El Senado de Florida aprueba la ley de inmigración contra las ciudades santuario

"Puede ser extremadamente inseguro para personas que no sean de raza blanca". Lo habían intentado antes, pero esta es la primera vez que lo han logrado en un estado donde incluso los republicanos respaldaban a los indocumentados.

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/ Fuente: TELEMUNDO

Uno de cada cinco residentes de este estado es inmigrante. La mayoría provienen de países de habla hispana como Cuba, Venezuela, México o Perú; también los hay del caribe francófono y anglosajón, Haití, Barbados, Trinidad y Tobago.

Pero todos tienen algo en común: mucho que perder con una nueva legislación, que se acerca mucho a la política antiinmigrante del presidente, Donald Trump, ratificada por el Congreso estatal este viernes.

Nos referimos, por supuesto, al estado de Florida. Uno de los campos de batalla más peleados en cada elección presidencial, donde los votos que el estado envía al Colegio Electoral frecuentemente terminan por inclinar la balanza hacia uno u otro bando.

Los proyectos aprobados, SB-168 y HB-527, exigen que todas las agencias estatales, gobiernos municipales y departamentos de policía no sólo cumplan con la ley federal de inmigración, sino que también trabajen con agencias federales como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) para detener y deportar a los inmigrantes.

En el pasado reciente ha sido el Partido Republicano quien ha dominado la política tanto a nivel estatal como en las elecciones presidenciales. Y ha sido el presidente del partido, Joe Gruters, quien ha impulsado la ley.

Pero, hasta ahora, los republicanos de Florida siempre se habían cuidado de no alienar a los inmigrantes.

En 2014, los legisladores de este partido votaron a favor de que los jóvenes indocumentados recibieran fondos para acudir a las universidades públicas. Un año antes, según reporta el diario The New York Times, aprobaron una ley para que los indocumentados pudieran sacar licencias de conducir, aunque el Gobernador en turno terminó vetándola.

La llegada de Trump al poder, sin embargo, marca una nueva etapa del Partido Republicano, mucho menos favorable a la inmigración, incluso en estados como Florida.

En Miami, la ciudad más densamente poblada de Florida, el número de arrestos de inmigrantes por parte de los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) ha crecido un 76% en el último año fiscal (entre octubre de 2016 y septiembre de 2017), el mayor aumento desde la llegada de Trump a la Casa Blanca.

La nueva legislación además exige "la derogación de políticas santuario" y prohíben a funcionarios electos aprobar políticas de refugio que impidan la cooperación con las autoridades federales de inmigración.

Con los polémicos "detainers" del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), esta agencia espera que las policías locales retengan a indocumentados que suelen ser arrestados por delitos menores durante más del tiempo establecido por la ley, sin la orden de un juez, y con el propósito de su deportación.

Pese a que durante los últimos años se habían presentado iniciativas similares en el Legislativo de Florida, de mayoría republicana, es la primera vez que logra su aprobación.

El miércoles, tras días de acalorados debates, la Cámara de Representantes dio el visto buena a la polémica ley. Ahora, lo único que falta para que entre en vigor es la firma del gobernador, el republicano Ron DeSantis, quien se ha manifestado a favor.

El Partido Demócrata y organizaciones civiles han protestado por la medida.

"La aprobación de este proyecto de ley en el senado es una traición a las comunidades inmigrantes de Florida y traerá graves consecuencias económicas en el futuro”, dijo la representante demócrata Luisana Pérez.

Es un ataque a los inmigrantes que han tenido que huir de países como Venezuela y Cuba, y buscan refugio en nuestro estado”, agregó Pérez.

Los demócratas vaticinaron que la ley afectará negativamente a la economía del estado. Pues gran parte de la industria de la agricultura y el turismo dependen de la mano de obra extranjera.

A mediados de febrero de este año, una quincena de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes emitieron una alerta de viaje para todos los indocumentados del país que pensaran visitar Florida.

“El viaje a todas las áreas del estado de Florida debe realizarse con extrema precaución, ya que puede ser extremadamente incómodo y/o inseguro para personas que no sean de raza blanca, personas que hablan con acento o que padezcan de cualquier impedimento verbal, y viajeros internacionales”, asegura el aviso.