Esta es la lección de un millón de dólares hecha por el científico más famoso acerca de Dios

Un año antes de su muerte, Albert Einstein dejó escrita una carta sobre Dios y la religión que ahora puede valer más de un millón de dólares. Esto es lo que dice.
Albert Einstein
** ARCHIV ** Albert Einstein schreibt am 14. Januar 1931 eine Dichteformel der Milchstrasse an die Tafel des Carnegie Institut des Mt. Wilson Observatoriums in Pasadena, Kalifornien. Quantenverschraenkung, gewissermassen die Grundlage des aus der Serie 'Raumschiff Enterprise' bekannten Beamens von Gegenstaenden und Personen, gehoert zu den faszinierendsten und merkwuerdigsten Phaenomenen der Physik. Albert Einstein nannte sie die "spukhafte Fernwirkung". "Im Grund laeuft das, was wir hier machen, hinaus auf: 'Beam me up, Scotty'", sagt Karsten Danzmann: "Zwei Koerper an verschiedenen Stellen, die ohne voneinander zu wissen das Gleiche tun." Physiker Danzmann leitet das Albert-Einstein-Institut (AEI) in Hannover, die experimentelle Aussenstelle des Potsdamer Max-Planck-Instituts fuer Gravitationsphysik, (AP Photo) ** zu unserem KORR. ** --- ** FILE ** Dr. Albert Einstein writes out an equation for the density of the Milky Way on the blackboard at the Carnegie Institute, Mt. Wilson Observatory headquarters in Pasadena, Calif., on Jan. 14, 1931. (AP Photo)ASSOCIATED PRESS / ASSOCIATED PRESS

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Albert Einstein (1879-1955), probablemente el científico más relevante del siglo XX, escribió un año antes de su muerte una carta al filosofo Eric Gutkind sobre Dios y la religión. La misiva, que causó sensación cuando fue subastada por primera vez en 2008 (entonces se adjudicó por 404.000 dólares), saldrá a la venta de nuevo en diciembre.

Éste es un párrafo sobre dios, la religión y el judaísmo:

“La palabra Dios, para mí, no es sino la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia es una recopilación de leyendas honorables pero primitivas cuando no realmente infantiles. Ninguna interpretación, por afinada que sea, puede hacerme cambiar de opinión. Esas interpretaciones refinadas son muy diversas dependiendo de su naturaleza, y apenas tienen nada que ver con el texto original. Para mí, la religión judía, como el resto, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y los judíos, entre los que me alegro de contarme, y con cuya mentalidad siento una profunda afinidad, no tienen para mí cualidades diferentes al resto de personas. En mi experiencia, no son mejores que el resto de grupos humanos, aunque están protegidos de los peores cánceres por la falta de poder. Aparte de eso, no veo en ellos nada que les haga los elegidos”.

Según relata el diario The Washington Post, Einstein era de niño un devoto judío que escribía oraciones al Señor de camino a la escuela. Cambió cuando, con 13 años, empezó a interesarse por las matemáticas y la filosofía y abandonó su fervor religioso, aunque siguió creyendo en una “religión cósmica”, que definía como “un asombro extático por la armonía de la ley natural, que revela una inteligencia tan superior que, comparada con ella, todo el pensamiento sistemático y las acciones de los seres humanos supone un reflejo insignificante”.

“No puedo concebir un Dios que premie o castigue a sus criaturas, o tenga una voluntad como la que experimentamos nosotros”, escribió en 1931.