Kavanaugh pide perdón por su tono y palabras en el Senado y promete ser un juez imparcial

"Fui muy emocional, más que nunca, puede que demasiado en ocasiones; sé que mi tono fue duro, y hubo algunas cosas que debería no haber dicho", asegura en una tribuna periodística

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“Soy un juez independiente e imparcial”. Así se titula la tribuna de opinión publicada este jueves por el diario The Wall Street Journal y firmada por Brett Kavanaugh, candidato a la Corte Suprema que debe ser confirmado o rechazado por el Senado en las próximas horas tras ser acusado de abuso sexual.

“Un buen juez debe ser un árbitro, neutral e imparcial, que no favorece a ningún partido político, litigante o política”, asegura Kavanaugh, que durante su comparecencia ante el Senado para defenderse de las alegaciones en su contra atacó con furia al Partido Demócrata, acusándole de instigar una campaña de engaños para apartarle del cargo vitalicio de juez de la Corte Suprema.

“Durante los últimos 12 años”, añade, “he seguido la ley, no he decidido los casos basándome en preferencias personales o políticas”.

“La Corte Suprema nunca debe ser vista como una institución partidista”, asegura, “los magistrados no se sientan en lados opuestos de un pasillo, no se reúnen en habitaciones diferentes. Como he dicho en repetidas ocasiones, si se me confirma para la corte, seré parte de un equipo de nueve, comprometido a decidir los casos de acuerdo con la Constitución y las leyes de los Estados Unidos. Siempre me he esforzado por ser un jugador de equipo”.

“He sido sometido a alegaciones erróneas y a veces malvadas; mi etapa en la escuela y en la universidad, hace más de 30 años, ha sido ridículamente distorsionada; mi esposa y mis hijas han recibido amenazas viles y violentas”, se lamenta.

Por ello, se justifica, su testimonio ante el Comité Judicial fue “una potente y apasionada negativa” a esas acusaciones, y la respuesta a las preguntas de los senadores reflejó su “abrumadora frustración por ser acusado falsamente y sin pruebas”. “Mi testimonio y respuestas reflejan mi profunda angustia por la injusticia de las alegaciones”, concluye.

“Fui muy emocional, más que nunca, puede que demasiado en ocasiones; sé que mi tono fue duro, y hubo algunas cosas que debería no haber dicho. Espero que todo el mundo entienda que estaba allí como un hijo, un marido y un padre”, añade.

Y termina prometiendo que se puede contar con él para ser “el mismo tipo de juez y persona” que ha sido durante sus 28 años de carrera, “independiente y con la mente abierta y dedicado a la Constitución y al bien público”.