Esta familia quiere que el muro de Trump pase por su rancho. Otras se oponen tajantemente

¿Usted dejaría que Trump construyera parte del muro con México en su propiedad? -“No hay nada que me gustaría más”, dice una familia. -“Ni aunque me pagara un billón de dólares”, dice esta otra. ¡Descubra por qué piensan tan distinto!
Personas escalando el muro fronterizo/AP
Personas escalando el muro fronterizo/APAP / AP

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/ Fuente: TELEMUNDO

Los Johnson, una familia de Nuevo México que ha vivido al lado de la frontera por más de 100 años, de acuerdo con el reporte de la televisora local KOAT 7, han invitado al presidente, Donald Trump, a que construya una porción del muro fronterizo en su propiedad.

Su terreno colinda con México a lo largo de ocho millas y, aunque buena parte ya tiene barreras instaladas como obstáculos anti-vehículos y abundante alambre de acero con púas, aseguran que no es suficiente.

Los Johnson dicen que con suelen ver con frecuencia cómo la Patrulla Fronteriza persigue vehículos que pasan por su terreno a alta velocidad, arroyando a su paso el alambre de púas. Se trata, según esta familia, de inmigrantes que han cruzado ilegalmente y buscan evadir a las autoridades a toda costa.

“Cuando quieren salirse con la suya, no hay nada en su camino que los detenga”, dijo Brandy Johnson a la televisora de Albuquerque, Nuevo México. De las ocho millas fronterizas, cinco están protegidas con obstáculos de concreto que impiden la entrada de vehículos, pero las millas restantes que están resguardadas con el alambre de acero son vulnerables a los automóviles.

Los Johnson afirman que han tenido este problema por décadas y creen que la construcción de un muro, como ha propuesto Trump, pondría un fin a todo esto. “No hay nada que nos gustaría más que ver construido este muro en nuestra propiedad”, dijo Russell Johnson.

Otras familias 

Mientras que los Johnson claman por el muro de Trump, otras familias que viven al lado de la frontera se han opuesto a su construcción, amenazando incluso con ir a las cortes.

“Podría darme un billón de dólares y no lo tomaría", dijo Eloisa Cavazos a la agencia de noticias The Associated Press en enero. “No se trata de dinero," añadió esta mujer de Texas que, como muchos propietarios, se opone al proyecto.

Tal es el caso de la capilla La Lomita en el Valle del Río Grande, que podría desaparecer si las autoridades llevan a cabo un plan para crear una “zona de control” donde no haya ninguna edificación.

La Oficina de Protección de Aduanas y Fronteras (CBP, en inglés) quiere despejar un área de 150 pies frente a cualquier nueva barrera para crear una "zona de control" con caminos de acceso, cámaras e iluminación.

El padre Roy Snipes dirige las oraciones todos los viernes para que se salve su capilla. Con un sombrero de vaquero con su túnica blanca y una cruz de metal, es conocido localmente como el "sacerdote vaquero" y, a veces, toma un barco en el Río Grande para ir de su casa a la capilla.

"Envenenaría el agua", dijo Snipes a la Associated Press. "Todavía sería un lugar sagrado, pero sería un lugar sagrado que fue profanado".

Los 60 acres (0.25 kilómetros cuadrados) de la familia Cavazos fueron comprados por primera vez por su abuela hace 60 años.

Alquilan una parte de la propiedad a inquilinos que han construido casas pequeñas o han traído remolques, cobrando a algunos tan sólo 1.000 dólares al año. Viven de las ganancias de la tierra y temen que una cerca disuadiría a los inquilinos y convertiría sus propiedades en "tierras de nadie".

"Todos nos dicen que vendamos y vayamos a un lugar mejor", dijo Eloisa Cavazos. "[Pero] esto es el cielo para nosotros".