Fiestas y asaltos sexuales: las mujeres de las escuelas católicas del área de Washington rompen la "cultura del silencio"

"Muchas de nosotras pensamos que estábamos solas -aseguró una graduada de una escuela católica para niñas que dijo haber sido violada en una fiesta-. Pero no lo estábamos".

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En la década del ochenta, Christine "Cricket" Keating tenía un círculo muy unido de amigas en el condado de Montgomery, Maryland, pero había algunas cosas de las que nunca conversaron.

Keating y sus amigas, compañeras de la Escuela Preparatoria Visitation de Georgetown y de otras escuelas católico-romanas del área, formaron parte del mismo grupo privilegiado en el que estaban Brett Kavanaugh y Christine Blasey Ford, aunque Keating no era amiga de ellos.

En aquella época, las fiestas con alcohol y las borracheras eran la norma, aseguran Keating y sus compañeras de escuela.

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Pero no fue hasta este mes -luego de que Ford alegara públicamente que Kavanaugh la atacó en una de esas fiestas hace más de tres décadas, y que él lo negara con vehemencia- que las mujeres que asistían a esas fiestas siendo adolescentes comenzaron a compartir sus propias historias de asaltos sexuales, de vergüenza y del miedo que las mantuvo calladas.

Muchas ahora están mirando de otra manera sus experiencias y están lidiando con una nueva comprensión de las malas conductas que ocurrieron hace décadas.

"Tuvimos una fuerte red de amistad y, sin embargo, hubo una cortina de silencio", dijo Keating, quien se graduó de Georgetown Visitation en 1985 y ahora se siente horrorizada por lo que relatas en grupos privados de las redes sociales sus compañeras.

Ford, dice, "está rompiendo esa cultura del silencio".

Esta semana, una docena de las mujeres que asistieron a escuelas preparatorias católicas y privadas en el área del condado de Montgomery en la década de 1980 hablaron con NBC News. Siete de ellas aceptaron hacerlo sin anonimato.

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Estas mujeres - casi todas firmaron una carta abierta apoyando la acusación de Ford- compartieron sus recuerdos de cervezas, fogatas y casas de playa sin supervisión, donde el consumo excesivo de alcohol alimentó comentarios y comportamientos sexualmente inapropiados y ataques de los que nunca más se volvió a hablar.

Ellas dicen que otras les advirtieron sobre agresiones de los varones de las escuelas católicas vecinas, en particular de la Escuela Preparatoria Georgetown, a la que asistió Kavanaugh. Criadas desde muy temprana edad en su comunidad adinerada y católica para permanecer castas, ellas creían que cualquier cosa que comprometiera esa castidad era culpa suya, incluso si eran forzadas.

Historias de antiguas alumnas de Holton-Arms School, donde Ford se graduó, así como de Georgetown Visitation, School of the Sacred Heart de Stone Ridge y otras, están apareciendo en artículos de noticias y de opinión, así como en grupos cerrados de Facebook como "We believe her too”, que fue iniciado por una alumna de Stone Ridge y que cuenta con 117 miembros.

Después de leer las historias de otras mujeres en uno de estos grupos de Facebook, una graduada de Stone Ridge compartió por primera vez con algunos miembros que fue violada en 1982 en una fiesta de la escuela secundaria, dos semanas antes de entrar a la universidad.

"Ha sido catártico", admitió esta mujer que pidió no ser identificada por temor a avergonzar a su familia, que todavía vive en el área de Washington, y a dañar su reputación profesional.

“Muchas de nosotras pensábamos que estábamos solas -dijo-. Pero no lo estábamos. Cuando escuchamos la historia de Christine, ya la conocíamos, ya la habíamos experimentado”.

LOS CHICOS DE LA GEORGETOWN ERAN LOS REYES

En 1990, las fiestas fuera del campus se habían convertido en un problema del que los directores de siete de las escuelas privadas de elite del área de Washington, incluyendo Georgetown Prep y Holton-Arms, advertían a los padres. Según una carta conjunta enviada por las escuelas, cientos de adolescentes sin supervisión asistían regularmente a estas fiestas.

"Sería difícil idear una mejor fórmula para el desastre que una escena que incluye el anonimato de una 'fiesta abierta', sin supervisión de adultos, además de cantidades considerables de alcohol y hormonas adolescentes que fomentan un comportamiento sexual o violento", se lee en esta carta, de acuerdo con The Washington Post.

Julie Swetnick alegó esta semana que Kavanaugh había adulterado bebidas en fiestas de casas a principios de la década de 1980 para intoxicar a las jóvenes y que pudieran ser asaltadas sexualmente y pasadas de un varón a otro, una acusación que Kavanaugh negó y calificó de “ridícula y oscura".

La descripción de Swetnick no sorprendió a muchas de las mujeres que conversaron con NBC News y que habían asistido a estas fiestas en el condado de Montgomery, en la década de 1980.

Una de estas, graduada de una escuela para niñas el mismo año en que Kavanaugh se graduó, dijo que tenía 15 años la noche en que asistió a una de esas fiestas y le perdió la pista a sus amigas. Estaba sola con cuatro varones y fue violada, dijo, pero no lo llamó así hasta muchos años después.

“No creo que me haya marchado de allí con la conciencia de que fui violada", opinó esta mujer que pidió no ser identificada por temor a que le afecte profesionalmente. Tras el asalto, la joven entró furtivamente a su casa a través de la ventana que había dejado abierta horas antes.

“Regresé avergonzada -reconoce-. ¿Por qué habría de contarlo? ¿Quién la habría escuchado?”

Ninguna de las féminas que narró sus agresiones a NBC News dijo haberlas denunciado a las autoridades.

Allyson Redpath/Foto: Cortesía de Redpath

Allyson Redpath, quien se graduó de Stone Ridge en 1982, dijo que desde su temprana edad escuchó de otras chicas que debería desconfiar de los varones de Georgetown Prep. Ella y otras de las mujeres que hablaron con NBC News recordaron que tenían la peor reputación por mala conducta de las escuelas católicas de varones en esa región. Georgetown Prep era considerada como una escuela hermana de la Stone Ridge.

“La suposición era que, si algo te sucedía, era tu culpa porque debías haber sabido que eso te iba a pasar -continuó-. Y que nadie iba a hacer nada para protegerte. Lo único que sucedería es que te avergonzarías de lo ocurrido. Entonces realmente no tenía sentido decir nada o contárselo a nadie”.

Redpath agregó que, en aquel entonces, “los varones de la Georgetown Prep eran los reyes”.

“Había la sensación de que ellos tenían su derecho -apuntó-. Era 'los varones se comportan como varones’”.

Cuando se les pidió un comentario, los funcionarios de la preparatoria de Georgetown se refirieron a una declaración que la escuela publicó esta semana diciendo que el abuso sexual y el abuso de alcohol y drogas son un problema en muchas escuelas secundarias, públicas y privadas, y que las escuelas jesuitas, incluida Georgetown Prep, han trabajado juntas durante décadas para abordar estos problemas.

“Es demostrablemente falso que tal comportamiento o cultura sea tolerado, aún menos alentado en la Georgetown Prep. -se lee en el comunicado-. De hecho, nuestro plan de estudios está diseñado para alejar a los estudiantes de estas influencias malignas y para guiarlos a través de la reflexión, lejos del egoísmo y hacia una vida de servicio para y con los demás".

"Ciertos individuos se han presentado recientemente como representantes de la cultura de la Georgetown Prep. Pero no lo son -continuó la declaración-. Los puntos de vista que presentan pueden representar su experiencia, pero no representan nuestros objetivos institucionales o pedagógicos, ni nuestros esfuerzos para implementarlos”.

LAS MUJERES EMPIEZAN A HABLAR

Cuando Ford rompió su silencio sobre Kavanaugh, acusándolo de agredirla sexualmente en una fiesta y tapándose la boca cuando gritaba pidiendo ayuda, estimuló a otras graduadas de las escuelas católicas del condado de Montgomery a comenzar a compartir sus historias como #MeToo.

Una de esas mujeres es Grace, quien asistió a Stone Ridge en la década de 1980 y que asegura que la asaltaron durante una Semana de la Playa, una tradición anual en la que los estudiantes de las escuelas católicas del condado de Montgomery alquilan casas de playa durante la primera semana de verano en Rehoboth Beach, Delaware y Ocean City, en Maryland, donde realizan fiestas explosivas.

Grace, quien pidió no ser identificada porque nunca se lo había contado a su familia, dijo que un joven se volvió "demasiado agresivo físicamente" con ella en la playa.

“Luego el chico que pretendía consolarme intentó agredirme", relató.

Ella, por su parte, no se lo contó a nadie.

“Mi reputación se habría arruinado -consideró- Me habrían dicho '¿Qué hiciste para provocarlo?' o '¿Lo habías sonsacado?' Nunca hubiéramos hablado de nada de eso".

Grace dijo que, como muchas de sus compañeras de clase, había aceptado el comportamiento de los varones en algunas fiestas como "normal", pero que leer historias de otras mujeres en las redes sociales durante esta última semana la había ayudado a darse cuenta de que el comportamiento que había aceptado como adolescente era inaceptable.

Melissa Meers, quien se graduó de Stone Ridge en 1982, dijo que nunca se habló de violaciones cuando era adolescente. Tampoco del exceso de bebida.

Melissa Meers. Foto: Cortesía.

"Todo es apariencias en Georgetown -fustigó-. No importa si eres un borracho total, lo único que importa es si luces bien y si haces que la familia se vea bien".

Meers relató que comenzó a beber mucho con sus amigas de la escuela católica a la edad de 13 años. A los 18 años ya asistía a sus primeras reuniones de Alcohólicos Anónimos.

"Vivo en Las Vegas ahora y nunca había visto a la gente beber tanto como en aquellas fiestas de la escuela secundaria -enfatizó Meers, madre de dos adolescentes-. Solo eso debería decirte algo sobre aquellas fiestas".

'ESTÁBAMOS ORGULLOS DE BEBER EDEMASIADO'

Dos hombres que asistieron a Georgetown Prep en la década de 1980 también describieron sus fiestas como de mucho consumo de alcohol y sin la supervisión de los padres.

"Toda la escuela consumía cerveza -relata William Barbot, quien cursaba el primer año en la preparatoria Georgetown cuando Kavanaugh estaba en el último-. Nos enorgullecíamos de beber en exceso. La sensación central era: '¿Dónde me voy a emborrachar?'”

Barbot y William Fishburne, de 53 años, quien se graduó con Kavanaugh en 1983, dijeron que se habían enfrentado a presión dentro de los círculos de exalumnos para que guardaran silencio sobre sus recuerdos, luego de que ambos dijeran públicamente que le creían en Ford.

Fishburne aseguró que recibió llamadas de exalumnos partidarios de Kavanaugh con los que no ha hablado en décadas.

"Mucha gente dice que soy valiente por alzar la voz -dijo Barbot, cuya novia de la escuela secundaria era compañera de clase de Ford-. Quien está siendo valiente es la Dra. Ford al dar un paso adelante".

Las mujeres que hablaron con NBC News dijeron que también se sintieron alentadas por la decisión de Ford de dar un paso al frente, pero, incluso cuando este jueves Ford testificó ante un comité del Senado, les preocupaba que todo aquello no sirviera de nada.

“Me temo que lo que sucederá ahora es lo mismo que sucedió en ese momento -concluyó Redpath-. Que nadie hará nada. Por eso nadie dijo nada en aquel momento. Tu vida se convierte en un infierno, y ellos se salen con la suya ".