parece indicar, que consiga la nominación de su partido para las elecciones presidenciales de 2020?

Es la pregunta que millones de votantes demócratas se hacen de cara a las elecciones primarias en su partido el próximo año. Tim Ryan cree que él podría ser esa persona.

Ryan es un legislador demócrata de 45 años, un hombre de familia con una esposa y tres hijos (dos hijastros), abogado de profesión. Pero, más importante para su apuesta presidencial, se presenta a sí mismo como un miembro de la comunidad de la clase trabajadora del Medio Oeste, una región que probablemente determinó la victoria de Trump en 2016.

Sus raíces están en Nyles, Ohio, una pequeña ciudad en el corazón de una región industrial en agonía. No se puede explicar a Ryan ni su decisión de competir por la presidencia, sin antes entender por lo que pasó este legislador en su etapa formativa como político.

Ryan hizo su debut como legislador en 2001, cuando sirvió en el Senado estatal por dos años. En 2003 fue elegido por Ohio en la Cámara Baja del Congreso federal, puesto que mantiene. En total, ha sido reelegido por nueve términos consecutivos.

Durante los primeros años de su legislatura el Medio Oeste comenzó una profunda transformación, que hoy por hoy continúa afectando a miles. A principios de este siglo, en lo que hoy se conoce como el cinturón del óxido, cientos de fábricas, agobiadas por la competencia de países como China y México, comenzaron a despedir a sus trabajadores. Algunas quebraron, otras se fueron del país. Y miles perdieron sus empleos.

Este año, por ejemplo, una planta de General Motors en Youngstown (Ohio) cerró definitivamente, después de 50 años de operaciones, dejando a unos 1.700 trabajadores en paro. Precisamente ese es el sitio donde Ryan hizo su primer acto de campaña, en abril.

Aunque el primer anuncio de que competiría se hizo en el programa The View de la cadena ABC en los primeros días de abril, fue el discurso que pronunció en Youngstown el que delineó los contornos de su campaña y dejó en evidencia que buscaría el voto de la clase trabajadora del Medio Oeste.

“Hemos estado divididos por mucho tiempo, y esa división ha evitado que seamos nuestra mejor versión de nosotros mismos”, dijo Ryan ante cientos de personas que se congregaron en la antigua planta de  General Motors para escuchar su primer discurso. “Quiero que nos unamos como país, quiero que nos hagamos cargo del futuro de este país, somos un gran país y podemos lograrlo si nos unimos”.

Ohio es uno de los llamados estados bisagra. Esos que por el tamaño de su población envían más compromisarios al Colegio Electoral, que es el órgano que elige al presidente (no el voto directo), y por naturaleza política tienden a la alternancia partidista.

En 2016, Trump ganó Ohio.

“Los estados bisagra son mis estados. Los estados bisagra son sus estados...” y van a comenzar a gobernar el país, dijo Ryan en el discurso de Youngstown.

Pero Ryan enfrenta un arduo y empinado camino hasta la cima. En tiempos de gran polarización, no está claro que su mensaje moderado y su bandera de unidad estén aumentando su popularidad. Las encuestas más recientes lo ubican en el fondo de las preferencias demócratas.

Con apenas el 1% de las intenciones de voto, Ryan se encuentra por debajo de candidatos que han visto bajar su popularidad como Beto O’Rourke (3%), y al nivel de aquellos cuyas campañas no han tenido la resonancia esperada, como el empresario Andrew Yang (1%), según la encuesta nacional en línea de Harvard/Harris (con un margen de error de más, menos 5%).

En inmigración, ha dicho que está codo a codo con los progresistas. Pero también ha destacado la importancia de la seguridad fronteriza. Le preocupa, sobre todo, el tráfico de drogas.

“En Ohio tenemos una crisis de opiáceos. La gente se está muriendo a diestra y siniestra y tenemos que asegurarnos de que esas drogas no lleguen a nuestro país”, dijo a PBS.

Como legislador, Ryan ha votado en contra de permitir que grupos armados privados patrullen la frontera con México para impedir la entrada de inmigrantes indocumentados; en contra de que los hospitales puedan reportar a los indocumentados con las autoridades de inmigración; en contra de que los dreamers o soñadores deban ingresar al ejército para convertirse en ciudadanos, siguiendo la recomendación de la Asociación de Libertades Civiles Americanas; y a favor de construir barreras físicas en la frontera con México.

Ryan está a favor de que los soñadores, migrantes que llegaron de manera irregular cuando sus padres los trajeron de niños, actualmente protegidos de la deportación por el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, que Trump ha intentado cancelar, reciban una solución definitiva.

Los soñadores "son el epítome de quien queremos que venga a Estados Unidos", dijo el legislador en el foro Heartland en Iowa a finales de marzo. Sin embargo, no ha especificado qué propuesta concreta respaldaría para ayudarlos.

En un campo demócrata superpoblado no ha sido fácil para los candidatos distinguirse, pero Ryan y el resto de los aspirantes tendrán la oportunidad de destacarse frente a sus potenciales electores durante el primer debate demócrata televisado este miércoles 26 de junio, que se transmitirá en español por Noticias Telemundo.